200 jóvenes peregrinan 400 kilómetros entre Argentina y Chile en la Cruzada de María

Mendoza (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) La Cruzada de María, una peregrinación a pie de 200 kilómetros en la cordillera de Los Andes entre Argentina y Chile, comenzó el pasado 16 de enero en la ciudad de Mendoza, Argentina, y espera llegar el 01 de febrero a Santiago de Chile. El evento, en el que participan unos 200 jóvenes de siete países, es organizado anualmente por el Movimiento de Schoenstatt. Según los organizadores, la peregrinación es «una aventura motivada por una gran locura de amor: una lucha por llevar a María a todos los ambientes de nuestra vida y de nuestra sociedad, para que Ella, en virtud de la Alianza de Amor, nos conduzca a Cristo».

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Durante dos semanas, unos 200 jóvenes caminan 400 kilómetros en peregrinación entre Argentina y Chile. Foto: Movimiento de Schoenstatt.

El recorrido inició en el Santuario de Schoenstatt en La Puntilla, Mendoza, y culminará en un Santuario análogo en Bellavista, Santiago de Chile, pasando por el Cristo Redentor ubicado en la frontera entre los dos países, el Santuario de Santa Teresa de los Andes y el Templo de Maipú. «La Cruzada de María une a jóvenes de varios países, Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, México, Ecuador entre otros, que durante todo este tiempo caminan bajo la bandera de María», destacan los organizadores.

La programación de la peregrinación incluye para cada día un tiempo de silencio, entonación de cantos religiosos y el rezo del Santo Rosario. De manera similar a como sucede en peregrinaciones como el Camino de Santiago, los participantes estrechan vínculos de amistad y convivencia a lo largo del recorrido, en una experiencia que suele ser calificada como inolvidable.

Las condiciones del viaje son exigentes. El alojamiento se obtiene en escuelas o regimientos, pero también a la intemperie, en orillas de ríos o laderas de montañas. El almuerzo consta, según la agencia argentina AICA, de «un huevo duro, un tomate, una papa cocida, un pan y una fruta». La cena suele ser «un plato de tallarines, porotos o lentejas, que aportan energía». Los jóvenes caminan durante medio día, descansan en la tarde y asisten a la Eucaristía.

El logro de atravesar las montañas por la misma ruta que recorrió el ejército independentista hace dos siglos significa para los jóvenes «una manifestación de lo que la fe puede lograr, de cómo se pueden superar los obstáculos que la vida presenta, simplemente manteniendo firme el rumbo y un horizonte claro», afirma la presentación oficial. La independencia esta vez no es social ni política, sino «contra aquello que produce alejamiento de Dios, que impide descubrirlo cercano y salvador y vivir en una relación de Alianza de Amor con Él. No se trata de movilizar cañones sino espíritus, dispuestos a darse por entero para que María reine en medio de su pueblo y los Santuarios marianos son una permanente invitación a ello».

Con información de Cruzada de María y AICA.

 

Fuente:: Gaudium Press

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«No es posible la vivencia de la fe fuera de la Iglesia»: Vicario de Arquidiócesis Primada de España

Toledo (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) El Vicario episcopal de Toledo, D. Emilio Palomo -esta semana y al día siguiente de que se entregase al Arzobispo D. Braulio Rodriguez Plaza las conclusiones de las II Jornadas de Pastoral de Toledo-, nos atiende para hacer un balance de lo que en su entender fue una gran experiencia y un gran impulso para la Nueva Evangelización en en la Archidiócesis Primada de España.

Gaudium Press – ¿Qué esperaban de las II Jornadas de Pastoral de Toledo?

D. Emilio Palomo – La intensa vivencia del pasado curso pastoral y la respuesta que hubo a las I Jornadas, nos hacía esperar un gran interés y fruto para las II Jornadas. El Plan Pastoral diocesano tiene como elementos claves para todos los años la iniciación cristiana, la familia y la nueva evangelización. El Plan ayuda enormemente a encomendar las intenciones y poder buscar con tiempo las ayudas que se consideran necesarias, como así ocurrió con don Guzmán Carriquiry. Ciertamente la elección del doctor D. Guzmán fue hecha por el Arzobispo D. Braulio Rodríguez Plaza prácticamente hace un año, poco después de concluir las anteriores, y para la elección fueron determinantes los aspectos que se quieren cuidar a lo largo de este curso en el que nos encontramos: la llamada a la santidad, la vocación laical, la conversión…

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D. Emilio Palomo junto al Prof. Guzmán Carriquiry,

Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina

Esas claves se entienden muy bien cuando se cae en la cuenta que acabamos de celebrar el XXV aniversario de la Exhortación apostólica Christifideles laici. Esperábamos a D. Guzmán, este laico tan importante y querido en la Iglesia por el servicio y entrega que viene realizando desde hace más de cuarenta años, para que nos hablase de todo ello y ciertamente no hemos quedado defraudados, todo lo contrario, hemos sido edificados en Cristo a través de las palabras y los testimonios de estos días.

Además de las tres conferencias estaban de nuevo previstas diversas Experiencias, en esta ocasión en torno al evangelio de la vida, oratorios con niños y la religiosidad popular fuente de caridad, y han supuesto que más de 200 personas eligiesen conocer y participar en cada una de ellas. Estas experiencias venidas de fuera de nuestra diócesis han sido coordinadas por las Delegaciones de Familia y Vida, Vicaría de Iniciación cristiana y Nueva evangelización y Delegación de Religiosidad popular respectivamente. Deseábamos realizar unos los Círculos de reflexión para compartir y poder sacar conclusiones de todo lo escuchado, y han cubierto las expectativas.

De estas II Jornadas también esperábamos que de nuevo el arte, la historia de la ciudad de Toledo, la cultura cristiana, fuese un medio de nueva evangelización, y de nuevo así ha sido, en esta ocasión «de la mano» de El Greco, justamente en el comienzo del IV centenario de su muerte. El itinerario catequético preparado por la Vicaría de la Cultura ha sido también muy valorado por los participantes.

GP – ¿Cómo ha sido la participación de la Iglesia que peregrina en Toledo en las II Jornadas de Pastoral de la Archidiócesis Primada?

D. Emilio  – La participación ha sido magnífica, con más de 700 personas presentes en el Salón de actos (completo totalmente en toda su capacidad), y además seguido en directo a través de la radio y televisión diocesanas por cientos de personas que desde sus casas también han podido participar. Ha sido genial. La Iglesia que peregrina en Toledo está viviendo un momento de gran impulso suscitado por nuestro Pastor y su obispo auxiliar. Todos sabemos que no es fácil lograr grandes participaciones para acciones de este tipo. Igualmente no es nada fácil suscitar el compromiso. Pues bien, las II Jornadas de Pastoral no sólo han convocado a ese gran número de personas, tal vez sea más significativo decir que estaban presentes más de 90 parroquias de la archidiócesis; que todos los movimientos apostólicos que están presentes en la diócesis estaban representados; un centenar de sacerdotes, además de los religiosos y religiosas; y numerosas cofradías y hermandades.

GP – El ponente, D. Guzmán Carriquiry lanzó varios retos al auditorio para no hacer más de lo mismo. ¿Cree Ud. que a partir de ahora nuestro laicado tomará más consciencia de que urge un testimonio que llegue a los más alejados?

D. Emilio – La presencia de D. Guzmán Carriquiry entre nosotros ha supuesto escuchar con enorme pasión continuas alusiones y anécdotas de los pontífices con los que él ha trabajado y sigue haciéndolo: palabras de Pablo VI en el Concilio Vaticano II o en Evangelii nuntiandi; de Juan Pablo II en multitud de textos y sobre todo de Benedicto XVI y el Papa Francisco. Han sido continuas las alusiones a Evangelii gaudiumy los retos de los que él se hacía eco los encontramos en la exhortación.

Una vez concluidas las Jornadas los testimonios han sido muy elocuentes al mostrar gran ilusión y ánimo para examinar nuestros modos de hacer apostolado, revisar acciones, etc. y sobre todo salir de nosotros mismos. Comparto un whatsapp de los muchos recibidos y que me envió un sacerdote: «Enhorabuena por las jornadas, felicidades a la organización. De aquí, muy contentos. Esta semana revisamos y tomamos ideas para evangelizar. Ha servido muy bien para hacer parroquia». Un dato de esa parroquia, han acudido 18 personas, el año pasado eran menos de la mitad.

GP – El Arzobispo D. Braulio recordó que más que una reconquista de lo que se trata es de descubrir nuevos horizontes de evangelización, pero siempre con consciencia de pertenencia a la Iglesia. ¿Comparte esta visualización?

D. Emilio  – Ciertamente lo comparto, al igual que los participantes en las Jornadas; de hecho fueron muy aplaudidas por los participantes esas palabras del Arzobispo D. Braulio: «La nueva evangelización no es una»reconquista», un intento de recobrar territorios perdidos. Se trata de horizontes nuevos, abiertos por una mayor conciencia de la radicalidad de la vida bautismal, sea uno obispo o fontanero, monja o madre de familia, cardenal o camionero. Todos discípulos de Cristo, cada uno según su estado de vida. Llamados todos a la fecundidad del testimonio y a sus aprietos, constatando siempre que existe una dinámica en la historia que nos pone de manifiesto Jesucristo en la parábola del trigo y la cizaña». «Pero la Iglesia siempre afirmará la omnipotencia divina que salvará a la humanidad, como garantía de la libertad del hombre, porque nuestro Dios siempre está y estará con nosotros y hace de nosotros el templo de su gloria, nos ofrecerá el Padre a Cristo salvador, que nos pide entrar en nuestra casa y cenar con nosotros».

GP – ¿Cuáles son algunas de las conclusiones de estos días?

Permítame decir en primer lugar que se han cumplido las palabras del Papa Francisco cuando dice en Evangelii gaudium nº77, que necesitamos crear espacios motivadores y sanadores, espacios para que los agentes de pastoral compartan retos, preguntas, experiencias, etc., ciertamente así ha ocurrido con estas Jornadas. Y para que eso sea así insiste el Papa que se necesita espacio también para la oración y la celebración de la fe: por eso un momento muy importante fue la celebración de la Misa en rito hispano-mozárabe en la Catedral Primada el domingo por la mañana, y los diversos momentos de oración que a lo largo de las Jornadas ha habido preparados por la Delegación de Liturgia y la de Juventud.

Me pegunta por conclusiones, pues bien, como le decía antes, hemos tenido tiempo para unos Círculos de reflexión. Se hicieron cinco Círculos que tenían como guía las conferencias de D. Guzmán Carriquiry. A la luz de lo expuesto por él se trataba de reflexionar y ver las aplicaciones que podemos sacar para nuestras realidades. Así ha sido, y con todo lo expuesto se han elaborado diez conclusiones:

1. Todos los bautizados estamos llamados a la santidad. Ésta no ha de ser vista como una meta reservada a élites cualificadas, sino como una exigencia para cada uno de los hombres y mujeres que formamos la Iglesia, que se deriva de un encuentro personal: «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Deus Caritas Est, 1). Cada bautizado ha de vivir plenamente la vocación a la que el Señor le ha llamado como concreción de la vocación universal a la santidad.

2. La Iglesia, pues, necesita que sus miembros -sacerdotes, seglares y religiosos-seamos santos. No podemos vivir de la herencia del pasado. Desde el encuentro personal con Jesucristo, en constante proceso de conversión, hemos de ser signo de contradicción para el mundo. Lo católico no puede ser nunca el adjetivo en los bautizados. Lo católico debe ser nuestro sustantivo, pues es lo que nos define.

3. En este sentido, la vocación laicalha de ser vista por todos y vivida por los fieles como una auténtica vocación, propiamente tal y plenamente digna, que tiene en el mundo el lugar teológico para su realización. No se trata con ello de reivindicar el papel de los laicos en el interior de la Iglesia, sino de promover activamente la vocación laical para que los seglares adquiramos conciencia de su significado y alcance. En este sentido, resulta fundamental proponerla en positivo: el título que tenemos los seglares es el de Christifideles Laici, es decir, laicos fieles en Cristo.

4. Es por ello que debemos entender nuestro papel en la Iglesia y en el mundo desde la corresponsabilidad. En esta tarea resulta fundamental la labor de acompañamiento del Sacerdote. Sacerdote y seglar se enriquecen mutuamente: el sacerdote, como pastor, ayuda a los fieles laicos en el descubrimiento y vivencia de su vocación; y los fieles laicos animan al Sacerdote a crecer en su identificación con Jesucristo, el Buen Pastor.

5. La formación es el principal instrumento de promoción de la vocación laical y de transformación interior de los fieles laicos. La formación jamás ha de ser entendida como información, sino como conformación de nuestra vida con Jesucristo. Precisamente por ello, la formación ha de ser siempre integral y permanente, vivida como un proceso, un itinerario personal y comunitario de progresiva identificación con Jesucristo, que integra como elementos imprescindibles la Palabra, los Sacramentos, la Oración y el Estudio. Un proceso que ha de tener como columna vertebral la iniciación cristiana. A ello ayuda eficazmente la incorporación a un grupo de formación, sea en la Parroquia o en una Asociación o Movimiento. En el Itinerario de Formación Cristiana para Adultos de la Conferencia Episcopal Española tenemos un instrumento muy completo para asumir este reto.

6. Nos encontramos en un momento de emergencia educativa. Debemos ser capaces de comunicar las razones de la fe que profesamos, pero ello exige conocer y hacer vida esa fe. No basta con defenderse, con realizar discursos piadosos, ni con reproducir literalmente el mensaje cristiano. Hemos de ser capaces de superar la separación entre la fe y la vida y, desde la progresiva identificación con Jesucristo, transmitir la experiencia de la novedad de vida a quienes están a nuestro lado. El camino no ha de ser el proselitismo, sino la atracción por la novedad del mensaje cristiano, la fascinación del encuentro con Cristo y el calor de la comunidad eclesial.

7. Puede decirse por ello que la formación conduce, con naturalidad, al apostolado. La vocación cristiana es vocación a la misión, lo cual se traduce en el compromiso personal y comunitario con la evangelización, que debe ser entendida como servicio a las personas y ayuda para la construcción del bien común de la sociedad.

8. Estamos asistiendo al inicio de nueva fase misionera de la Iglesia, que debe estar caracterizada por la presencia evangelizadora de sus miembros en la sociedad, con cinco ámbitosprioritarios: matrimonio y familia, educación, trabajo, cultura y política. Y, junto con ello, por la presencia consoladora en las fronteras existenciales de la pobreza, el sufrimiento, la pérdida del sentido de la vida. No en vano, «la vocación de los fieles laicos a la santidad implica que la vida según el Espíritu se exprese particularmente en su inserción en las realidades temporales y en su participación en las actividades terrenas»(CfL, 17).

9. No es posible la vivencia de la fe fuera de la Iglesia. Todos somos contemporáneos en Cristo gracias a ella. Todos somos uno por medio de ella. Debemos incorporarnos a la Iglesia, en el sentido de hacernos cuerpo con ella, ser piedras vivas que la sostengan y ayuden en la realización de su misión. La pertenencia a un Movimiento o Asociación ayuda a vivir la comunión eclesial y la unidad en Cristo y otorga eficacia al apostolado.
10. Éste es nuestro reto: vivir la llamada a la santidad, desde nuestra pertenencia en la Iglesia, como un proceso de progresiva configuración con Jesucristo para ser discípulos misioneros en medio del mundo. Todo ello, siendo conscientes de que «la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». (EG 1).

Gaudium Press / José Alberto Rugeles

Fuente:: Gaudium Press

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Santo Domingo (Jueves, 21-01-2014, Gaudium Press) Procedentes de las provincias de República Dominicana, así como de varios países, peregrinos rindieron homenaje a Nuestra Señora de la Altagracia, «Madre Protectora y Espiritual de la República Dominicana», cuya fiesta se celebró el pasado martes 21 de enero en su Santuario Basílica, situado en Higüey y al que acuden cada año unos 20 mil fieles.

Los peregrinos, que fueron llegando a la población dominicana desde el pasado sábado 18, participaron de varios actos conmemorativos, entre ellos la vigilia de oración en la Basílica mariana que comenzó a las 8:00 de la noche.

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El martes 21, día de la solemnidad, la celebración inició a tempranas horas con dos celebraciones eucarísticas; la primera a las 5:30, la otra a las 7:30. El homenaje principal tuvo lugar a las 10:00 de la mañana con una solemne Eucaristía en la Basílica, que presidió Mons. Nicanor Peña Rodríguez, Obispo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia.

Este mismo día, a las 16:00 horas, se celebró una procesión por las calles de Higüey, y en la noche, una vigilia de oración con un grupo de peregrinos procedentes de Haití. Las conmemoraciones a la protectora de los dominicanos culminaron el pasado miércoles 22 de enero.

Nuestra Señora de la Altagracia

De acuerdo con algunos documentos históricos, desde 1502 se veneraba en República Dominicana a la Virgen María desde su advocación de la Altagracia, cuya imagen fue llevada a la isla caribeña desde España, en un cuadro pintado al óleo.

Según la tradición, una joven de Higüey, hija de un rico mercader vio en sueños a Nuestra Señora en esta advocación, y le pidió a su padre le trajese de Santo Domingo un cuadro con la preciosa imagen. Tras tratar de conseguirla sin éxito alguno, el padre de la joven regresa a Higüey donde conoce de manera extraña a un hombre de edad avanzada, quien sacó de su bolsa un pequeño lienzo enrollado y dijo: «esto es lo que usted busca». Para su sorpresa era la Virgen de la Altagracia.

Fue un 21 de enero, cuando la hija de aquel mercader, acompañada de un grupo de personas, recibió de manos de su padre el lienzo en el lugar donde hoy está situado el santuario, estableciéndose allí su culto.

Con información de Radio Vaticano y diario El Caribe.

Fuente:: Gaudium Press

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Nuevas tecnologías para teléfonos inteligentes facilitan el rezo del Santo Rosario

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Redacción (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) En ocasiones dedicar tiempo para rezar el Santo Rosario se torna difícil, pero gracias a las nuevas tecnologías hoy es más fácil realizar la oración mariana con sólo descargar una aplicación al teléfono inteligente o en la Tablet.

Es tal la acogida que han recibido varias de estas aplicaciones, que algunas, como ‘RosarioPro’, han alcanzado unas 90 mil descargas. Esta aplicación, sencilla de utilizar, prepara los misterios del Santo Rosario de cada día, ofreciendo las opciones para rezar leyendo el texto, usando cuentas o escuchando el Rosario. Asimismo da la opción para orar en latín y en otros idiomas; y opciones de inicio con el Credo o el Acto de Contrición.

Pablo Romeu, español y profesor de informática en la Universidad Cardenal Herrera, quien es el creador de esta aplicación, en entrevista publicada por Aleteia.org, habló el secreto del ‘éxito’ de algunas de estas aplicaciones. Dijo que gran parte de la gran acogida de ellas se debe a que hacen «sencilla una actividad fundamental: rezar», además de ofrecer movilidad, funcionalidad y la sensación de no estar orando solo.

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Además, estas aplicaciones, como continuó Romeu, facilitan que una persona que no conozca cómo rezar «pueda hacerlo sin problemas», ya que permiten que se utilicen «sin tener que estar pendiente de una de las cuentas», y además escuchar los misterios y demás oraciones que se realizan durante el Santo Rosario.

‘RosarioPro’ está disponible para iPhone, descargándose gratuitamente desde iTunes. Otra aplicación similar, como es ‘Rosario Virgen María’ -que ya cuenta con más de 100 mil descargas-, también puede descargarse para Android desde Google Play.

Con información de Aleteia.org.

 

Fuente:: Gaudium Press

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«La familia es la primera institución de amor», afirma el Obispo de Frederico Westphalen, Brasil

Erexim (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) Inspirado por el tema «El amor de la familia», Mons. José Gislon, obispo de la diócesis de Erexim, en el Estado de Río Grande del Sur, escribió su más reciente artículo. Al inicio de la reflexión, el prelado recuerda que estamos en pleno mes de enero, período de vacaciones escolares y vacaciones del trabajo, pero también celebrando el Año Diocesano de la Familia.

Según el obispo, la vida es para todos nosotros una escuela de aprendizaje constante, y es en la familia que los niños aprenden a confiar en el amor de sus padres. Para él, la familia también tiene una función pedagógica, pues es en ella que aprendemos a amar, y en la escuela del amor, todos nosotros somos eternos discípulos.

Mons. José explica que el amor a Dios y al prójimo siempre fue una ‘marca fuerte’ del cristianismo, que procuró hacer del amor el centro de todas las relaciones humanas. Él destaca que aún teniendo presente que el amor no puede ser enseñado como un curso académico, debemos tener consciencia de que todos los aspectos de nuestra vida pueden ser afectados por el amor: el amor divino, nuestro amor y el amor al prójimo.

Aprender a amar es un proceso

Entretanto, de acuerdo con el prelado, aprender a amar es un proceso, en que es preciso tener bien presente que el amor verdadero, no se compra, ni se vende, porque es en la gratificación que se revela el verdadero amor.

«Ese amor gratuito debería estar presente en la vida familiar, pero sabemos que aún en las mejores familias pueden surgir ocasiones en que la presencia de ese amor es deficiente y el hogar en vez de ser un rincón de paz y de regocijo puede representar un lugar de violencia, de falta de compasión y de destrucción de la vida de los hijos y de los padres. Lo cierto es que ningún niño puede sobrevivir sin al menos un poco de amor y atención», completa.

Por último, Mons. José afirma que aquello que aprendemos en la convivencia familiar sobre el amor puede ser perfeccionado, desarrollado, confirmado, negado o asimilado en la trayectoria de nuestra vida. Conforme él, en la base de todo desarrollo estará siempre la experiencia del amor que recibimos en los primeros años de vida.

«En este sentido, la familia puede ser reconocida como la primera institución de amor que tiene una fuerte influencia durante toda nuestra vida. Que en el regocijo del hogar, nuestras familias sepan cultivar el amor, como señal de la presencia del amor de Dios», concluye el obispo. (FB)

Fuente:: Gaudium Press

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Ciudad del Vaticano (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) Irlanda reabrirá su embajada en el Vaticano después de la decisión de cerrarla en el año 2011. Uno de los motivos explicados en la época fue para economizar costos, dado el plan de corte de los gastos públicos del Estado irlandés.

Fuentes de la Secretaria de Estado de la Santa Sede evaluaron de forma positiva la decisión del gobierno irlandés, que considera «el fin de un período doloroso».

La misma fuente afirmó también que la vuelta de la embajada de Irlanda al Vaticano «va a permitir que Irlanda pueda trabajar directamente con el liderazgo del Papa Francisco en cuestiones como la erradicación de la pobreza, del hambre y de los derechos humanos.»

Se espera que el nuevo embajador, una vez electo, se instale en Roma antes del próximo verano. (LMI)

De la redacción, con informaciones de Infocatólica.

Fuente:: Gaudium Press

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Dar-es-Salam – Tanzania (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) Mons. Polycarpo Pengo, Cardenal de Dar-es-Salam, en Tanzania, pidió a las autoridades gubernamentales que se empeñen más en la manutención de la seguridad y la libertad de culto en el país.

Las tensiones entre cristianos y musulmanes han aumentado mucho.

La exhortación fue hecha en Tomondo, durante las celebraciones, este domingo, de los 150 años de la presencia de la Iglesia Católica en la isla de Zanzibar.

El Cardenal Pengo afirmó que el Estado tiene el deber de intervenir decididamente para impedir cualquier tipo de violencia de carácter religioso. El Gobierno -dice- tiene que garantizar la paz y la seguridad en los lugares de culto, ya se trate de mezquitas, templos o iglesias.

En la ceremonia estaban presentes el obispo de Zanzíbar, Mons. Agostinho Shao y el Nuncio Apostólico en Tanzania, Mons. Francisco-Montecillo Padilla que exhortó a todos: «Debemos manifestar amor y no odio».

En varias ocasiones, los Obispos de Tanzania ya pidieron providencias junto a las autoridades locales. Ellos desean seguridad en las iglesias y locales de culto que periódicamente son atacados por grupos armados.

El más reciente apelo fue a la altura de Navidad.

La tensión constante y los ataques han sido fomentados por grupos islamistas locales, sobretodo en la isla de Zanzíbar, donde más del 90% de los habitantes es de confesión musulmana y los ataques son más frecuentes. (JSG)

De la redacción, con informaciones de la Radio Vaticana.

Fuente:: Gaudium Press

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Ciudad del Vaticano (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) Hoy la Santa Sede ha hecho público el mensaje del Papa Francisco con ocasión de la 48ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que tendrá lugar el 1 de junio de 2014. El mensaje del Pontífice tiene fecha de mañana 24 de enero, cuando la Iglesia celebra la memoria de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas.

Advierte el Papa que en un mundo donde todo «se hace cada vez más ‘pequeño’ «, «los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos».

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Foto: Radio Vaticano

Es en esta realidad peculiar, de una situación donde «las redes de la comunicación humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos», también existen «aspectos problemáticos: la velocidad con la que se suceden las informaciones supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, y no permite una expresión mesurada y correcta de uno mismo. La variedad de las opiniones expresadas puede ser percibida como una riqueza, pero también es posible encerrarse en una esfera hecha de informaciones que sólo correspondan a nuestras expectativas e ideas, o incluso a determinados intereses políticos y económicos. El mundo de la comunicación puede ayudarnos a crecer o, por el contrario, a desorientarnos. El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado. Sin olvidar que quienes no acceden a estos medios de comunicación social -por tantos motivos-, corren el riesgo de quedar excluidos».

Los problemas que se pueden presentar y se presentan, entretanto «no justifican un rechazo de los medios de comunicación social; más bien nos recuerdan que la comunicación es, en definitiva, una conquista más humana que tecnológica».

Una comunicación humana y cristiana

¿Cómo es esta comunicación humana que termina siendo cristiana? «Tenemos que recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto requiere tiempo y capacidad de guardar silencio para escuchar. Necesitamos ser pacientes si queremos entender a quien es distinto de nosotros: la persona se expresa con plenitud no cuando se ve simplemente tolerada, sino cuando percibe que es verdaderamente acogida. Si tenemos el genuino deseo de escuchar a los otros, entonces aprenderemos a mirar el mundo con ojos distintos y a apreciar la experiencia humana tal y como se manifiesta en las distintas culturas y tradiciones. Pero también sabremos apreciar mejor los grandes valores inspirados desde el cristianismo, por ejemplo, la visión del hombre como persona, el matrimonio y la familia, la distinción entre la esfera religiosa y la esfera política, los principios de solidaridad y subsidiaridad, entre otros».

Una comunicación que favorezca una cultura del encuentro, es la que promueve el Papa Francisco. ¿Y cómo es ese encuentro? Al ejemplo de la parábola del Buen Samaritano.

«El buen samaritano no sólo se acerca, sino que se hace cargo del hombre medio muerto que encuentra al borde del camino. Jesús invierte la perspectiva: no se trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme semejante al otro. Comunicar significa, por tanto, tomar conciencia de que somos humanos, hijos de Dios. Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad»», afirma el Papa.

Una comunicación no manipuladora

Una comunicación de tipo meramente comercial, manipuladora, sigue el ejemplo de quienes no auxiliaron al hombre agredido por los bandidos de la parábola: «Cuando la comunicación tiene como objetivo preponderante inducir al consumo o a la manipulación de las personas, nos encontramos ante una agresión violenta como la que sufrió el hombre apaleado por los bandidos y abandonado al borde del camino, como leemos en la parábola. El levita y el sacerdote no ven en él a su prójimo, sino a un extraño de quien es mejor alejarse».

Para seguir verdaderamente el ejemplo del Buen Samaritano en los trabajos comunicativos «no basta pasar por las «calles» digitales, es decir simplemente estar conectados: es necesario que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura. Las estrategias comunicativas no garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación. El mundo de los medios de comunicación no puede ser ajeno de la preocupación por la humanidad, sino que está llamado a expresar también ternura. La red digital puede ser un lugar rico en humanidad: no una red de cables, sino de personas humanas».

Hoy también hay hombres ‘apaleados por bandidos’, en las redes digitales

También en las vías digitales hay muchos hombres apaleados por bandidos, «hombres y mujeres que buscan una salvación o una esperanza. Gracias también a las redes, el mensaje cristiano puede viajar «hasta los confines de la tierra» (Hch. 1,8)».

Un mensaje que debe ser dirigido también con una especial sensibilidad espiritual, sabiendo entrar en «diálogo con los hombres y las mujeres de hoy para entender sus expectativas, sus dudas, sus esperanzas, y poder ofrecerles el Evangelio, es decir Jesucristo, Dios hecho hombre, muerto y resucitado para liberarnos del pecado y de la muerte».

«Que la imagen del buen samaritano que venda las heridas del hombre apaleado, versando sobre ellas aceite y vino, nos sirva como guía. Que nuestra comunicación sea aceite perfumado para el dolor y vino bueno para la alegría. Que nuestra luminosidad no provenga de trucos o efectos especiales, sino de acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino. No tengan miedo de hacerse ciudadanos del mundo digital», concluye el Pontifice en su mensaje.

Gaudium Press / Saúl Castiblanco

Fuente:: Gaudium Press

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Redacción (Jueves, 23,01-2014, Gaudium Press) Transcribimos consideraciones sobre la Santa Misa y la santidad del sacerdote elaboradas por Monseñor Juan S. Clá Dias, EP, en la Revista LUMEN VERITATIS, número 8:

«Si conociésemos el valor de la Misa, moriríamos. Para celebrarla dignamente, el sacerdote debería ser santo. Cuando estemos en el Cielo, entonces veremos lo que es la Misa, y como tantas veces la celebramos sin la debida reverencia, adoración, recogimiento». [1]

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En el decreto ‘Presbyterorum ordinis’, el Concilio Vaticano II, en perfecta armonía con la doctrina tomista, resume de forma admirable la centralidad de la Eucaristía en la vida espiritual del sacerdote, como su principal medio de santificación. Ya al inicio, afirma que la Orden de los presbíteros fue constituida por Dios «para ofrecer el Sacrificio, perdonar los pecados y ejercer oficialmente el oficio sacerdotal en nombre de Cristo a favor de los hombres». [2]

Recuerda, enseguida, que es por medio del ministerio ordenado que el sacrificio espiritual de los fieles se consuma en unión con el sacrificio de Cristo, ofrecido en la Eucaristía de modo incruento y sacramental. Y afirma que «para esto tende y en esto se se consuma el ministério de los presbíteros. Con efecto, su ministerio, que comienza por la predicación evangélica, saca del sacrificio de Cristo su fuerza y su virtud». [3] Lo que equivale a decir que el sacerdote vive para la Celebración Eucarística y es de ella que debe tomar la fuerza para progresar en la práctica de la virtud.

Prosiguiendo, resalta el decreto conciliar: «Los restantes sacramentos, entretanto, así como todos los ministerios eclesiásticos y obras de apostolado, están vinculados con la sagrada Eucaristía y a ella se ordenan. [4] Con efecto, en la santísima Eucaristía está contenido todo el tesoro espiritual de la Iglesia, [5] esto es, el propio Cristo». [6] Incluso quien es llamado a una vocación misionera, no se puede olvidar que la propia evangelización debe tener como meta el Sacramento del altar y de él nutrirse: «La Eucaristía aparece como fuente y corona de toda la evangelización». [7] Pues en el Sacrificio Eucarístico se ejerce la propia obra de la Redención. [8]

Garrigou-Lagrange sintetiza con precisión esta doctrina:

«El sacerdote debe considerarse ordenado principalmente para ofrecer el Sacrificio de la Misa. En su vida, este Sacrificio es más importante que el estudio y las obras exteriores de apostolado. Con efecto, su estudio debe ordenarse al conocimiento cada vez más profundo del ministerio de Cristo, supremo Sacerdote, y su apostolado debe derivar de la unión con Cristo, Sacerdote principal». [9]

Royo Marín, al comentar la exhortación de Pontifical Romano, hecha por el Obispo a los ordenandos, afirma con énfasis que la Santa Misa es «la función más alta y augusta del sacerdote de Cristo». [10] Y, conocedor de las múltiples ocupaciones pastorales de un sacerdote, que pueden fácilmente desviarlo del cerne de su vocación de mediador entre Dios y los hombres, refuerza la misma idea, luego enseguida, con inflamadas palabras de celo sacerdotal:

«Esta es la función sacerdotal por excelencia, la primera y más sublime de todas, la más esencial e indispensable para toda la Iglesia, y al mismo tiempo fuente y manantial más puro de su propia santidad sacerdotal. Se es sacerdote, antes de todo y sobre todo, para glorificar a Dios mediante el ofrecimiento del Santo Sacrificio de la Misa». [11]

Tal vez buscando que sus palabras penetren suficientemente el espíritu de sus lectores, en el sacerdocio, Royo Marín enumera algunas ocupaciones legítimas que podrían servir de pretexto a una disminución de celo eucarístico, insistiendo de nuevo en la centralidad de Sacrificio de Misa:

«Por encima de todas las demás actividades sacerdotales, por encima inclusive de su trabajo pastoral vuelto para las almas, deberá colocar siempre en primer plano la digna y fervorosa celebración de Santo Sacrificio del Altar. Todo cuanto lo distraiga y estorbe en esta función augusta deberá ser alejado por el sacerdote con energía, lanzándolo lejos de sí. Su función primaria, ante la cual deben ceder todas las demás actividades, consiste – repetimos – en la celebración del Santo Sacrificio de la Misa, a través de cual recibe Dios una glorificación infinita». [12]

Cabe resaltar aún que la Eucaristía no solo confiere la gracia, como también la aumenta en aquel que la recibe con las debidas disposiciones:

«El Sacramento de la Eucaristía tiene por sí mismo el poder de conferir la gracia. […] La gracia crece y la vida espiritual aumenta, toda vez que se recibe realmente este Sacramento […] para que el hombre sea perfecto en sí mismo por la unión con Dios». [13]

Benedicto XVI, al tratar de la vocación y espiritualidad sacerdotales, bajo una perspectiva pastoral, afirma que es por medio de la oración que el sacerdote apacienta sus ovejas. Los presbíteros, dice él, tienen «una vocación particular para la oración, en el sentido fuertemente cristocéntrico: esto es, somos llamados a ‘permanecer’ en Cristo». Y, continúa:

«Nuestro ministerio está totalmente ligado a este ‘permanecer’ que equivale a rezar, y deriva de él su eficiencia. […] La Celebración Eucarística es el mayor y más noble acto de oración, y constituye el centro y la fuente de la cual también las otras formas reciben la ‘linfa’: La Liturgia de las Horas, la adoración eucarística, la ‘lectio divina’, el santo Rosario, la meditación». [14]
Nuevamente, encontramos la Eucaristía en el centro de la vida sacerdotal.

Por Monseñor Juan S. Clá Dias, EP

In CLÁ DIAS, João. A Santidade do sacerdote à luz de São Tomás de Aquino. in: LUMEN VERITATIS. São Paulo: Associação Colégio Arautos do Evangelho. n. 8, jul-set 2009. p. 16-18.
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[1]BENTO XVI. Carta para Proclamação do Ano Sacerdotal, 16 jun. 2009.
[2] PO, n. 2.
[3] Idem.
[4]Nota do texto original: «A Eucaristia é como que a consumação da vida espiritual, e o fim de todos os sacramentos» (S Th III, q. 73. a. 3 c); cf. S Th III, q. 65, a. 3.
[5] Nota do texto original: Cf. São Tomás, S Th III, q. 65, a. 3, ad 1; q. 79, a. 1 c. e ad 1.
[6] PO, n. 5
[7] Idem.
[8] Cf. idem, n. 13.
[9] GARRIGOU-LAGRANGE, OP, Réginald. Op. cit., p. 38.
[10] ROYO MARÍN, OP, Antonio. Teología de la Perfección Cristiana. Madrid: BAC, 2001. p. 848.
[11] Idem, ibidem.
[12] Idem, p. 849.
[13]S Th III, q. 79, a. 1, ad 1.
[14] BENTO XVI. Homilia no Dia Mundial de Oração pelas Vocações, 3/5/2009.

 

 

Fuente:: Gaudium Press

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Llamamiento del Papa por la Conferencia de Ginebra sobre Siria: que Dios toque el corazón de todos
(RV).- (Con video) En el curso de la Audiencia General, el Papa hizo un nuevo llamamiento para que cese la violencia en Siria, en el ámbito de la Conferencia internacional de apoyo a la paz en Siria que comenzó este miércoles en Montreux, Suiza. Una cita – dijo el Santo Padre – “a la que seguirán las negociaciones que se desarrollarán en Ginebra a partir de este 24 de enero”.
Y añadió textualmente:
Ruego al Señor que toque los corazones de todos para que, buscando únicamente el mayor bien del pueblo sirio, tan sufrido, no escatimen ningún esfuerzo para llegar con urgencia al cese de la violencia y a poner fin al conflicto, que ha causado ya demasiados sufrimientos.
Deseo a la querida nación siria un camino decidido de reconciliación, de concordia y de reconstrucción, con la participación de todos los ciudadanos, donde cada uno pueda encontrar en el otro no a un enemigo, no a un contendiente, sino a un hermano al que acoger y abrazar.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Fuente:: News.va

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