La parroquia de San Pío X en Orense, que está celebrando su 50 aniversario, organiza un acto simbólico, con el lema “Paraguas abiertos por un mundo mejor”. Se pretende simbolizar, a través de esos paraguas abiertos, la necesidad de proteger y amparar a todas las personas y familias que están en riesgo de exclusión y en indefensión, reivindicando que a nadie le falte lo mínimo para vivir y construir su futuro; en definitiva, por una sociedad más justa, igualitaria y libre. Están invitadas todas las personas y colectivos, sean de la ideología o creencia que sean. Manos Unidas colabora con la parroquia para esta iniciativa.

Día: este domingo 26
Hora: 12:15
Lugar: plaza del mercadona del barrio de Mariñamansa

Fuente:: SIC

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La parroquia de San Pío X en Orense, que está celebrando su 50 aniversario, organiza un acto simbólico, con el lema “Paraguas abiertos por un mundo mejor”. Se pretende simbolizar, a través de esos paraguas abiertos, la necesidad de proteger y amparar a todas las personas y familias que están en riesgo de exclusión y en indefensión, reivindicando que a nadie le falte lo mínimo para vivir y construir su futuro; en definitiva, por una sociedad más justa, igualitaria y libre. Están invitadas todas las personas y colectivos, sean de la ideología o creencia que sean. Manos Unidas colabora con la parroquia para esta iniciativa.

Día: este domingo 26
Hora: 12:15
Lugar: plaza del mercadona del barrio de Mariñamansa

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2014 Semana UnidadEl domingo, 26 de enero, a las cinco de la tarde, la parroquia de Santiago A Nova de Lugo acogerá la celebración de una oración interconfesional, en la que participarán la comunidad protestante y las iglesias ortodoxa y católica. 

Más tarde, a las 18:30 h, en la Plaza Mayor, se leerá un manifiesto sobre los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, compartidos por todas las comunidades cristianas del mundo. 

Al terminar, se compartirá una chocolatada en la iglesia evangélica Buenas Noticias, en la C/ Emilia Pardo Bazán 4-6 Lugo (calle lateral a la capilla de San Roque).

Se invita a todos los miembros de las comunidades parroquiales, movimientos y asociaciones, así como a todos los cristianos en general, a acudir a estos actos con la finalidad de dar testimonio de unidad en un mundo donde marginación y pobreza existen a nuestro alrededor.

El sábado 25 de enero, a las 19 horas, en la parroquia de A Régoa, de Monforte de Lemos, habrá una oración ecuménica, donde participarán las comunidades evangélica, ortodoxa y católica. Coorganizan las parroquias del Arciprestazgo de Monforte.

Lema

Cada año por estas fechas se celebra la Jornada mundial de oración por la unidad de los cristianos. El lema de este año : “¿Es que Cristo está dividido?”, está tomado de la I Carta a los Corintios (1 Cor 1, 1-17).  

 Los obispos de la Comisión de Relaciones Interconfesionales manifiestan su cercanía a los muchos cristianos perseguidos en países como Pakistán, Nigeria, Sudán, Siria, Irak, Egipto. La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos debe llevar a una solidaridad efectiva y afectiva con los hermanos que sufren persecución a causa de su fe.

Fuente:: SIC

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Cardenal Robert SarahEl cardenal Robert Sarah es el presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, desde su nombramiento por el papa Benedicto XVI el 7 de octubre de 2010. Previamente fue secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En octubre de 2013 paso por Madrid para participar en el encuentro de consiliarios de Manos Unidas.

¿Cómo nació su vocación?

Mi vocación está muy ligada a la obra de los misioneros. Gracias a la presencia de los Padres de la Congregación del Espíritu Santo nuestro territorio ha conocido a Jesús. Gracias a ellos he comprendido que Jesús me llamaba para servirle en su viña como sacerdote. Yo soy hijo único y, como era monaguillo, iba a misa a diario, a las 6 de la mañana y ayudaba al sacerdote misionero en la celebración de la misa. Un día, el misionero me preguntó si quería ser sacerdote como él. A aquella pregunta contesté inmediatamente que sí; que me hubiera gustado mucho estar tan cerca del Señor y hacer que mucha gente le conociera. Cuando volví a mi casa le dije a mi madre que quería ser sacerdote, al igual que el misionero. Enseguida mi madre me hizo notar que tal vez no iba a ser posible porque nunca se había visto un sacerdote africano en la aldea, y que mi deseo era una locura. Mi padre también opinaba lo mismo, pero al final después de comprobar que mi locura me había sido comunicada por el Padre misionero dieron su consentimiento y me permitieron entrar en el seminario, donde he madurado, aún más, mi idea de responder a la llamada del Señor y ofrecerle toda mi vida.

¿Qué recuerdos tiene del periodo de formación antes de ordenarse sacerdote, en Francia, Senegal, Roma y Jerusalén?

El tiempo del seminario ha sido muy importante para mi vida aunque no siempre muy fácil. Físicamente era un poco frágil y propenso a enfermar, pero a pesar de ello continué, con la ayuda del Señor, y permanecí en el seminario. En aquella época se necesitaban las tres S para continuar en el seminario: salud, ciencia (scienza) y santidad. Me faltaban las tres. A mis padres no les dije nada sobre el hecho que durante el primer año de seminario no me había encontrado bien, porque estaba seguro que habrían intentado convencerme de que volviera a casa, mientras que era mi deseo continuar mi formación en el seminario. En el seminario mayor de Nancy (Francia) pude conocer a muchas personas que me ayudaron a estrechar mi relación de amistad con Dios. En modo particular he sido feliz con el padre espiritual, gracias al cual he continuado en el camino vocacional consiguiendo superar las dificultades que la vida nos puede presentar. Me ordenaron sacerdote el 20 de julio de 1969, el mismo día en que los astronautas americanos pisaron el suelo de la luna. Enseguida después de mi ordenación el obispo me envió a Roma y a Jerusalén para la licenciatura en Teología y Sagrada Escritura. A través del estudio, pero también de la meditación, de la Palabra de Dios y el apoyo de tantas personas mi vida espiritual ha crecido mucho. En Roma pude estrechar lazos de amistad con un hombre santo, tal era el cardenal Gantin, que como un padre siempre me apoyó y ayudó en el camino de la fe. También tuve la gracia de poder continuar el estudio de las Sagradas Escrituras en Jerusalén, una gran suerte que me dio la posibilidad de conocer y vivir en esos lugares donde Jesús vivió, y todo ello resultó ser muy fructuoso para mi sacerdocio.

Cuando recibió la ordenación episcopal, se convertía en el obispo más joven del mundo, con 34 años de edad. ¿Cómo vivió ese momento? ¿A qué “miedos” se enfrentó?

No puedo negar que, cuando recibí la noticia que había sido escogido por el Santo Padre para ser obispo, pensé que no estaría a la altura, porque era muy joven y, además, Guinea estaba viviendo un período muy difícil. De hecho, en mi país había un régimen comunista y dictatorial que persiguió mucho a la Iglesia. Por ejemplo, el obispo, Mons. Marie Raymond Tchidimbo, mi predecesor, estuvo en la cárcel durante más de diez años. Aunque me nombró obispo el papa Pablo VI en el mes de abril de 1978, pero mi nombramiento episcopal no fue del agrado del Gobierno, y sólo después de algunos años, y de varios meses de diálogo con la Santa Sede, dieron el consentimiento a mi ordenación episcopal. Fue Juan Pablo II quien confirmó mi nombramiento en 1979. Puedo afirmar que, precisamente en ese clima de persecución, mi relación con el Señor creció mucho, y siempre he sentido su paterna presencia y su constante apoyo. En mi piel he verdaderamente experimentado que sin el Señor no podemos hacer nada. Es él el Obispo que está dentro de nosotros. Es él, si somos dóciles, el pastor que está dentro de nosotros.

En octubre de 2001, Juan Pablo II le nombró secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Háblenos del trabajo que allí desarrolló.

Durante nueve años he tenido la posibilidad de prestar mi humilde servicio en la Congregación para la Evangelización de los pueblos, donde he constatado el deseo de muchas poblaciones de conocer a Jesús, de ser guiadas por la luz de su Evangelio y de ser saciadas por el manantial de su amor que brota de su corazón atravesado. Estaba ocupado todos los días en mantener las relaciones con los países de las misiones que intentábamos ayudar también desde el punto de vista económico. En modo particular la acción de la Congregación para la Propaganda Fide estaba dirigida al anuncio del evangelio y, para que ello fuera posible nos dedicábamos también a la formación de los futuros presbíteros y también a la de los laicos. De hecho en Roma la Congregación gestiona el Pontificio Colegio Urbano, que se ocupa de la formación de los futuros sacerdotes, el Colegio San Pedro Apóstol y el Colegio San Pablo Apóstol para los sacerdotes y el Colegio Pablo VI para las religiosas. Gracias al tiempo transcurrido en Propaganda Fide he podido constatar el enorme crecimiento de la Iglesia en los países de las misiones y comprender mejor la inseparable relación que existe entre la evangelización y la caridad. No es posible anunciar realmente a Cristo sin acoger también las necesidades materiales de las personas. Pero, por otro lado, no se puede ayudar al hombre sólo desde el punto de vista material, porque cada hombre también tiene una necesidad espiritual, por lo tanto se ayuda realmente a una persona cuando le donamos a Jesús, que es la verdadera riqueza y la verdadera salvación del mundo.

En febrero de 2013 viajó a Jordania para visitar a los refugiados sirios en el país. ¿Cómo ve la situación que allí se está viviendo? ¿Cuál cree que es la solución? ¿Qué actitud debe tener la comunidad internacional?

La guerra siempre produce destrucción y muerte. En aquellos territorios he notado un ambiente atormentado por los conflictos bélicos y también los rostros de las personas muestran un gran sufrimiento, además de muchas cicatrices. Cuando visité un campo de refugiados me conmovió una joven mujer árabe musulmana que me llevó a su bebé de cuatro meses diciéndome: cójalo, cójalo y sálvelo de esta trágica guerra. Los refugiados viven en condiciones humanamente deporables. No viven en cómodas casas, sino en tiendas y chabolas, y cuando llueve es verdaderamente difícil vivir en ellas. El trabajo que los diferentes organismos caritativos católicos y no católicos están llevando a cabo es extraordinario. Estoy convencido de que la única manera de superar las dificultades es trabajar para  que la guerra acabe. En tanto que haya guerra será incluso difícil prestar ayuda humanitaria. La comunidad internacional debe cada vez más intentar favorecer un diálogo que poco a poco pueda ayudar a poner fin al conflicto, aunque esto no es fácilmente alcanzable porque esta guerra, como todas las guerras, está causada por los intereses y el poder. La destrucción humana, el sufrimiento de las familias separadas, de los niños sin escuela y sin futuro es la más terrible tragedia para los sirios.

En el texto que escribió como introducción para las Cartas Pastorales de Manos Unidas de 2013, usted hablaba del “largo camino que tenemos que recorrer en nuestras sociedades para que se produzca la igualdad deseada” entre hombre y mujer. ¿Cuál es esa verdadera igualdad? ¿Qué pasos son necesarios ya?

En la introducción a las cartas Pastorales de Manos Unidas, indicaba la base teológica sobre la que se basa esta igualdad: Dios ha creado el hombre y la mujer a su imagen y semejanza. Hay que partir de este concepto para entender que Dios concibe el hombre y la mujer como dos seres complementarios en sus diferencias y al mismo tiempo, de igual dignidad, llamados a vivir su vida como donación al otro. El pecado original ha creado una diferencia que no existía en el momento de la creación. Por esta razón hablo de largo camino, porque el camino que hay que recorrer es el del cambio de corazón, lo que llamamos, la conversión.

En ese mismo texto, citaba los “nuevos tipos de pobreza” que se están desarrollando. ¿Cuáles son? ¿Qué se debe hacer para combatirlos?

Los nuevos tipos de pobreza son una consecuencia de la sistemática destrucción de la familia. Y los vemos constantemente en nuestras sociedades, sobre todo occidentales: los ancianos solos y abandonados, los hijos que ven el drama de la separación de los padres, los hombres y mujeres que, después de una separación, viven en soledad, el drama del aborto etc. Con otras palabras el Papa Francisco llama a estos nuevos tipos de pobreza “la cultura del descarte”, por la cual la sociedad descarta aquellos sujetos más débiles e indefensos en aras de un progreso material.

En octubre de 2013 pasó por Madrid para participar en el encuentro de consiliarios de Manos Unidas que tiene lugar cada año. En una de sus dos ponencias, habló del Motu Proprio de Benedicto XVI sobre la Caridad. ¿Qué debe significar éste para la vida de los laicos?

Con el Motu Proprio Intime Natura Ecclesie el Santo Padre ha querido, de hecho, hacer explícitos, desde un punto de vista canónico, algunos puntos que se refieren a su reflexión teológico-pastoral, contenida en particular en la encíclica DCE. A través de dicha normativa el Papa ha querido subrayar que la verdadera naturaleza de la Iglesia se expresa en la caridad. El obispo, es el primer responsable de la caridad en su propia diócesis, y como dice el documento también es “pastor, guía y primer responsable” del servicio de la caridad. Entre todas las tareas ligadas a este ministerio está la de animar a los feligreses a vivir una caridad activa y de participar a la misión de la Iglesia (art. 4). Además, es tarea del obispo promover la creación en cada parroquia de una Cáritas u organismo similar que desarrolle, entre otras cosas, una función pedagógica en la comunidad parroquial. Es importante recordar que el obispo tiene el deber de pedir a la autoridad pública la garantía para la Iglesia de ejercer libremente la caridad, además del hecho que él mismo es el que garantiza que serán respetadas las leyes civiles por parte de los organismos (art. 5). Esta nueva normativa por tanto será de ayuda también para los laicos, porque tendrán la seguridad de poder contar con su propio obispo come referente último para poder vivir el servicio de la caridad de manera conforme al evangelio.

¿Cómo debe ser la labor, según su opinión y experiencia, de las instituciones caritativas de la Iglesia y de los que en ellas trabajan?

Estoy muy agradecido a Benedicto XVI que con su primera encíclica Deus Caritas Est nos ha presentado de manera detallada cuál debe ser el perfil de la actividad caritativa de la Iglesia. En el nº 31 de hecho subraya que la iglesia, viviendo la caridad, debe mantener todo su esplendor sin disolverse en la común organización asistencial. Según la invitación del Papa, y que también he comprobado con mi experiencia, es importante que la Iglesia tenga presente el modelo ofrecido por la parábola del Buen Samaritano, porque la caridad cristiana es simplemente la respuesta a lo que, en una determinada situación, constituye la necesidad inmediata: los hambrientos deben ser saciados, los desnudos deben ser vestidos, los enfermos curados, etc. Los que trabajan al servicio de la caridad deben ser formados para que hagan lo justo en el modo justo, teniendo en cuenta que están prestando ayuda a seres humanos que necesitan siempre algo más que un cuidado sólo técnicamente correcto. Necesitan humanidad. Necesitan la atención del corazón. Además, para ofrecer un servicio de caridad debe predominar la gratuidad. Los que trabajan al servicio de la caridad no deben ser guiados por un segundo fin, sino por el ejemplo de Cristo de abrazar gratuitamente la necesidad del otro para hacerle presente el reino de Dios.

En 2014, en Manos Unidas cerramos un ciclo de trabajo alrededor de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. ¿Qué opina de ellos?

Sin lugar a dudas el esfuerzo que las Naciones Unidas están haciendo para lograr un mundo más justo y solidario merece nuestro apoyo, pero tengo que decir que la agenda de la Iglesia no es ni puede ser la agenda de las Naciones Unidas, porque como usted bien sabe, no todo lo que propugnan las Naciones Unidas está en sintonía con el Magisterio de la Iglesia. Hay que saber, como cristianos, discernir. No digo que no haya que colaborar, sino que tenemos que llevar a estas instituciones internacionales la voz de la Iglesia y la antropología que la Iglesia defiende, su visión cristiana del hombre y de la mujer. Espero, por otra parte, que las reflexiones que se harán al final del proyecto sobre los resultados de esta iniciativa, tengan en cuenta el verdadero desarrollo integral de la persona, que ya auspiciaba el Papa Pablo VI en su Encíclica Populorum Progressio. La Iglesia piensa que el verdadero desarrollo de los pueblos no puede reducirse a un bienestar material.

Y en 2014, en concreto, trabajaremos el ODM bajo el lema “Un mundo nuevo, proyecto común” y el prisma de la esperanza, la fraternidad, la lógica del don y la necesidad de volver a poner a la persona como el centro del desarrollo. ¿Qué consejos nos puede dar?

No existe verdadero progreso, como decía antes, si no ponemos a la persona en el  centro de nuestras acciones. Pero insisto en el concepto de desarrollo integral de la persona, que me parece una gran contribución de la Iglesia en este campo. El hombre posee una dimensión espiritual que conforma su ser hombre y mujer. El verdadero desarrollo consiste en dar al hombre la posibilidad de crecer en todos los ámbitos de su existencia. En este trabajo está la Iglesia y Manos Unidas, como expresión de la Iglesia española, que ayuda a las Iglesias hermanas más necesitadas, en el trabajo de promoción humana integral y de evangelización.

(Entrevista realizada por Pilar Seidel, del departamento de Comunicación de los Servicios Centrales de Manos Unidas)

Fuente:: SIC

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Libro Mártires del siglo XX en EspañaEl historiador y sacerdote valenciano Vicente Cárcel presenta hoy jueves en Roma su nuevo libro “Mártires del siglo XX en España. 11 santos y 1512 beatos”, recientemente publicada en dos volúmenes por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), de Madrid, que incluye, por primera vez, las biografías de todos los mártires del siglo XX en España con motivo de la beatificación de 522 mártires españolesde la persecución religiosa el pasado 13 de octubre en Tarragona.
 
La presentación tendrá lugar, a partir de las 17:30 horas, en el Centro Español de Estudios Eclesiásticos, anejo a la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat, en Roma, según informa la agencia AVAN.
 
 
La obra recoge las biografías documentadas de cada uno de los 1.523 mártires de los años 1934 y 1936-39, canonizados y beatificados por los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. “Se trata de nueve obispos, más de mil sacerdotes, religiosos y religiosas y un nutrido grupos de mujeres y hombres seglares, martirizados por motivos de fe, ya que ninguno de ellos fue beligerante, ni estuvo implicado en luchas políticas”, ha añadido Vicente Cárcel.
 
La publicación comienza con una “amplio estudio histórico sobre la persecución religiosa española republicana, basado en documentación hasta ahora inédita, del Archivo Secreto Vaticano. Cárcel centra su investigación en los “mártires de la fe”, que no deben confundirse con los “caídos en acciones de guerra”, ni con las “víctimas de la represión política en la retaguardia”.
La “prestigiosa revista” de los jesuitas italianos “La Civiltà Cattolica”, que ha comentado este libro en el último número del año 2013, afirma que se trata “de una obra que ofrece un precioso y cualificado servicio de carácter eclesial, presentando una serie de datos históricos, gran parte de los cuales eran desconocidos al gran público, relativos a un periodo complejo y convulso de la vida de la Iglesia española, que merece ulteriores profundizaciones porque sobre ella se han lanzado con frecuencia afirmaciones basadas en lugares comunes, en vez de la verdad histórica”.
El libro, dividido en dos volúmenes con un total de tres mil páginas, también ofrece una introducción sobre el sentido del martirio cristiano y un “amplio y documentado” estudio sobre las raíces históricas del anticlericalismo español desde el siglo XIX así como de las características de la persecución religiosa republicana de los años 1934 y 1936-1939. 
Igualmente, la obra contiene seis índices donde están ordenadas las biografías por orden alfabético, por lugares de nacimiento, por lugares de martirio, por estado religioso o civil, por autores citados y por orden cronológico de beatificación. 
 
El historiador y autor Vicente Cárcel Ortí 
Monseñor Vicente Cárcel Ortí, nacido en Manises en 1940, es doctor en Historia Eclesiástica, con Premio Extraordinario y la Medalla de Pablo VI, en la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma; es también doctor en Filosofía y Letras (Sección Historia) por la Universidad de Valencia en Filosofía y Letras (Sección Historia) por la Universidad de Valencia y en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (Angelicum de Roma), y diplomado en Archivística y Biblioteconomía por las respectivas Escuelas Vaticanas. Experto en historia de la Iglesia contemporánea en España y Europa, sus investigaciones están centradas en el Archivo Secreto Vaticano. 
Ha publicado 40 libros y 400 artículos en revistas científicas españolas y extranjeras y en diccionarios históricos. Es, además, vicario episcopal para los sacerdotes valencianos residente en Roma, Protonotario Apostólico super numerario desde 2005 y prelado de honor de Su Santidad desde 1989. (AVAN)
 

Fuente:: SIC

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200 jóvenes peregrinan 400 kilómetros entre Argentina y Chile en la Cruzada de María

Mendoza (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) La Cruzada de María, una peregrinación a pie de 200 kilómetros en la cordillera de Los Andes entre Argentina y Chile, comenzó el pasado 16 de enero en la ciudad de Mendoza, Argentina, y espera llegar el 01 de febrero a Santiago de Chile. El evento, en el que participan unos 200 jóvenes de siete países, es organizado anualmente por el Movimiento de Schoenstatt. Según los organizadores, la peregrinación es «una aventura motivada por una gran locura de amor: una lucha por llevar a María a todos los ambientes de nuestra vida y de nuestra sociedad, para que Ella, en virtud de la Alianza de Amor, nos conduzca a Cristo».

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Durante dos semanas, unos 200 jóvenes caminan 400 kilómetros en peregrinación entre Argentina y Chile. Foto: Movimiento de Schoenstatt.

El recorrido inició en el Santuario de Schoenstatt en La Puntilla, Mendoza, y culminará en un Santuario análogo en Bellavista, Santiago de Chile, pasando por el Cristo Redentor ubicado en la frontera entre los dos países, el Santuario de Santa Teresa de los Andes y el Templo de Maipú. «La Cruzada de María une a jóvenes de varios países, Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, México, Ecuador entre otros, que durante todo este tiempo caminan bajo la bandera de María», destacan los organizadores.

La programación de la peregrinación incluye para cada día un tiempo de silencio, entonación de cantos religiosos y el rezo del Santo Rosario. De manera similar a como sucede en peregrinaciones como el Camino de Santiago, los participantes estrechan vínculos de amistad y convivencia a lo largo del recorrido, en una experiencia que suele ser calificada como inolvidable.

Las condiciones del viaje son exigentes. El alojamiento se obtiene en escuelas o regimientos, pero también a la intemperie, en orillas de ríos o laderas de montañas. El almuerzo consta, según la agencia argentina AICA, de «un huevo duro, un tomate, una papa cocida, un pan y una fruta». La cena suele ser «un plato de tallarines, porotos o lentejas, que aportan energía». Los jóvenes caminan durante medio día, descansan en la tarde y asisten a la Eucaristía.

El logro de atravesar las montañas por la misma ruta que recorrió el ejército independentista hace dos siglos significa para los jóvenes «una manifestación de lo que la fe puede lograr, de cómo se pueden superar los obstáculos que la vida presenta, simplemente manteniendo firme el rumbo y un horizonte claro», afirma la presentación oficial. La independencia esta vez no es social ni política, sino «contra aquello que produce alejamiento de Dios, que impide descubrirlo cercano y salvador y vivir en una relación de Alianza de Amor con Él. No se trata de movilizar cañones sino espíritus, dispuestos a darse por entero para que María reine en medio de su pueblo y los Santuarios marianos son una permanente invitación a ello».

Con información de Cruzada de María y AICA.

 

Fuente:: Gaudium Press

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«No es posible la vivencia de la fe fuera de la Iglesia»: Vicario de Arquidiócesis Primada de España

Toledo (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) El Vicario episcopal de Toledo, D. Emilio Palomo -esta semana y al día siguiente de que se entregase al Arzobispo D. Braulio Rodriguez Plaza las conclusiones de las II Jornadas de Pastoral de Toledo-, nos atiende para hacer un balance de lo que en su entender fue una gran experiencia y un gran impulso para la Nueva Evangelización en en la Archidiócesis Primada de España.

Gaudium Press – ¿Qué esperaban de las II Jornadas de Pastoral de Toledo?

D. Emilio Palomo – La intensa vivencia del pasado curso pastoral y la respuesta que hubo a las I Jornadas, nos hacía esperar un gran interés y fruto para las II Jornadas. El Plan Pastoral diocesano tiene como elementos claves para todos los años la iniciación cristiana, la familia y la nueva evangelización. El Plan ayuda enormemente a encomendar las intenciones y poder buscar con tiempo las ayudas que se consideran necesarias, como así ocurrió con don Guzmán Carriquiry. Ciertamente la elección del doctor D. Guzmán fue hecha por el Arzobispo D. Braulio Rodríguez Plaza prácticamente hace un año, poco después de concluir las anteriores, y para la elección fueron determinantes los aspectos que se quieren cuidar a lo largo de este curso en el que nos encontramos: la llamada a la santidad, la vocación laical, la conversión…

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D. Emilio Palomo junto al Prof. Guzmán Carriquiry,

Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina

Esas claves se entienden muy bien cuando se cae en la cuenta que acabamos de celebrar el XXV aniversario de la Exhortación apostólica Christifideles laici. Esperábamos a D. Guzmán, este laico tan importante y querido en la Iglesia por el servicio y entrega que viene realizando desde hace más de cuarenta años, para que nos hablase de todo ello y ciertamente no hemos quedado defraudados, todo lo contrario, hemos sido edificados en Cristo a través de las palabras y los testimonios de estos días.

Además de las tres conferencias estaban de nuevo previstas diversas Experiencias, en esta ocasión en torno al evangelio de la vida, oratorios con niños y la religiosidad popular fuente de caridad, y han supuesto que más de 200 personas eligiesen conocer y participar en cada una de ellas. Estas experiencias venidas de fuera de nuestra diócesis han sido coordinadas por las Delegaciones de Familia y Vida, Vicaría de Iniciación cristiana y Nueva evangelización y Delegación de Religiosidad popular respectivamente. Deseábamos realizar unos los Círculos de reflexión para compartir y poder sacar conclusiones de todo lo escuchado, y han cubierto las expectativas.

De estas II Jornadas también esperábamos que de nuevo el arte, la historia de la ciudad de Toledo, la cultura cristiana, fuese un medio de nueva evangelización, y de nuevo así ha sido, en esta ocasión «de la mano» de El Greco, justamente en el comienzo del IV centenario de su muerte. El itinerario catequético preparado por la Vicaría de la Cultura ha sido también muy valorado por los participantes.

GP – ¿Cómo ha sido la participación de la Iglesia que peregrina en Toledo en las II Jornadas de Pastoral de la Archidiócesis Primada?

D. Emilio  – La participación ha sido magnífica, con más de 700 personas presentes en el Salón de actos (completo totalmente en toda su capacidad), y además seguido en directo a través de la radio y televisión diocesanas por cientos de personas que desde sus casas también han podido participar. Ha sido genial. La Iglesia que peregrina en Toledo está viviendo un momento de gran impulso suscitado por nuestro Pastor y su obispo auxiliar. Todos sabemos que no es fácil lograr grandes participaciones para acciones de este tipo. Igualmente no es nada fácil suscitar el compromiso. Pues bien, las II Jornadas de Pastoral no sólo han convocado a ese gran número de personas, tal vez sea más significativo decir que estaban presentes más de 90 parroquias de la archidiócesis; que todos los movimientos apostólicos que están presentes en la diócesis estaban representados; un centenar de sacerdotes, además de los religiosos y religiosas; y numerosas cofradías y hermandades.

GP – El ponente, D. Guzmán Carriquiry lanzó varios retos al auditorio para no hacer más de lo mismo. ¿Cree Ud. que a partir de ahora nuestro laicado tomará más consciencia de que urge un testimonio que llegue a los más alejados?

D. Emilio – La presencia de D. Guzmán Carriquiry entre nosotros ha supuesto escuchar con enorme pasión continuas alusiones y anécdotas de los pontífices con los que él ha trabajado y sigue haciéndolo: palabras de Pablo VI en el Concilio Vaticano II o en Evangelii nuntiandi; de Juan Pablo II en multitud de textos y sobre todo de Benedicto XVI y el Papa Francisco. Han sido continuas las alusiones a Evangelii gaudiumy los retos de los que él se hacía eco los encontramos en la exhortación.

Una vez concluidas las Jornadas los testimonios han sido muy elocuentes al mostrar gran ilusión y ánimo para examinar nuestros modos de hacer apostolado, revisar acciones, etc. y sobre todo salir de nosotros mismos. Comparto un whatsapp de los muchos recibidos y que me envió un sacerdote: «Enhorabuena por las jornadas, felicidades a la organización. De aquí, muy contentos. Esta semana revisamos y tomamos ideas para evangelizar. Ha servido muy bien para hacer parroquia». Un dato de esa parroquia, han acudido 18 personas, el año pasado eran menos de la mitad.

GP – El Arzobispo D. Braulio recordó que más que una reconquista de lo que se trata es de descubrir nuevos horizontes de evangelización, pero siempre con consciencia de pertenencia a la Iglesia. ¿Comparte esta visualización?

D. Emilio  – Ciertamente lo comparto, al igual que los participantes en las Jornadas; de hecho fueron muy aplaudidas por los participantes esas palabras del Arzobispo D. Braulio: «La nueva evangelización no es una»reconquista», un intento de recobrar territorios perdidos. Se trata de horizontes nuevos, abiertos por una mayor conciencia de la radicalidad de la vida bautismal, sea uno obispo o fontanero, monja o madre de familia, cardenal o camionero. Todos discípulos de Cristo, cada uno según su estado de vida. Llamados todos a la fecundidad del testimonio y a sus aprietos, constatando siempre que existe una dinámica en la historia que nos pone de manifiesto Jesucristo en la parábola del trigo y la cizaña». «Pero la Iglesia siempre afirmará la omnipotencia divina que salvará a la humanidad, como garantía de la libertad del hombre, porque nuestro Dios siempre está y estará con nosotros y hace de nosotros el templo de su gloria, nos ofrecerá el Padre a Cristo salvador, que nos pide entrar en nuestra casa y cenar con nosotros».

GP – ¿Cuáles son algunas de las conclusiones de estos días?

Permítame decir en primer lugar que se han cumplido las palabras del Papa Francisco cuando dice en Evangelii gaudium nº77, que necesitamos crear espacios motivadores y sanadores, espacios para que los agentes de pastoral compartan retos, preguntas, experiencias, etc., ciertamente así ha ocurrido con estas Jornadas. Y para que eso sea así insiste el Papa que se necesita espacio también para la oración y la celebración de la fe: por eso un momento muy importante fue la celebración de la Misa en rito hispano-mozárabe en la Catedral Primada el domingo por la mañana, y los diversos momentos de oración que a lo largo de las Jornadas ha habido preparados por la Delegación de Liturgia y la de Juventud.

Me pegunta por conclusiones, pues bien, como le decía antes, hemos tenido tiempo para unos Círculos de reflexión. Se hicieron cinco Círculos que tenían como guía las conferencias de D. Guzmán Carriquiry. A la luz de lo expuesto por él se trataba de reflexionar y ver las aplicaciones que podemos sacar para nuestras realidades. Así ha sido, y con todo lo expuesto se han elaborado diez conclusiones:

1. Todos los bautizados estamos llamados a la santidad. Ésta no ha de ser vista como una meta reservada a élites cualificadas, sino como una exigencia para cada uno de los hombres y mujeres que formamos la Iglesia, que se deriva de un encuentro personal: «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Deus Caritas Est, 1). Cada bautizado ha de vivir plenamente la vocación a la que el Señor le ha llamado como concreción de la vocación universal a la santidad.

2. La Iglesia, pues, necesita que sus miembros -sacerdotes, seglares y religiosos-seamos santos. No podemos vivir de la herencia del pasado. Desde el encuentro personal con Jesucristo, en constante proceso de conversión, hemos de ser signo de contradicción para el mundo. Lo católico no puede ser nunca el adjetivo en los bautizados. Lo católico debe ser nuestro sustantivo, pues es lo que nos define.

3. En este sentido, la vocación laicalha de ser vista por todos y vivida por los fieles como una auténtica vocación, propiamente tal y plenamente digna, que tiene en el mundo el lugar teológico para su realización. No se trata con ello de reivindicar el papel de los laicos en el interior de la Iglesia, sino de promover activamente la vocación laical para que los seglares adquiramos conciencia de su significado y alcance. En este sentido, resulta fundamental proponerla en positivo: el título que tenemos los seglares es el de Christifideles Laici, es decir, laicos fieles en Cristo.

4. Es por ello que debemos entender nuestro papel en la Iglesia y en el mundo desde la corresponsabilidad. En esta tarea resulta fundamental la labor de acompañamiento del Sacerdote. Sacerdote y seglar se enriquecen mutuamente: el sacerdote, como pastor, ayuda a los fieles laicos en el descubrimiento y vivencia de su vocación; y los fieles laicos animan al Sacerdote a crecer en su identificación con Jesucristo, el Buen Pastor.

5. La formación es el principal instrumento de promoción de la vocación laical y de transformación interior de los fieles laicos. La formación jamás ha de ser entendida como información, sino como conformación de nuestra vida con Jesucristo. Precisamente por ello, la formación ha de ser siempre integral y permanente, vivida como un proceso, un itinerario personal y comunitario de progresiva identificación con Jesucristo, que integra como elementos imprescindibles la Palabra, los Sacramentos, la Oración y el Estudio. Un proceso que ha de tener como columna vertebral la iniciación cristiana. A ello ayuda eficazmente la incorporación a un grupo de formación, sea en la Parroquia o en una Asociación o Movimiento. En el Itinerario de Formación Cristiana para Adultos de la Conferencia Episcopal Española tenemos un instrumento muy completo para asumir este reto.

6. Nos encontramos en un momento de emergencia educativa. Debemos ser capaces de comunicar las razones de la fe que profesamos, pero ello exige conocer y hacer vida esa fe. No basta con defenderse, con realizar discursos piadosos, ni con reproducir literalmente el mensaje cristiano. Hemos de ser capaces de superar la separación entre la fe y la vida y, desde la progresiva identificación con Jesucristo, transmitir la experiencia de la novedad de vida a quienes están a nuestro lado. El camino no ha de ser el proselitismo, sino la atracción por la novedad del mensaje cristiano, la fascinación del encuentro con Cristo y el calor de la comunidad eclesial.

7. Puede decirse por ello que la formación conduce, con naturalidad, al apostolado. La vocación cristiana es vocación a la misión, lo cual se traduce en el compromiso personal y comunitario con la evangelización, que debe ser entendida como servicio a las personas y ayuda para la construcción del bien común de la sociedad.

8. Estamos asistiendo al inicio de nueva fase misionera de la Iglesia, que debe estar caracterizada por la presencia evangelizadora de sus miembros en la sociedad, con cinco ámbitosprioritarios: matrimonio y familia, educación, trabajo, cultura y política. Y, junto con ello, por la presencia consoladora en las fronteras existenciales de la pobreza, el sufrimiento, la pérdida del sentido de la vida. No en vano, «la vocación de los fieles laicos a la santidad implica que la vida según el Espíritu se exprese particularmente en su inserción en las realidades temporales y en su participación en las actividades terrenas»(CfL, 17).

9. No es posible la vivencia de la fe fuera de la Iglesia. Todos somos contemporáneos en Cristo gracias a ella. Todos somos uno por medio de ella. Debemos incorporarnos a la Iglesia, en el sentido de hacernos cuerpo con ella, ser piedras vivas que la sostengan y ayuden en la realización de su misión. La pertenencia a un Movimiento o Asociación ayuda a vivir la comunión eclesial y la unidad en Cristo y otorga eficacia al apostolado.
10. Éste es nuestro reto: vivir la llamada a la santidad, desde nuestra pertenencia en la Iglesia, como un proceso de progresiva configuración con Jesucristo para ser discípulos misioneros en medio del mundo. Todo ello, siendo conscientes de que «la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». (EG 1).

Gaudium Press / José Alberto Rugeles

Fuente:: Gaudium Press

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Santo Domingo (Jueves, 21-01-2014, Gaudium Press) Procedentes de las provincias de República Dominicana, así como de varios países, peregrinos rindieron homenaje a Nuestra Señora de la Altagracia, «Madre Protectora y Espiritual de la República Dominicana», cuya fiesta se celebró el pasado martes 21 de enero en su Santuario Basílica, situado en Higüey y al que acuden cada año unos 20 mil fieles.

Los peregrinos, que fueron llegando a la población dominicana desde el pasado sábado 18, participaron de varios actos conmemorativos, entre ellos la vigilia de oración en la Basílica mariana que comenzó a las 8:00 de la noche.

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El martes 21, día de la solemnidad, la celebración inició a tempranas horas con dos celebraciones eucarísticas; la primera a las 5:30, la otra a las 7:30. El homenaje principal tuvo lugar a las 10:00 de la mañana con una solemne Eucaristía en la Basílica, que presidió Mons. Nicanor Peña Rodríguez, Obispo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia.

Este mismo día, a las 16:00 horas, se celebró una procesión por las calles de Higüey, y en la noche, una vigilia de oración con un grupo de peregrinos procedentes de Haití. Las conmemoraciones a la protectora de los dominicanos culminaron el pasado miércoles 22 de enero.

Nuestra Señora de la Altagracia

De acuerdo con algunos documentos históricos, desde 1502 se veneraba en República Dominicana a la Virgen María desde su advocación de la Altagracia, cuya imagen fue llevada a la isla caribeña desde España, en un cuadro pintado al óleo.

Según la tradición, una joven de Higüey, hija de un rico mercader vio en sueños a Nuestra Señora en esta advocación, y le pidió a su padre le trajese de Santo Domingo un cuadro con la preciosa imagen. Tras tratar de conseguirla sin éxito alguno, el padre de la joven regresa a Higüey donde conoce de manera extraña a un hombre de edad avanzada, quien sacó de su bolsa un pequeño lienzo enrollado y dijo: «esto es lo que usted busca». Para su sorpresa era la Virgen de la Altagracia.

Fue un 21 de enero, cuando la hija de aquel mercader, acompañada de un grupo de personas, recibió de manos de su padre el lienzo en el lugar donde hoy está situado el santuario, estableciéndose allí su culto.

Con información de Radio Vaticano y diario El Caribe.

Fuente:: Gaudium Press

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Nuevas tecnologías para teléfonos inteligentes facilitan el rezo del Santo Rosario

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Redacción (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) En ocasiones dedicar tiempo para rezar el Santo Rosario se torna difícil, pero gracias a las nuevas tecnologías hoy es más fácil realizar la oración mariana con sólo descargar una aplicación al teléfono inteligente o en la Tablet.

Es tal la acogida que han recibido varias de estas aplicaciones, que algunas, como ‘RosarioPro’, han alcanzado unas 90 mil descargas. Esta aplicación, sencilla de utilizar, prepara los misterios del Santo Rosario de cada día, ofreciendo las opciones para rezar leyendo el texto, usando cuentas o escuchando el Rosario. Asimismo da la opción para orar en latín y en otros idiomas; y opciones de inicio con el Credo o el Acto de Contrición.

Pablo Romeu, español y profesor de informática en la Universidad Cardenal Herrera, quien es el creador de esta aplicación, en entrevista publicada por Aleteia.org, habló el secreto del ‘éxito’ de algunas de estas aplicaciones. Dijo que gran parte de la gran acogida de ellas se debe a que hacen «sencilla una actividad fundamental: rezar», además de ofrecer movilidad, funcionalidad y la sensación de no estar orando solo.

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Además, estas aplicaciones, como continuó Romeu, facilitan que una persona que no conozca cómo rezar «pueda hacerlo sin problemas», ya que permiten que se utilicen «sin tener que estar pendiente de una de las cuentas», y además escuchar los misterios y demás oraciones que se realizan durante el Santo Rosario.

‘RosarioPro’ está disponible para iPhone, descargándose gratuitamente desde iTunes. Otra aplicación similar, como es ‘Rosario Virgen María’ -que ya cuenta con más de 100 mil descargas-, también puede descargarse para Android desde Google Play.

Con información de Aleteia.org.

 

Fuente:: Gaudium Press

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«La familia es la primera institución de amor», afirma el Obispo de Frederico Westphalen, Brasil

Erexim (Jueves, 23-01-2014, Gaudium Press) Inspirado por el tema «El amor de la familia», Mons. José Gislon, obispo de la diócesis de Erexim, en el Estado de Río Grande del Sur, escribió su más reciente artículo. Al inicio de la reflexión, el prelado recuerda que estamos en pleno mes de enero, período de vacaciones escolares y vacaciones del trabajo, pero también celebrando el Año Diocesano de la Familia.

Según el obispo, la vida es para todos nosotros una escuela de aprendizaje constante, y es en la familia que los niños aprenden a confiar en el amor de sus padres. Para él, la familia también tiene una función pedagógica, pues es en ella que aprendemos a amar, y en la escuela del amor, todos nosotros somos eternos discípulos.

Mons. José explica que el amor a Dios y al prójimo siempre fue una ‘marca fuerte’ del cristianismo, que procuró hacer del amor el centro de todas las relaciones humanas. Él destaca que aún teniendo presente que el amor no puede ser enseñado como un curso académico, debemos tener consciencia de que todos los aspectos de nuestra vida pueden ser afectados por el amor: el amor divino, nuestro amor y el amor al prójimo.

Aprender a amar es un proceso

Entretanto, de acuerdo con el prelado, aprender a amar es un proceso, en que es preciso tener bien presente que el amor verdadero, no se compra, ni se vende, porque es en la gratificación que se revela el verdadero amor.

«Ese amor gratuito debería estar presente en la vida familiar, pero sabemos que aún en las mejores familias pueden surgir ocasiones en que la presencia de ese amor es deficiente y el hogar en vez de ser un rincón de paz y de regocijo puede representar un lugar de violencia, de falta de compasión y de destrucción de la vida de los hijos y de los padres. Lo cierto es que ningún niño puede sobrevivir sin al menos un poco de amor y atención», completa.

Por último, Mons. José afirma que aquello que aprendemos en la convivencia familiar sobre el amor puede ser perfeccionado, desarrollado, confirmado, negado o asimilado en la trayectoria de nuestra vida. Conforme él, en la base de todo desarrollo estará siempre la experiencia del amor que recibimos en los primeros años de vida.

«En este sentido, la familia puede ser reconocida como la primera institución de amor que tiene una fuerte influencia durante toda nuestra vida. Que en el regocijo del hogar, nuestras familias sepan cultivar el amor, como señal de la presencia del amor de Dios», concluye el obispo. (FB)

Fuente:: Gaudium Press

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