Iglesia en Italia recuerda que la enseñanza de la religión católica concierne a todos

(Miércoles, 18-12-2013, Gaudium Press) La Iglesia italiana ha invitado a los padres de familia para que elijan la enseñanza de religión católica para completar y apoyar la formación humana y cultural de sus hijos durante el próximo año escolar.

«Queridos estudiantes y queridos padres. También este año ustedes son llamados a decidir si escogen o no la enseñanza de la religión católica. Se trata de un servicio educativo que la Iglesia ofrece a la escuela italiana en conformidad a lo establecido en el Acuerdo del 18 de febrero de 1984, que ha modificado el Concordato Lateranense y de sus acuerdos de aplicación en los últimos años», explica la Presidencia de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), en un mensaje dirigido a los padres de familia y estudiantes.

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Foto: CEI.

Dice también que la enseñanza de la religión católica concierne a todos, independientemente del credo religioso, puesto que la cultura italiana está profundamente introducida en los valores y testimonios cristianos.

En este sentido, la Presidencia de la CEI hace eco de palabras pronunciadas por el Papa Francisco: «La escuela es uno de los ambientes educativos en donde se crece para aprender a vivir, para convertirse en hombres y mujeres adultos y madurar, capaces de caminar, de recorrer el camino de la vida. ¿Cómo te ayuda a crecer la escuela? Te ayuda no sólo en el desarrollo de la inteligencia, sino para una formación integral de todos los componentes de la personalidad».

Continuando con esta enseñanza, también la Presidencia de la CEI cree que es necesario una formación completa de la persona, que no descuide la dimensión religiosa. «No se podría entender de otra manera tantos fenómenos históricos, literarios, artísticos; pero sobre todo no se podría entender la motivación profunda que lleva a tantas personas a conducir la propia vida en nombre de los principios y valores anunciados dos mil años atrás por Jesús de Nazaret».

Es así, como concluye el mensaje, que la Iglesia italiana quiere «de nuevo invitar a cada estudiante y cada padre a ver con confianza y simpatía el ser vicio que ofrece la enseñanza de la religión católica».

La Presidencia de la CEI también anunció que el 10 de mayo del próximo año, tendrá lugar en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, un encuentro en el que participarán estudiantes, profesores, familias y todas aquellas personas involucradas con la educación, con el objeto de renovar el compromiso y pasión de la Iglesia por la escuela.

Con información de la CEI.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Un gran árbol de Navidad se ilumina en Nazaret en una iniciativa de las parroquias y las autoridades civiles

Nazaret (Miércoles, 18-12-2013, Gaudium Press) Más de mil personas se unieron el pasado 10 de diciembre para celebrar el acto de iluminación de un gran árbol de Navidad en la ciudad de Nazareth, Israel, donde las dificultades del clima no opacaron el ambiente de preparación para el nacimiento de Jesucristo. La ceremonia contó con la participación de autoridades religiosas y civiles, presididas por el Obispo de Emaús, Mons. Giacinto-Boulos Marcuzzo, y fue precedido por un evento en el Centro de Pastoral de San Antonio.

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El árbol de navidad en Nazaret y la representación del nacimiento de Jesús personificado por miembros del coro de la Escuela del patriarcado Latino en Reihne. Fotos: Mike Shehadeh / Patriarcado Latino de Jerusalén.

El evento fue organizado por el Comité Popular para las Fiestas Navideñas, que incluye a las parroquias de Nazareth, movimientos juveniles y la cooperación de la Municipalidad y la Policía. La inauguración del árbol de Navidad se ha hecho cada vez más popular entre los habitantes de Nazaret, según informó el Patriarcado Latino de Jerusalén, pese a que en la ciudad apenas un tercio de los ciudadanos profesan la fe cristiana.

Antes del acto civil de la inauguración se llevó a cabo una reunión en la cual se cantaron villancicos, se hizo un acto de marionetas para los niños y una representación del misterio del nacimiento de Jesucristo. Algunos obsequios se repartieron a los más pequeños, a quienes Mons. Marcuzzo recordó la historia de San Nicolás e instó a mantener la atención durante la Navidad en el Niño Jesús.

El Coro de la Escuela del Patriarcado Latino en Reihne acompañó la ceremonia de inauguración del árbol, que se llevó a cabo en un ambiente festivo en el patio del Centro Pastoral. El gran árbol natural se decoró con 23 mil luces y un espectáculo de fuegos artificiales acentuó la atmósfera de la jornada.

Con información de Patriarcado Latino de Jerusalén.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Ciudad de México (Miércoles, 18-12-2013, Gaudium Press) El Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo y Primado de México, inaugura este miércoles 18 de diciembre una serie de celebraciones litúrgicas que ocurrirán en varios centros de reclusión de Ciudad de México.

Esta es una de las acciones que desde hace 18 años realiza la Arquidiócesis de México, en cabeza de su Obispo, durante Navidad con la finalidad de recordar el nacimiento de Jesús junto con quienes más necesitan, en este caso, con las personas que por diversas circunstancias, están privadas de su libertad en los centros penitenciarios.

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La Navidad con los reclusos es una acción de la Arquidiócesis de México que se realiza desde hace 18 años encabeza de su pastor, el Cardenal Rivera. / Foto: SIAME.

Pero el Cardenal no estará solo, el Nuncio Apostólico en México, Mons. Chistophe Pierre, y los Obispos Auxiliares de la capital mexicana también estarán en algunos centros de reclusión celebrando la Navidad con los presos.

De acuerdo con el Padre Javier Guzmán Carreño, director de la Pastoral Penitenciaria, quien fue citado por el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAME), el propósito es llevar una voz de aliento a los privados de la libertad, especialmente a los jóvenes, quienes necesitan acompañamiento.

«Como Iglesia, queremos llevarles amor, paz, alegría, y quién mejor que nuestro pastor para transmitir este gozo de la Navidad en comunidad como hermanos», comenta el Padre Guzmán Carreño.

Este año la cita navideña de los obispos será con los adolescentes y jóvenes infractores, y con los centros de readaptación social.

La celebración que presidirá el Cardenal Rivera ocurrirá a las 16:00 horas de este miércoles 18 en la Comunidad de Tratamiento Especializado para Adolescentes San Fernando, donde son esperados jóvenes de diversas comunidades, quienes se unirán al evento con una Posada y en la Santa Misa. La conmemoración será también oportunidad para que los jóvenes reclusos reciban aguinaldos y cobijas.

Por su parte, Mons. Pierre celebrará una Santa Misa el viernes 20 de diciembre en el Centro Femenil Tepepan. En la ocasión, el Nuncio Apostólico inaugurará un proyecto juvenil que la Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis de México implementará a partir del 2014, y con el que se busca motivar a los jóvenes a compartir la esperanza y la alegría de la fe.

Con información de SIAME.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Ciudad del Vaticano (Miércoles, 18-12-2013, Gaudium Press) Un clima familiar se apoderó de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta por el Papa Francisco, en medio de las conmemoraciones por sus 77 años de vida, este martes 17.

Aprovechando la ocasión, el Secretario de Estado, Mons. Pietro Parolin, y el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, enviaron un saludo deseando felicitaciones al Santo Padre.

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Además de eso, cuatro moradores de la calle, que viven en los alrededores del Vaticano, fueron invitados por el Pontífice a participar de un desayuno con él.

En su homilía, reflexionando el Evangelio del día (Mt 1,1-17), el Santo Padre habló sobre la genealogía de Jesús. Esta historia contenida en el Evangelio, según el Papa, posee un abordaje importante, pues el Señor, como decía el Papa León I, envió a su Hijo, Jesús, que era consubstancial al Padre. Pero también inseparable de la Madre, que era una mujer.

Para el Pontífice, Dios no vendría para salvarnos sin que hayamos hecho una historia en la tierra, pues Él quiere hacer nuestra historia con nosotros.

El Papa contó además que el Señor hizo historia incluso con los más pecadores, de alto nivel, que no respondían a todo lo que Él pedía y pensaba para ellos.

«Pensemos en Salomón, tan grande e inteligente, terminó pobre, sin saber para qué fue llamado. Sin embargo, Dios estaba con él. Dios es consubstancial a nosotros. Él hace historia con la gente», subrayó.

«Deje que el Señor escriba nuestra propia historia», finalizó el Santo Padre. (LMI)

Fuente:: Gaudium Press

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Redacción (Miércoles, 18-12-2013, Gaudium Press)

Evangelio:

«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque las potestades de los cielos se conmoverán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, lleno de poder y gran majestad. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Tengan cuidado de no aturdir sus corazones por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque vendrá sobre todos los que habitan la faz de la tierra. Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán estar de pie ante el Hijo del hombre» (Lc 21, 25-28.34-36).

I – Las dos venidas de Cristo

La despreocupación con que juegan los niños proviene en gran medida de su confianza en el apoyo -a sus ojos infalible- del padre o la madre. Esa saludable seguridad es, sin duda, una de las razones para la relajada y contagiosa alegría infantil.
Hay semejanza entre esa relación de orden natural entre hijos y padres con la existente entre el hombre y Dios en el orden espiritual. Algo que la Sagrada Escritura expresa poéticamente cuando dice: «No, yo aplaco y modero mis deseos: como un niño tranquilo en brazos de su madre, así está mi alma dentro de mí» (Sal 130, 2).

Dios es mucho más que un padre terreno

Dios, Padre incomparable, nos ama verdadera e incondicionalmente, y siente agrado cada vez que pedimos su auxilio, sin importar la situación. No obstante, al revés de los niños, quienes no olvidan nunca a sus progenitores, somos proclives a vivir nuestra vida cotidiana sin considerar cuánto dependemos de la Divina Providencia, la cual nunca deja de velar por nosotros. Y esa propensión a la autosuficiencia sería mucho más grande de no existir nuestras debilidades, limitaciones e infortunios, que nos recuerdan a menudo cuánto requerimos la ayuda divina.

Dios es mucho más que un padre terreno para nosotros, porque dependemos de Él de forma absoluta, esencial y única. En primer lugar, Dios nos creó: le debemos nuestra existencia. Además Él nos mantiene, sostiene nuestro ser, algo que no puede hacer ningún padre humano por su hijo; por así decir, si Dios dejara de pensar en nosotros un solo instante, regresaríamos a la nada, dejaríamos de existir. Tenemos, pues, una dependencia total con respecto a Dios.

Además -¡misterio de amor!- el Señor se encarnó para redimirnos. Y el costo de esa Redención fue la muerte de Cruz, derramando en ella toda su Sangre por nosotros. En verdad, no podría hacer más por la humanidad.

Debemos tomar esa Bondad de Dios, Padre que nos ama y nos redime, como perspectiva para entrar al período de Adviento que comienza hoy, y también para conmemorar en la liturgia de este domingo las dos venidas de Nuestro Señor.

Una venida en la humildad, la otra en la gloria

En la primera venida, que ya ocurrió, el Niño Dios apareció pobre, humilde, sin manifestación de grandeza: «Revestido de nuestra fragilidad, vino la primera vez a realizar su eterno designio de amor y abrirnos el camino de la salvación». 1 La segunda sucederá de manera muy diferente, al final de los tiempos, cuando Nuestro Señor venga a juzgar a los vivos y los muertos: «Revestido de su gloria, Cristo vendrá una segunda vez para traernos la plenitud de los bienes prometidos, los que hoy, vigilantes, esperamos». 2

El gran Bossuet muestra que Dios quiso asumir la naturaleza humana en las condiciones más modestas, humillándose hasta lo inconcebible: «Él parece caer del seno de su Padre al de una mujer mortal, de ahí a un establo, y desde ahí baja sucesivos peldaños de anonadamiento hasta la infamia de la Cruz, hasta la oscuridad de la tumba. Reconozco que no era posible caer más bajo». 3

Pues bien, así como el nacimiento de Jesús fue humilde, así será gloriosa su segunda venida, con respecto a la cual dice San Gregorio Magno: «Al mismo a Quien no quisieron prestar oídos cuando se les presentó humildemente, lo verán descender entonces en gran poder y majestad, y experimentarán su poder con tanto más rigor cuanto menos doblen ahora la cerviz del corazón ante su paciencia». 4

El acentuado contraste entre ambos momentos hace exclamar al P. Dehaut: «¡Qué diferencia entre esta segunda venida de Cristo y la primera! En la primera, se presentó ante los hombres en la debilidad de la infancia, en la pobreza y la indigencia, escapando de los emisarios de un tirano sanguinario. En la segunda, descenderá rodeado de gloria y majestad, como Rey del Universo». 5

Las cuatro semanas de adviento

El Tiempo de Adviento se compone de cuatro semanas, representación de los siglos y milenios que la Humanidad esperó la llegada del Redentor. Durante esta época toda la Liturgia estará imbuida de austeridad -se omitirá el Gloria, los paramentos tendrán color morado y no habrá flores adornando el interior de los templos- para recordar «nuestra condición de peregrinos, anclados todavía en la esperanza», como afirma el famoso liturgista Manuel Garrido. 6

Mons. Maurice Landrieux, obispo de Dijon, explica por qué en este primer domingo el Evangelio se refiere a la segunda venida del Señor: «La Iglesia nos habla del fin del mundo, vale decir, de los Novísimos, para recordarnos el sentido de la vida, desapegarnos del pecado y alentarnos a la práctica del bien. Dios nos ha creado para la vida eterna. En esta tierra no tenemos morada permanente: estamos aquí de paso, camino al Cielo». 7

Por eso, al comienzo mismo de la Celebración Eucarística la Iglesia hace esta oración: «Concede a tus fieles el ardiente deseo de poseer el Reino del Cielo. Para que acudiendo con nuestras buenas obras al encuentro de Cristo que viene, seamos reu-nidos a su derecha en la comunidad de los justos».

Así pues, en esta inauguración del año litúrgico tenemos dos preparaciones: una para conmemorar dignamente el nacimiento de Jesús en Belén, y otra para el grandioso acto de clausura de la Historia humana, como es el Juicio Final. «El recuerdo de la última venida de Nuestro Señor, inspirándonos un saludable horror que nos aleja del pecado y nos conduce al bien, nos prepara además para celebrar santamente la primera venida». 8

La segunda y tercera semanas toman en cuenta aspectos del Precursor, y en la semana final la liturgia aborda una preparación más directa del nacimiento del Redentor, considerando la espera y las oraciones de la Virgen, de los patriarcas y de los profetas como factores que aceleraron la llegada del Mesías a la tierra.

II – Jesús anuncia su segunda venida

«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque las potestades de los cielos se conmoverán.»

San Juan Crisóstomo ofrece una interesante conjetura sobre estos versículos, al decir que Nuestro Señor indica en ellos una serie de señales que presagian el fin del mundo, mientras que en otros pasajes afirma que vendrá en un momento inesperado (cf. Mt 24, 42). 9
Para explicar esta aparente contradicción, el Crisóstomo plantea que en los últimos tiempos se desatarán guerras y persecuciones pero, en un momento dado, todo volverá a una aparente tranquilidad en medio del desorden del pecado. Los buenos quedarán reducidos a contemplar, impotentes, toda clase de abominaciones. No obstante, cuando parezca cosa evidente el triunfo general y definitivo del mal, dando a entender que Dios no existe, el Juez Supremo se presentará de manera repentina para juzgar a vivos y muertos. 10
San Agustín comenta por su parte que los fenómenos de la naturaleza, descritos en estos versículos, «deben entenderse como referidos a la Iglesia, que es sol, la luna y las estrellas; ella ha sido llamada hermosa como la luna, elegida como el sol, pero no brillará en aquella época debido a la furiosa persecución». 11

«Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, lleno de poder y gran majestad.»

Veamos la hermosa relación que establece el P. Julián Thiriet entre este versículo y la primera venida del Señor: «Ellos verán venir al Hijo del hombre con gran poder y majestad. Es decir, con fuerza invencible, para confundir y castigar a sus enemigos, pero también con gloria resplandeciente, con majestad divina, para recompensar y coronar a sus elegidos. Así, después de haber aparecido bajo una forma humilde y despreciable en su primera venida -‘se anonadó a sí mismo tomando la forma de esclavo’ (Fl 2, 7)-, aparecerá en la última venida como poderoso Rey y soberano Señor del cielo y de la tierra. Todos los hombres verán en su Cuerpo las gloriosas cicatrices de sus llagas, y los pecadores, como dijo el profeta Zacarías, reconocerán al que traspasaron». 12

Que Cristo venga sobre una nube lo relaciona el mismo autor con el día de la Ascensión: «Las nubes que le sirvieron de carro triunfal para subir al Cielo, dice Orígenes, le servirán como trono cuando descienda a juzgar la tierra». 13

San Agustín hace un comentario más circunstancial, considerando dos interpretaciones posibles acerca de este pormenor:

«Se puede entender esto en dos sentidos. Cristo podrá venir a la Iglesia como sobre una nube, de la misma manera en que no cesa de venir ahora, según lo dicho en la Escritura: ‘A partir de ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo’ (Mt 26, 64). Pero vendrá entonces con gran poder y majestad divina porque manifestará más en los santos ese poder y majestad divina, aumentándoles así la fortaleza para no sucumbir en la persecución. Puede entenderse también que venga en su Cuerpo, que está sentado a la derecha del Padre, en el cual murió, resucitó y subió al Cielo, como está escrito en los Hechos de los Apóstoles: ‘Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos’. Y ahí mismo dijeron los ángeles: ‘Vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo’ (Hch 1, 9.11). Así pues, tenemos motivos para creer que vendrá, no tan sólo en Cuerpo, sino también encima de una nube; vendrá tal como se fue, y al irse una nube lo ocultó. Es difícil precisar cuál es el mejor de ambos sentidos». 14

Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.

Las palabras de Jesús en este versículo invitan a levantar el ánimo y a tener confianza, puesto que junto al castigo llegará también la hora de la liberación para quienes hayan seguido fieles. Por eso afirma San Gregorio Magno: «Cuando las plagas aflijan al mundo, levantad vosotros la cabeza, es decir, que se alegren vuestros corazones, porque mientras se acaba ese mundo del cual no sois verdaderamente amigos, se acerca vuestra redención, esa que tanto habéis procurado». 15

Mons. Maurice Landrieux, glosando las palabras del Señor, nos convida también a acrecentar nuestra esperanza y alzar nuestros corazones al Cielo en tal hora: «Si el día del Juicio Final ha de ser terrible para los réprobos, en cambio será consolador para los elegidos, quienes entrarán de cuerpo y alma en la gloria completa, tan anhelada. Por ello, cuando estas cosas empiecen a suceder, mientras los pecadores se marchitarán de terror y serán presa de la desesperación, vosotros, amigos y servidores míos, levantad la cabeza y mirad; fortaleced vuestra fe y vuestra esperanza, desviad de la tierra vuestro espíritu y vuestro corazón y elevadlos al Cielo; alegraos, porque se acerca vuestra liberación. Esta liberación o redención será para los elegidos el término absoluto de todos los males, la perfecta satisfacción del alma y del cuerpo, el gozo incomparable de la eterna bienaventuranza». 16

Y concluye con esta exclamación: «Día de pavor y desesperación para los impíos, los pecadores: dies iræ, dies illa! Pero de indecible esperanza para los justos de Dios, para los pequeños y los humildes desconocidos, despreciados, repudiados, execrados, explotados, maltratados, oprimidos de todas las formas en esta tierra». 17

Ahora bien, si al final de los tiempos los castigos de Dios contra los malos equivalen a la liberación de los buenos, al punto de afirmar San Agustín que «la venida del Hijo del hombre sólo infunde temor a los incrédulos», 18 podemos sacar una conclusión para nuestra época: aunque las angustias y las penurias opriman a los buenos en la actualidad, aun así éstos no deben temer, puesto que Dios no abandona nunca a quien se le ha confiado.

Es lo que afirma San Cipriano: «Quien espera la recompensa divina debe reconocer que no podrá haber miedo alguno en nosotros ante las borrascas del mundo, ni tampoco vacilación, porque el Señor predijo y enseñó que esto ocurriría, exhortando, instruyendo, preparando y fortaleciendo a los fieles de su Iglesia con miras a soportar los acontecimientos futuros». 19

III – Preparación de los corazones

«Tengan cuidado de no aturdir sus corazones por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque vendrá sobre todos los que habitan la faz de la tierra.»

«Tengan cuidado de no aturdir sus corazones». En esta segunda parte del Evangelio seleccionado por la Iglesia para este domingo, el Divino Maestro alude a esas almas que sin negar formalmente la fe, tampoco se maravillan, ni vibran, ni se conmueven ante las más hermosas enseñanzas, ceremonias o acontecimientos, incapaces ya de reconocer la voz o la presencia del Salvador.

«Como una trampa» caerá el terrible día del Juicio Final sobre los habitantes de la tierra; así pues, para no ser tomados por sorpresa, debemos estar alertas e impedir que nuestros corazones se aturdan con los vicios y las preocupaciones por los bienes efímeros de este mundo.

Excesos, embriaguez y preocupaciones de la vida

Jesús menciona en primer lugar los excesos, que otras versiones traducen más definidamente como gula, pecado que en nuestros días puede ser considerado incluso en sentido inverso, vale decir, la preocupación excesiva por controlar el peso en detrimento de la propia salud. El equilibrio consiste en comer lo necesario para mantenerse y enfrentar las dificultades de la vida.

Pero hay también una gula de los ojos: la excesiva curiosidad. O de los oídos: el deseo inmoderado de conversar, de estar al tanto de todas las novedades. Para no alargar demasiado la lista de vicios relacionados a la gula, mencionaremos sólo uno más (y de los más nefastos): el ansia de atraer la atención hacia uno mismo.

En cuanto a la embriaguez, Orígenes destaca la profunda degradación a la que conduce, al afectar cuerpo y alma simultáneamente: «En otros casos puede ocurrir que el espíritu se fortalezca cuando el espíritu se debilite, como dice el Apóstol (cf. 2 Cor 12, 10); y ‘aunque nuestro hombre exterior se corrompa, nuestro hombre interior se renueva’ (cf. 2 Cor 4, 16). Pero en la enfermedad de la embriaguez se deterioran al mismo tiempo el cuerpo y el alma; el espíritu se corrompe junto a la carne. Se debilitan los pies y las manos, se embota la lengua, se oscurece la mirada y el olvido cubre la mente, de modo que el hombre ya no entiende ni siente». 20

En nuestros días este vicio sirve como claro símbolo de la ebriedad ante cosas materiales como el automóvil, el ordenador, el teléfono móvil, Internet y otros aparatos útiles y hasta necesarios pero que, cuando se los emplea sin el control de la virtud de la templanza, contribuyen a aturdir el corazón y volverlo insensible a las realidades sobrenaturales.

Viene al caso una elocuente metáfora del mismo Orígenes para enfatizar cuánta necesidad tenemos de atender a la advertencia del Divino Maestro, en el Evangelio de este domingo: «Imaginemos a un médico sabio y experimentado que entrega prescripciones parecidas a ésta, recomendando por ejemplo: ‘Cuídese de beber en exceso el jugo de tal hierba, porque puede ocasionar una muerte repentina’. No me cabe duda que todos, para preservar su salud, obedecerían dicha advertencia. Ahora bien, es el Médico de las almas y los cuerpos, Nuestro Señor, quien ordena cuidarnos de la hierba de la embriaguez y de la crápula, así como de los negocios mundanos y de las bebidas mortales que hace falta evitar». 21

Por consiguiente, no sólo quien se entrega a vicios degradantes como la gula y la embriaguez termina con el corazón pesado, insensible, incapacitado para elevarse hasta Dios; también le ocurre a quien se llena de preocupaciones excesivas por los bienes terrenos. Otra vez Orígenes ofrece comentarios esclarecedores: «La última advertencia de Jesús apunta en ese momento a tener cuidado con aquellas cosas de la vida que, sin poder considerarlas pecados graves, sino actividades aparentemente indiferentes, obnubilan sin embargo nuestra conciencia en lo referido al inminente regreso del Señor y a la llegada repentina del fin del mundo». 22

Al respecto, San Basilio recomienda: «La curiosidad y las preocupaciones de esta vida, aunque no parezcan perjudiciales, deben evitarse cuando no fomentan el servicio de Dios» 23. Y el docto Tito nos alerta: «Tengan cuidado para que no se oscurezca la luz de vuestra inteligencia, porque las preo-cupaciones de esta vida, la crápula y la embriaguez ahuyentan la paciencia, hacen vacilar la fe y provocan el naufragio». 24

A esto añade Mons. Landrieux: «Poned mucho cuidado en evitar que vuestro corazón se apegue a la tierra a través de los placeres groseros de los sentidos o el goce desenfrenado de los bienes de este mundo, o por cuidar en exceso vuestra situación, todo lo cual os expondría a ser sorprendidos por la muerte súbita: et superveniat in vos repentina dies illa. En cambio, sed vigilantes y orad, sed prudentes, recurrid a los medios sobrenaturales para lograr que la mano de Dios os sostenga en tales pruebas, de manera que podáis permanecer de pie en el día del Juicio: stare ante filium hominis». 25

Vigilancia y oración

«Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán estar de pie ante el Hijo del hombre.»

Los profesores de Salamanca observan que San Lucas no ilustra su relato con parábolas, como los demás sinópticos, sino que trae una simple exhortación general. «En compensación, expresa bien el sentido de esa vigilancia constante en pureza de vida y oración». 26

Estar prevenidos significa estar siempre preparados para el encuentro con Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen, conservando muy abiertos los ojos no sólo del cuerpo, sino sobre todo los del alma, porque son éstos los que pueden indicar la cercanía del Señor. Debemos, pues, vivir en estado de oración continua incluso en el cumplimiento de nuestras tareas habituales; es la única manera de estar preparados para los grandes acontecimientos que predijo Jesús y comparecer «de pie ante el Hijo del hombre», es decir, íntegros, honestos y virtuosos. En suma, en estado de gracia.

Mantener la gracia de Dios en la vida terrena importa mucho más que conservar la salud, el dinero o cualquier otro bien. Debemos esforzarnos para no ofender a Dios, jamás; pero si tenemos la desgracia de caer en pecado, debemos buscar de inmediato el sacramento de la Confesión para reconciliarnos con Él. A esto nos exhorta san Gregorio Magno: «Enmendaos, cambiad vuestras costumbres, venced las tentaciones y castigad con lágrimas los pecados cometidos, porque algún día veréis la llegada del eterno Juez sintiendo tanta más seguridad cuanto más hayáis prevenido su severidad por medio del temor». 27

IV – La «Tercera Venida»

La liturgia del primer domingo de Adviento se orienta por completo a la conmemoración de la primera venida de Nuestro Señor, cumplida con su nacimiento en la gruta de Belén, y a la preparación de la segunda, que tendrá lugar en el fin del mundo para juzgar a la humanidad entera.

Sin embargo, de acuerdo a San Bernardo de Claraval, hay tres venidas de Nuestro Señor: «La primera, cuando vino por su Encarnación; la segunda es cotidiana, cuando viene a cada uno de nosotros por su gracia; y la tercera, cuando venga a juzgar al mundo». 28 El Doctor Melifluo especifica en otro pasaje que este segundo adviento de Cristo es oculto y «solamente los elegidos lo ven en sí mismos, y con ello salvan sus almas». El Señor viene continuamente a nosotros para «nuestro reposo y consuelo». 29

Así pues, a cada momento somos convidados a un encuentro con Jesús. Ocurre sobre todo en la Eucaristía, pero también, por ejemplo, al meditar este primer Evangelio de Adviento, o al escuchar una palabra inspirada de algún ministro de Dios. En realidad, nuestra vida debería girar en torno a una Navidad permanente, iniciada al despertar en la mañana y sin terminar siquiera al dormir en la noche, porque para todo dependemos de la gracia de Dios y debemos estar a la espera continua de su auxilio.

Permanezcamos atentos y aprovechemos estas valiosas invitaciones de la gracia para estar en condiciones de recibir, no con pavor y desesperación, sino con regocijo, al justo Juez que descenderá del Cielo con toda pompa y majestad, y dirá a quienes confiaron en su misericordia y cumplieron sus mandamientos en esta tierra: «Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo» (Mt 25, 34). Quien tenga siempre ante sus ojos esta finalidad, sentirá ánimo redoblado para ejercitar la virtud y presentarse sin miedo al encuentro definitivo con el Señor.

¡Preparémonos, porque Él vendrá cuando menos lo esperemos!

Por Mons. João Scognamiglio Clá Dias, E.P
______________
1 Prefacio de Adviento, 1.
2 Ídem.
3 BOSSUET – Œuvres choisies. Versailles: Lebel, 1822, p.156.
4 GREGORIO MAGNO, San – Obras de San Gregorio Magno. Madrid: BAC, 1968, p.538.
5 DEHAUT, P. Pierre Auguste Teóphile – L’Évangile expliqué, défendu, médité. París: P. Lethielleux, 1868, vol. 4, p. 405.
6 GARRIDO, Manuel – Iniciación a la Liturgia de la Iglesia. Pelícano, p. 275.
7 LANDRIEUX, Mgr. Maurice – Courtes gloses sur les Evangiles du dimanche. París: G. Beauchesne, 1918, p. 2-3.
8 THIRIET, P. Julien – Explication des Evangiles du dimanche. Hong-Kong : Societé des Missions Étrangères, 1920, p.2.
9 Véase también 1 Tes 5,2; 2 Ped 3,10; Ap 16, 15.
10 CRISÓSTOMO, San Juan – Homilías sobre el Evangelio de San Mateo, 76 y 77.
11 AQUINO, Santo Tomás de – Catena Aurea.
12 THIRIET, op.cit., p.5.
13 Ídem.
14 AGUSTÍN, San – Carta 199, 41-45. In Comentarios de San Agustín. Valladolid: Estudio Agustiniano, 1986, p.52-53.
15 AQUINO, Santo Tomás de – Catena Aurea.
16 THIRIET, op.cit., p.6.
17 LANDRIEUX, op.cit., p.7.
18 Apud ODEN, Thomas C.; JUST, Arthur A. – La Biblia Comentada por los Padres de la Iglesia. Madrid: Ciudad Nueva, 2000, p.431.
19 CIPRIANO, San – Sobre la mortalidad, 2. Apud ODEN-JUST, op.cit., p. 434.
20 Homilías sobre el Levítico, 7, 1-237. Apud ODEN-JUST, op.cit., p. 434-435.
21 Ídem.
22 Apud ODEN-JUST, op.cit., p. 432.
23 AQUINO, Santo Tomás de – Catena Aurea.
24 Ídem.
25 LANDRIEUX, op.cit., p.8-9.
26 TUYA, o.p., Padre Manuel de – Biblia Comentada. Madrid: BAC, 1964, p. 904.
27 GREGORIO MAGNO, San – op. cit., p.541.
28 THIRIET, op.cit., p.2.
29 BERNARDO DE CLARAVAL, San – Obras Completas de San Bernardo. Madrid: BAC, 1953, p.177.

 

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Y los Ángeles proclamaban ¡’Gloria’!…

Redacción (Martes, 17-12-2013, Gaudium Press) Falta poco para el día de Navidad. Ya estamos dentro de la novena que antecede tan importante conmemoración. Tal vez sea esta la ocasión oportuna para introducirse en el ambiente de las celebraciones navideñas con mucho provecho: acercándose al pesebre. Este artículo tiene esa intención:

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¡Gloria! ¡No existe nadie que no la desee! Y cuántos hay
que la buscan, en vano…

En una noche fría y silenciosa, por las montañas y campos de Judea, resonó un cántico sonoro y festivo, trayendo un mensaje a la humanidad: «Gloria a Dios en lo más alto de los Cielos, y paz en la Tierra a los hombres, objeto de la buena voluntad de Dios» (Lc 2, 14)! A lo largo de los tiempos, en cada Navidad los labios de los fieles repiten este himno, mientras sus corazones se sienten, una vez más, invadidos por las armonías celestiales que impregnaron aquella Noche Santa en que «el Verbo Se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1, 14).

Por los siglos venideros, la Iglesia jamás cesará de recordar el jubiloso homenaje que los coros de los Ángeles prestaron al Dios Niño, nacido en Belén: «Gloria a Dios en lo más alto de los Cielos».

¡Gloria! ¡No hay quien no la desee! Y cuántos corren atrás de ella… Entretanto, pocos la encuentran. Hay algunos que basándose en los propios dotes – reales o imaginarios – creen ya haberla conquistado, atribuyendo al propio mérito aquello que de Dios recibieron o que su fantasía forjó para sí. Tal gloria, con todo, es enteramente subjetiva, pues solo es comprobada por la propia persona.

Otros, aunque constatando sus deficiencias, buscan revestir sus acciones de una apariencia extraordinaria, con la intención de ser tenidos en gran cuenta y ganar los aplausos de los demás. También esta es una gloria irreal, ya que, lejos de fundamentarse en hechos, procede de la opinión errónea de otro.

Ahora, la gloria verdadera alcanza su ápice cuando alguien, notando en sí la excelencia de una virtud, reconoce no estar en él el origen de ella, sino en una dádiva divina.

Ejemplo incomparable encontramos en el pesebre de la Gruta de Belén. Allí está reclinado el dulce Niño Jesús. Él tiene un conocimiento absoluto de Sí y de su origen eterno, como Unigénito de Dios, como también tiene perfecta consciencia, como Hombre, de la gloria que le fue concedida por el Padre al entrar en el mundo y ser constituido centro del universo, Juez de los vivos y de los muertos.

De los hombres, pobres criaturas, Él apenas exige un reconocimiento simple: nuestras alabanzas nada le agregan, sin embargo, solo el tributo humilde del homenaje que le debemos, como podrían ser las aclamaciones hechas por niños, colocadas a la orilla del camino, a un vencedor en su desfile triunfal.

Dios es el único Ser que merece toda la gloria. En esta Navidad, unamos las voces de nuestros corazones a los cánticos angélicos y acerquémonos al Pesebre donde reposa el Divino Infante para rendirle nuestra adoración. ¡Confesemos nuestra contingencia y reconozcamos su infinita grandeza, que se dignó asumir nuestra carne para tornarnos partícipes de su gloria por toda la eternidad!

Por la Hermana María Beatriz Ribeiro Matos, EP

(In Revista Arautos do Evangelho, Dezembro/2013, n. 144, p. 50-51)

 

Fuente:: Gaudium Press

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Arzobispo mexicano recuerda el significado de la tradición de las Posadas para preparar la Navidad

Morelia (Miércoles, 08-12-2013, Gaudium Press) Mientras la Iglesia en todo el mundo prepara el nacimiento de Jesucristo a través del tiempo de Adviento, diversos países viven sus propias tradiciones religiosas que ayudan a llenar de significado la próxima llegada de la Navidad. En México se celebran las Posadas, una serie de reuniones familiares que se realizan los nueve días anteriores a la fiesta de la Navidad en honor al camino recorrido por la Santísima Virgen y San José en búsqueda de un lugar donde recibir el nacimiento del Mesías.

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Las posadas recuerdan el camino de la Santísima Virgen y San José en su búsqueda de refugio en Belén. Foto: BillieS

Sobre el sentido de estas celebraciones de arraigada tradición, el Arzobispo de Morelia, México, Mons. Alberto Suárez explicó en una artículo difundido por la Conferencia Episcopal Mexicana la forma como se vinculan al tiempo de Adviento. «Además del aspecto litúrgico en el que se consideran las ferias privilegiadas antes de la Navidad y se nos ofrecen en la oración de vísperas las célebres antífonas que inician con ‘Oh'», describió Mons. Suárez, «en nuestra cultura arraigó la bellísima tradición de las Posadas y los aguinaldos».

Nueve días en peregrinación hacia Belén

«Son nueve días de oración, de cánticos y fiesta familiar que nos recuerdan el camino recorrido por María y José, en su peregrinación hacía Belén», recordó el Arzobispo.
«La meditación de los planes sorprendentes de Dios, la contemplación de los Peregrinos y de sus virtudes, las alabanzas y las súplicas son el núcleo de una genuina Posada».

El prelado motivó a dar un sentido trascendente a los cantos que se hacen en la celebración, como el lamento de la Sagrada Familia al ser rechazada en alguno de los hogares: » Ya se va María muy desconsolada… ya se va José con su Esposa amada, porque en esta casa no les dan posada». Para el prelado, estos versos dan lugar a una auténtica preparación de Adviento: «Hemos de reflexionar sobre la dureza de corazón que sigue manteniendo las puertas cerradas a Jesús que viene a nosotros en la persona del pobre», sugirió Mons Suarez como ejemplo.

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Mons. Alberto Suárez, Arzobispo de Morelia, México. Foto: Conferencia Episcopal Mexicana.

Otras canciones en las que San José pide la ayuda de los habitantes de Belén son para el Arzobispo «otras tantas llamadas a la conversión, a una mayor caridad fraterna, a una sensibilidad ante quienes no encuentran techo o abrigo en nuestras ciudades». El prelado también reconoció otras expresiones de la piedad popular en las tradiciones, como la envidia del burrito que tuvo el privilegio de llevar sobre su lomo el peso de la Santísima Virgen en cuyo vientre estaba oculto el Salvador, » hecho hombre pequeño, el que gobierna el universo y rige la historia, carga dulce y ligera», relató.

El sentido cristiano de las tradiciones

«Las luces, las piñatas, los ponches, son elementos festivos que acompañan estas celebraciones, pero que no deberían empañar su sentido original y más auténtico», agregó Mons. Suárez. De hecho, tal como lo recordó la agencia Fides, incluso la piñata (recipiente que se rompe y que está lleno de dulces u obsequios) está inspirada en un profundo trasfondo cristiano.

La piñata, que se rompe después del momento de oración (en el que se incluye ocasionalmente el Santo Rosario) y la procesión de San José y la Santísima Virgen, fue un elemento evangelizador para los misioneros en México. «Las siete puntas de la piñata representan cada uno de los pecados capitales», describió el artículo. «Los colores vistosos significan lo atractivo que puede parecer el pecado».

Toda la mecánica del juego tiene elementos simbólicos: «Vendar los ojos es dejarse guiar por la fe. El palo representa al Evangelio, con el que se destruye al pecado. Los participantes que orientan hacia dónde hay que dar el golpe, representan a la Iglesia. La fruta simboliza la gracia de Dios derramada al destruir el pecado, es decir, al romper la piñata».

En medio de estas tradiciones cargadas de simbolismo pero con una intención de descubrir su verdadero sentido, Mons. Suárez renovó su invitación a vivir las fiestas con auténtico espíritu cristiano. «Acompañemos a María y José con ilusión, no en el sentido de algo ilusorio sino de un gran anhelo. Vivamos estos días con alma limpia, haciéndonos como niños», concluyó el Arzobispo. «Que la sencillez, y hasta una cierta ingenuidad, nos permitan gozar estas fiestas sin necesidad de lujos o excesos. La proximidad de la llegada de Jesús sea nuestra mayor alegría».

Con información de Conferencia Episcopal Mexicana y Agencia Fides.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Representación del nacimiento de Jesús. / Foto: Asociación de Belenistas San Sebastián de los Reyes.

Madrid (Miércoles, 18-12-2013, Gaudium Press) Niños y adultos podrán apreciar hasta el próximo 6 de enero de 2014 el Belén Monumental que organiza la Asociación de Belenistas de San Sebastián de Los Reyes, localidad madrileña, que permanecerá abierta al público en el Edificio Municipal Polivalente.

Con unos 70 metros cuadrados, y elaborado con materiales como corcho, musgo, 3.500 litros de agua que están incluidos en un lago, 3 metros cúbicos de arena, además de otros materiales, el inmenso pesebre recrea varios de los acontecimientos bíblicos más importantes del nacimiento de Jesús.

Entre las escenas que se recrean, y que es una novedad este año, los belenistas han incluido un puerto que contiene embarcaciones de los tiempos de Jesús. Asimismo se ha implementado un moderno sistema computarizado que permite regular los elementes electrónicos que se han incluido en el pesebre.

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Junto al belén monumental, la Asociación de Belenistas de San Sebastián de los Reyes también ha instalado la exposición de Arte Belenista «La Natividad al detalle», con figuras que recrean diferentes escenas en torno a la natividad del Salvador. Evento con el que se pretende conmemorar también el 20º aniversario de la entidad española.

Como ha comentado José María Esteban, Presidente de la asociación, a un medio local, con la elaboración del pesebre, no solo se busca apreciar el arte del Belén, sino transmitir el mensaje cristiano de la Buena Noticia de Jesús, que es también el compromiso de las asociaciones de belenistas.

Se prevé, como ha ocurrido en años anteriores, que el número de visitantes que aprecien la muestra y el pesebre monumental oscile entre los 40 y 50 mil.

Con información de la Archidiócesis de Madrid y Asociación de Belenistas de San Sebastián de los Reyes.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Sonsón Rionegro (Miércoles, 18-12-2013, Gaudium Press) Con el propósito de dar a conocer de una manera diferente la historia del nacimiento de Jesús, la diócesis de Sonsón Rionegro, en Colombia, en unión con el Seminario Nacional Cristo Sacerdote, ha elaborado una serie radial para la Navidad.

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Es posible descargar los nueve capítulos desde la página web de la diócesis de Sonsón Rionegro.

Bajo el título «Caminando hacia Belén» la serie radial comprende nueve capítulos de 30 minutos de duración que, a través de un narrador y la interacción de varios personajes, presentan varios episodios evangélicos sobre los acontecimientos que se desarrollan alrededor del acontecimiento de la salvación.

Tal como comenta uno de los narradores, el propósito de la serie radial es seguir un camino de nueve días para preparar el corazón comprendiendo los misterios y lo que vivió la Virgen María y José para el nacimiento de su hijo, y así cada quien reciba a Jesús con alegría.

José y sus amigos, Desposorios de María y José, La Anunciación, La Crisis de San José, José se disculpa con María, El Edicto del emperador Augusto, María y José llegan a Belén y El nacimiento de Jesús, son los nueve capítulos que conforman la seria radial.

El material es posible descargarlo desde la sección «Radio» en la página web de la diócesis de Sonsón Rionegro www.diosonrio.org.co.

Con información de la CEC.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Santiago (Miércoles, 18-12-2013, Gaudium Press) Cerca de media hora estuvieron reunidos con la presidenta electa Michelle Bachelet, los miembros del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), monseñor Ricardo Ezzati, monseñor Ignacio Ducasse, monseñor Fernando Chomali y monseñor Cristián Caro.

Tras la cita, monseñor Ezzati, Presidente de la CECh, señaló a la prensa que le desearon a la nueva mandataria fecundidad en su trabajo, y agregó que el pasado domingo 15 de diciembre se manifestó la voluntad del pueblo de Chile, algo que los obispos respetan, por lo que esperan que las expectativas y esperanzas que la gente tiene puestas sobre este nuevo gobierno se desarrollen.

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Los obispos dan sus declaraciones sobre el encuentro

También, aclaró que la Iglesia Católica no es una institución política, pero que «la política y la Iglesia tienen los mismos destinatarios, que son los hombres y mujeres de Chile y, por consiguiente, nos interesan los hombres y mujeres de Chile y como siempre estaremos, desde nuestra identidad, listos para apoyar todo lo que sea el desarrollo integral de la persona y de todas las personas».

En este sentido, el Arzobispo de Santiago señaló que la presidenta electa conoce y ha estudiado la Carta Pastoral de los Obispos, «Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile» y que en la ocasión les manifestó su agradecimiento por el aporte de la visión de la Iglesia Católica chilena en relación al desarrollo de los pueblos.

En otros temas, el prelado destacó que el respeto a la vida pasa por muchos temas valóricos como la dignidad del trabajo, la vivienda, la educación, el respeto por el trabajo digno, con salario justo. Los temas valóricos para la Iglesia, precisó, son un conjunto de valores que hacen que la vida humana se pueda desarrollar y realizar con plenitud y con gozo.

 

Finalmente, monseñor Ezzati agregó que el bien común es un derecho de todo ciudadano, pero que construirlo también es un deber. En este sentido su esperanza de que una auténtica educación cívica llegue a ser patrimonio de todos. «Respecto la libertad de quienes han optado por no votar, pero no puedo dejar de decir que el bien común que es un derecho que se construye con el aporte de todos», dijo.

Con información de la oficina de prensa del episcopado chileno

 

Fuente:: Gaudium Press

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