Taketa (Sábado, 11-01-2014, Gaudium Press) Un descendiente de los cristianos que padecieron persecución en Japón, Goto Atsusi, descubrió hace tres años una expresión particular de la fe en medio de las dificultades. Los creyentes que protagonizarían el llamado milagro de oriente en 1865, por haber conservado su fe sin presencia de la Iglesia por más de 200 años, tallaron verdaderas catacumbas a cielo abierto en medio de los bosques de la región. Hasta el día de hoy se han hallado ocho capillas excavadas en la roca sólo en la región de Taketa y se sospecha la existencia de un centenar, según destacó el diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano.

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Catacumba cristiana en la Prefectura Miyagi, Tome Towa, Japón.

La fe católica llegó a Japón con la llegada del heroico misionero San Francisco Javier, en 1549. 60 años más tarde el florecimiento de la Iglesia fue detenido con brutalidad por la persecución del Shogun (jefe militar del país) que resultó análoga en crueldad con la llevada a cabo en el imperio romano contra los primeros cristianos. La terrible violencia desatada se sumó a lo que parecería poner fin a la fe en el país: el aislamiento total del territorio, que impidió efectivamente la llegada de sacerdotes u Obispos y la predicación del Evangelio.

Muchos creyentes dieron su vida o se vieron obligados a apostatar de manera pública, mientras otros consiguieron ocultarse y mantener su fe, comunicándola de padre a hijo a pesar de las graves limitaciones. La comunidad de creyentes, conocidos como Kakure Kirishitan (cristianos ocultos), consiguió preservar su conocimiento de la fe orando en secreto, representando a Cristo y la Santísima virgen en imágenes de apariencia estética budista y, como lo revelan los descubrimientos recientes, creando lugares de culto en cuevas en medio de los bosques. Las oraciones cristianas tomaron la forma de cantos parecidos a los budistas, mientras que sus letras conservaban palabras del latín, español y portugués directamente preservadas de los primeros evangelizadores.

Lamentablemente sólo unos 300 cristianos habitan hoy en Taketa, de quienes sólo unos cuantos son católicos y deben viajar más de una hora entre las montañas para participar en la Eucaristía en la último templo de la región. La comunidad católica más numerosa estuvo presente en la ciudad de Nagasaki, donde habitaban dos tercios de los fieles de todo el país para 1945. A causa del estallido de la bomba atómica precisamente en esa ciudad, la presencia católica fue reducida de forma severa nuevamente. Actualmente los católicos japoneses suman más de medio millón de personas, en medio de una población total de 126 millones de habitantes.

Con información de L’Osservatore Romano y Zenit.

 

Fuente:: Gaudium Press

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La fe puede todo, y los cristianos convencidos a medias son cristianos vencidos, dijo el Papa en su homilía
(RV).- (Con audio y video) La fe puede todo, y los cristianos convencidos a medias son cristianos vencidos, dijo el Papa en su homilía “La Iglesia está llena de cristianos vencidos”, cristianos “convencidos a medias”. En cambio “la fe todo lo puede” y “vence al mundo”, pero se requiere el coraje de encomendarse a Dios. Así lo afirmó esta mañana el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
El Papa centró su homilía en el pasaje de la primera Carta de San Juan, en la que el Apóstol “insiste” sobre “aquella palabra que para él es como la expresión de la vida cristiana”: “Permanecer en el Señor”, para amar a Dios y al próximo. Y este “permanecer en el amor” de Dios es obra del Espíritu Santo y de nuestra fe y produce un efecto concreto:
“Quienquiera permanece en Dios, todos han sido generados por Dios, el que permanece en el amor vence al mundo y la victoria es nuestra fe. De nuestra parte, está la fe. De parte de Dios – por esto ‘permanece – el Espíritu Santo, que hace esta obra de gracia. De nuestra parte, está la fe. ¡Es fuerte! Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: ¡nuestra fe! ¡Nuestra fe puede todo! ¡Es victoria! Y esto sería bello que lo repitiéramos, también a nosotros, porque tantas veces somos cristianos derrotados. Pero la Iglesia está llena de cristianos vencidos, que no creen en esto, que la fe es victoria; que no viven esta fe, porque si no se vive esta fe, está la derrota y vence el mundo, el príncipe del mundo”.

Jesús – recuerda el Papa – ha alabado mucho la fe de la hemorroísa, de la cananea o del ciego de nacimiento y decía que quien tiene fe como una semilla de mostaza puede mover montañas. “Esta fe – dijo Francisco – nos pide a nosotros dos actitudes: confesar y encomendarnos”. Pero, ante todo, “confesar”:
“La fe es confesar a Dios, pero al Dios que se ha revelado a nosotros, desde el tiempo de nuestros padres hasta ahora; al Dios de la historia. Y esto es lo que todos los días rezamos en el Credo. Y una cosa es rezar el Credo desde el corazón y otra como papagayos, ¿no? Creo, creo en Dios, creo en Jesucristo, creo… ¿Yo creo en lo que digo? Esta confesión de fe ¿es verdadera o yo la digo un poco de memoria, porque se debe decir? ¿O creo a medias? ¡Confesar la fe! ¡Toda, no una parte! ¡Toda! Y a esta fe custodiarla toda, tal como ha llegado a nosotros, por el camino de la tradición: ¡toda la fe! ¿Y cómo puedo saber si confieso bien la fe? Hay un signo: quien confiesa bien la fe, y toda la fe, tiene la capacidad de adorar, adorar a Dios”.

“Nosotros sabemos cómo pedir a Dios, cómo agradecer a Dios – prosiguió diciendo el Papa Bergoglio – pero adorar a Dios, ¡adorar a Dios es algo más! Sólo quien tiene esta fe fuerte es capaz de la adoración”. Y el Santo Padre añadió: “Yo oso decir que el termómetro de la vida de la Iglesia está un poco bajo en esto”: hay poca capacidad de adorar, “no tenemos tanta, algunos sí…”. Y esto “porque en la confesión de la fe nosotros no estamos convencidos o estamos convencidos a medias”. Por tanto – subrayó – la primera actitud es confesar la fe y custodiarla. La otra actitud es “encomendarse”:
“El hombre o la mujer que tiene fe se encomienda a Dios: ¡se encomienda! Pablo, en un momento oscuro de su vida, decía: ‘Yo sé bien a quién me he encomendado’. ¡A Dios! ¡Al Señor Jesús! Encomendarse: y esto nos lleva a la esperanza. Así como la confesión de la fe nos lleva a la adoración y a la alabanza de Dios, el encomendarse a Dios nos lleva a una actitud de esperanza. Hay tantos cristianos con una esperanza con demasiada agua, no fuerte: una esperanza débil. ¿Por qué? Porque no tienen la fuerza y el coraje de encomendarse al Señor. Pero si nosotros los cristianos creemos confesando la fe, y también custodiando la fe, y encomendándonos a Dios, al Señor, seremos cristianos vencedores. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: ¡nuestra fe!”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Fuente:: News.va

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El Papa recibiendo a gentiluomini y sediari pontificios, les exhorta a proseguir su servicio a la Iglesia sin macharlo con posturas de mundanidad
(RV).- (audio) El Papa recibiendo a gentiluomini y sediari pontificios, les exhorta a proseguir su servicio a la Iglesia sin macharlo con posturas de mundanidad En torno al mediodía en la sala del Consistorio el Papa, en los tradicionales encuentros a principios de año con el personal que trabaja a su lado para el intercambio de felicitaciones, recibió, primero, a los “gentiluomini” de Su Santidad, es decir, a los que dan la bienvenida y acogen a las distintas personalidades que vienen a encontrarse con el Sucesor de Pedro, y asisten, asimismo, a las ceremonias y recepciones oficiales. Y seguidamente el Papa recibió a los “sediari”, es decir, a los encargados de atender y servir las visitas de las personas que vienen a hablar con el Papa.
Hablando a los “gentiluomini” y sus familiares, el Papa ha explicado que a través de ellos las diversas autoridades y personalidades que vienen a visitar la Sede de Pedro tienen su primer contacto con esta Casa y reciben sus primeras impresiones. Como dice su nombre, sirven a este propósito cualidades de gentileza y amabilidad útil para poner a la gente a gusto. Estas cualidades humanas tienen sus raíces más auténticas en una vida animada por la fe, que da testimonio de la coherencia evangélica, sin mancharla con actitudes mundanas.
Ahora que estamos en el final del tiempo de Navidad, dijo el Pontífice, y todos fuimos tocados por el prodigio de Dios hecho Niño en la cueva de Belén, seamos cuidadosos y recemos para que esta luz interior no se disuelva y nos pueda traer a nuestra vida diaria, familiar y laboral, la alegría de la fe, que se expresa en la caridad, en la bondad, en la ternura.
Saludando a continuación a los “sediari” y sus familiares, el Santo Padre ha dicho que “el misterio del nacimiento de Jesús nos llama a ser testigos en nuestra vida de la humildad, la sencillez y el espíritu de servicio que el Señor nos ha enseñado. “Incluso en su trabajo diario, ustedes tienen la posibilidad de imitar estas características del Hijo de Dios, «que no vino a ser servido sino para servir». Vivido con esta actitud, el trabajo -ha proseguido el Papa- puede convertirse en apostolado, una valiosa oportunidad para transmitir, a todos los que encuentran, la alegría de ser cristianos. Esto es posible si mantenemos vivo el diálogo con el Señor en la oración, para crecer en su amistad y aprender de Él la disposición a la acogida”.
“En los últimos meses, me he podido dar cuenta ha terminado diciendo el Papa, de los ideales que inspiran su trabajo. El amor a la Iglesia y la Santa Sede, la cordialidad acogedora, la paciencia, la calma y la serenidad de su conducta que son una bella tarjeta de visita para los que acceden al Palacio Apostólico para encontrarse con el Sucesor de Pedro. Por todo esto les doy las gracias cordialmente y me siento en deuda con ustedes”.
ER RV

Fuente:: News.va

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Mons. Joan PirisMons. Joan Piris    En la Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” el Papa Francisco nos llama a los bautizados a vivir en un estado permanente de misión recuperando la frescura original del Evangelio, encontrando nuevos caminos y métodos creativos y no dejando las cosas como están, sino procurando crecer pastoralmente con prudencia y audacia.

He encontrado especialmente brillante un principio que el Obispo de Roma proclama pidiendo trabajar con luces largas: dice que “el tiempo es superior al espacio” y que hay que trabajar a largo plazo sin obsesionarse por resultados inmediatos. Invita a entregarse generosamente ya no desanimarse ante los posibles fracasos o los frutos escasos porque la fecundidad es muchas veces invisible, inalcanzable, y no siempre puede ser contabilizada.

En esta misma línea, cuando en la Iglesia de Lleida, hemos hecho la opción de preparar a losllamados agentes de pastoral y animadores de la comunidad, tenemos muy presente que la evangelización a la que nos envía Jesús es una carrera de fondo con un componente vocacional que debe traducirse en disponibilidad para la Misión. Pero también hace falta una formación esmerada que posibilite leer la vida desde la fe, ordinariamente proclamada, vivida y celebrada con otros: porque lo que hemos de transmitir de palabra y de obra es la fe de la Iglesia. Para este aprendizaje y experiencia en un espacio comunitario y con la necesaria profundidad teológica y pastoral, tenemos en Lleida, desde hace más de 25 años, el inestimable servicio de nuestro Instituto de Ciencias Religiosas (IREL), un servicio que nunca agradeceremos lo suficiente.

Se precisa una buena preparación para la evangelización -dice el Papa Francisco- implica un camino de diálogo y colaboración con realidades políticas, sociales, religiosas y culturales. Pide evangelizadores capaces de abrirse a la acción del Espíritu y, con su fuerza, anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar y, muchas veces, contracorriente. Está claro que esto no se improvisa sino que pide formación. Como apunta la Exhortación a la que estamos haciendo referencia desde el principio, se trata de evangelizadores que recen y trabajen, conscientes de que la misión que se nos encomienda es una pasión por Jesús y, al mismo tiempo, una pasión por los hermanos, sobre todo por los más necesitados. En nuestras relaciones humanas hay que dar razón de nuestra esperanza, pero siempre buscando el bien de los demás, la felicidad de los demás.

Como os comuniqué el pasado noviembre, hay un grupo de dieciséis personas que han hecho este camino durante un tiempo y, ahora, queremos iniciar una segunda promoción con personas que estén dispuestas a revitalizar su fe y ponerse al servicio de los hermanos, enviados por el Obispo. Como dice el Papa: “si consigo ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida”.

Confiemos en que nuestras comunidades parroquiales, delegaciones o movimientos presenten a alguno de sus miembros, tras el correspondiente discernimiento compartido.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Fuente:: Mons. Joan Piris

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migracionesLa campaña con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado ha sido presentada este mediodía en la sede de la Conferencia episcopal Española. Mons. Ciriaco Benavente, presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, junto al Director del Secretariado, José Luis Pinilla Martín, S.J. e Isidro Catela, Jefe de prensa de la CEE han sido los encargados de presentar los materiales de esta Jornada que este año cumple su primer centenario y que, en España, ha contado con un “redoble de esfuerzos” como ha destacado José Luis Pinilla en la presentación. Un vídeo, titulado “Un sólo corazón” grabado en la valenciana playa de la Malvarrosa se une en esta edición a los materiales habituales para esta campaña.

100 años de la primera Jornada Mundial de Migraciones

En 1914, bajo el pontificado de Benedicto XV tuvo lugar la primera Jornada Mundial de Migraciones. Una efeméride que en nuestro país, debido a su situación de receptora clave de inmigrantes, supone en palabras del Director del Secretariado de Migraciones  ”una alegría y un desafío. Alegría porque muestra la presencia, esfuerzo y acompañamiento de la Iglesia a las personas con este tipo de exclusión y un desafío permanente ya que, la Iglesia reconoce en el emigrante una fuente de enriquecimiento”, que hay que alentar y respetar y “el desafío de llevar hoy también el mensaje liberador de Cristo” a estas situaciones.

La celebración de este centenario tiene especial incidencia en España no sólo por su condición de receptora sino porque hoy volvemos a vivir la salida de españoles al exterior, lo que supone “un reconocimiento también de los esfuerzos de la Iglesia española para estar presente en otros países”.

El obispo de Albacete y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones ha destacado el “ejemplo del papa Francisco que con la visita a Lampedusa dijo más a la sociedad europea que muchos discursos”.

Los obispos españoles advierten contra  «la globalización de la indiferencia»

En el Mensaje de la Comisión Episcopal de Migraciones, los obispos españoles han destacado aspectos tan actuales como las vallas cortantes de la frontera melillense o las políticas restrictivas de la Unión Europea ”en un mundo rico, que se defiende impidiendo la entrada de los pobres, se necesitan, más que las “vallas” , la solidaridad, la acogida, la fraternidad y la comprensión (…) Da la impresión de que incluso en la Unión Europea, la adelantada de los derechos humanos, las políticas migratorias ponen el acento en el control de fronteras con medidas de protección y seguridad cada vez más duras y costosas. Las vallas cortantes, que en otros gobiernos fueron presentadas como elementos disuasorios para la inmigración ilegal, han vuelto a estar de actualidad. En este mundo de la globalización, ¿caeremos en «la globalización de la indiferencia», como dijo el papa en Lampedusa?

Los obispos españoles señalan la evidente necesidad de regular los flujos migratorios pero subrayan que “las solas medidas de control no están dando resultados. Como decía un inmigrante rescatado de las aguas, «el hambre no conoce fronteras ». Sabemos que la solución al fenómeno migratorio es muy compleja. Permítasenos abogar por las medidas más generosas posibles y, sobre todo, por un compromiso de los países desarrollados en favor de los países pobres, con los que, en no pocos casos, ha habido vínculos históricos fuertes”.

La Conferencia Episcopal Española ha editado, a través de la Comisión Episcopal de Migraciones, una serie de materiales de preparación a esta Jornada. Además del vídeo, los materiales incluyen el Mensaje del Santo Padre con motivo de esta Jornada, una guía para la Vigilia de Oración, materiales de dinámica de encuentro destinados a los más pequeños y el relativo al subsidio litúrgico”.

 

Foto: Mons. Ciriaco Benavente y Jose Luis Pinilla

Fuente:: SIC

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Mons. MurguiMons. Jesús Murgui     Queridos diocesanos:

En este año que se conmemora el centenario de las Jornadas de Migraciones, la Iglesia nos convoca de nuevo a celebrarla el próximo 19 de enero con el lema “Emigrantes y refugiados: hacia un mundo mejor”. En nuestra Diócesis, siguiendo las indicaciones, que nos ha expresado en el mensaje para este año el Papa Francisco, queremos reconocer y vivir que la presencia de extranjeros, tan numerosa en nuestra tierra, nos ayuda a todos a propiciar un mundo mejor. La realidad nos habla, según los datos del I.N.E., que desde el año 2008 el número de extranjeros en nuestra provincia, se ha estabilizado, en torno a 460.000; continúa siendo el 24 por cien de la población total.

Alrededor de ese día, en vuestras Comunidades, celebraréis la Jornada con voluntad de promover no solo la acogida y la integración, sino también y fundamentalmente la comunión entre todos, voluntad que debemos reforzar al principio del año, para llenarnos y poder trabajar en esa dirección todos los días. La comunión es un concepto que expresa mejor nuestra pretensión de realizar, con la ayuda del Señor, aquello que observamos desde la fe en la realidad de nuestro Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Así lo pedía Jesús: ¡Padre que sean uno como tú y yo somos uno.! Jn. 17, 21. Una comunión en la que sin suplantarnos y respetando las propias identidades, el Espíritu nos impulsa a ir “haciendo un mundo mejor”.

El objetivo Diocesano para el presente curso nos invita a valorar y potenciar el carácter evangelizador de toda acción pastoral. En esta realidad de movilidad humana que vivimos en nuestra tierra, este objetivo, debe promover en nosotros un cambio serio de algunas actitudes de rechazo, exclusión, competencia…., presentes incluso en nuestras comunidades, y cambiarlas por una mirada que observe en el otro, sea de la nación que sea, la imagen de Dios, su rostro. Imagen que debemos mirar y al tiempo cuidar como un rostro al que ofrecer el Evangelio y que también a nosotros nos evangeliza, nos anuncia la buena nueva del amor de Dios.

Junto con el Papa Francisco, os quiero impulsar, a ver y ayudar a ver “en el emigrante y refugiado no sólo un problema que debe ser afrontado, sino un hermano y una hermana que deben ser acogidos, respetados, amados, una ocasión que la Providencia nos ofrece para contribuir a la construcción de una sociedad más justa, una democracia más plena, un país más solidario, un mundo más fraterno y una comunidad cristiana más abierta, de acuerdo con el Evangelio. Las migraciones pueden dar lugar a posibilidades de una nueva evangelización.”(Mensaje Jornada 2014). A veces analizamos la movilidad humana sólo como un problema, y no como una gracia providencial que nos ayuda a abrir nuestra Iglesia y nuestra sociedad a realidades nuevas y a enriquecernos de la pluralidad de experiencias en la vivencia cultural y sobre todo religiosa de nuestros hermanos, en fin, a construir un mundo mejor.

No quisiera terminar esta carta sin hacer un reconocimiento y un encargo. Un reconocimiento a todos los que nos ayudáis a vivir desde la fe la realidad migratoria en nuestra Diócesis: Voluntarios, Agentes de Pastoral Parroquial de Migraciones, Personal del Secretariado Diocesano de Migración.

Y un encargo a nuestro secretariado Diocesano de Migraciones: Acercaos a la realidad de las personas, sobre todo jóvenes y padres de familia, que debido a la crisis o a otras circunstancias, han tenido que emigrar desde nuestras tierras a otros lugares y proponed líneas de acción pastoral, en contacto con las Diócesis de destino. Es necesario que también nos preocupemos desde nuestra fe por aquellos que han tenido que marchar a otros países, para que puedan llegar a la comunión que nosotros queremos propiciar con los que han venido y vienen a nosotros.

Deseándoos a todos una buena jornada los días 18 en San Pedro de Novelda y 19 de enero en vuestras parroquias, os llamo a ponernos todos bajo el amparo, protección e impulso de María de Nazaret, ella que emigró y fue refugiada con su Hijo y con José en Egipto y que es, Madre de las Migraciones.

Con mi bendición y afecto

+ Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

Fuente:: Mons. Jesús Murgui Soriano

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Mons. Jesús Sanz MontesMons.  Jesús Sanz     Tiene fama la cuesta que más trabajo cuesta subir. Es una pendiente con doce meses por delante, que aunque es cuesta arriba amenaza con precipitarnos. Uno comienza esta con una fatiga que tiene forma de resaca, precisamente porque la holganza de unos días especiales ha debido poner inevitablemente su punto final. De hecho, hay personas que sufren un particular síndrome que llaman postvacacional. Y la gente se amurria quedándose gacha simplemente porque así lo dicta el calendario que ve ininterrumpidamente sus hojas pasar.


Cabe toda la comprensión hacia situaciones que son tan reales como frecuentes en no pocas personas. Pero el tema de un verdadero agobio gacho y amurriado no es el de la gente gustosa de que el paréntesis navideño no termine tan pronto o que no se precipite en la cuesta de enero. El caso realmente duro y difícil es el de quien no tiene tregua, quien vive de continuo en esa situación de enero costoso y cuesta arriba. Sus lágrimas no vienen de la nostalgia sentimental de unas fiestas perdidas, sino de que hace ya mucho tiempo que no hay nada que celebrar. La lista se haría muy prolija y deprimente entre gente vapuleada por la soledad de no saberse por nadie querido ni esperado, la falta de sentido en sus vidas cuando todo ha perdido su color y su encanto, el miedo ante un futuro que se te impone como un negro presente imposible de esquivar, la pérdida del trabajo en la peor edad o el no haber podido estrenarlo todavía a pesar de los años. Y todo esto se envuelve en medio de una esperanza perdida, un amor herido y una fe debilitada.
Pinta así cada enero para tanta gente, para demasiada. Mientras, nos disponemos a desmontar el envoltorio festivo de unos días que volvieron a caducar. Hay que sacar de nuevo las cajas donde guardar guirnaldas vistosas, luces multicolores, árboles adornados para la ocasión, y el propio nacimiento del Belén que pasó. Con lo cual, el ambiente friolero de esta época del año se torna gélido para afrontar lo que nos estaba esperando a la vuelta de la esquina con todas las cuitas y todas las fechas pendientes que reclaman una luz, una razón de ser, un camino por el que poder seguir, una esperanza que tenga nombre y credibilidad, un amor que nos se nos muera en gesto sentimental, y una fe que nos haga fuertes para seguir creyendo y luchando sin par.

De esto habla el mensaje cristiano que no sabe de festejos y jolgorios cíclicos que terminan caducando, sino de una alegría que llene de paz el corazón y las maneras, de unas ganas de seguir en pie y caminando la aventura de la vida, de una convencida decisión de perdón y diálogo mirando al Señor que nos perdonó y no dejó de dialogarnos su Palabra. No hay credencial de creyente para evitar el trasiego de estos días que se empeñan en aparecer como aciagos. Los cristianos tenemos los mismos retos que desafían a todos los humanos, nos cansamos, sentimos pesar y nos equivocamos. Pero no podemos dejar de esperar, no sabemos hacerlo. Porque tiene razón el corazón cuando en él palpita nada menos lo que Dios ha puesto como pálpito haciéndonos rebeldes ante la resignación y dóciles ante la gracia que como buena noticia nos acompaña llenando de esperanza nuestra mirada y de audacia las andanzas que nos empujan a seguir construyendo el mundo que Dios soñó.

Así tiene sentido decirnos lo que nos hemos dicho de mil modos estos días: feliz año nuevo, porque lo deseamos gozosamente estrenado y que en todos sus tramos esté henchido de la paz y del bien que el Señor nos ha dado.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

Arzobispo de Oviedo

@jesussanzmontes

Fuente:: Mons. Jesús Sanz

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Mons. Amadeo RodríguezMons. Amadeo Rodríguez       Queridos diocesanos:

1. Me habría gustado que esta reflexión sobre el valor de la vida humana sólo hubiera estado sugerida por una iniciativa espontánea de comentar “entre nosotros” nuestra gratitud al Señor por el don que nos ha dado. Sin embargo, no es así, y os lo confieso. Si os propongo el Evangelio de la vida en esta ocasión es porque me parece que hay razones importantes, aunque os he de decir que no lo hago contra nadie. No obstante, si os escribo de nuevo sobre este tema tan esencial es sobre todo porque en Extremadura algunas personas de alta responsabilidad social, política y de gobierno se han pronunciado ante la reforma de la ley del aborto que acaba de ponerse en curso. En esas opiniones es de lamentar que hasta las rebajas les parezcan caras, en un asunto que sólo se puede valorar en su calidad suprema. La vida humana vale tanto que no admite que se la supedite a nada por importante que sea: ni a libertades ni a consensos ni a mayorías.

2. Ante lo que os acabo de decir, seguramente vosotros os estaréis preguntando: Entonces, ¿qué piensas tú de la reforma de la ley del aborto que ha suscitado este debate social? Pues sencillamente que es un mal menor con el que se quiere corregir, mejorándolo un poco, un gran mal: el de la ley anterior y el del aborto mismo. Es verdad que al menos supone una mejora, pero sigue siendo una ley que permite interrumpir el embarazo. Quizás lo único positivo que haya que tener en cuenta es que el aborto pierde terreno y, en esta nueva ley, deja de ser un derecho. Pero, insisto, en realidad es una ley que sólo contenta a los que dicen: “Cuanto menos aborto, mejor”. Sin embargo, por desgracia no se puede decir con ella “aborto cero”, aún quedan supuestos en los que se podría interrumpir el embarazo: cuando existe grave peligro para la salud física o psíquica de la mujer o cuando el embarazo sea consecuencia de una violación. Por eso, no nos engañemos, un mal menor es un mal, y lo es sobre todo en lo que se refiere al derecho a la vida, que nunca debería admitir excepciones.

3. Como se ha ido creando la opinión de que el aborto es una opción más, algunos de los que me leéis seguramente estaréis pensado que soy duro e insensible al no admitir ni siquiera estos dos supuestos para interrumpir el embarazo. Os puedo asegurar que no lo soy. Sé muy bien que en toda decisión de abortar hay un drama, aunque a veces el drama sea la aparente frialdad con la que se decide quitarle la vida al no nacido. Por eso, ante cualquier situación, lo que propongo con la Iglesia y con muchos hombres y mujeres de buena voluntad es una atención especial a la madre: acompañar el amor de la madre por su criatura, para que la ame desde el momento mismo de su concepción. Hay que trabajar para poner en sintonía amorosa la maternidad y la vida, por muy difícil que sea la situación.

4. Hay que estar muy cerca de la familia y en especial “de las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza”. Estas palabras son del Papa Francisco, y os aseguro que también yo digo con él: “¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?” De ahí que no se trate de condenar a la mujer, sino de defender la vida. Por eso, quizás otro bien de esta reforma de la ley del aborto es que “por primera vez en la historia de España se libra a las mujeres de la posibilidad de sufrir cualquier reproche penal”, como acaba de anunciar el Ministro de Justicia.

5. Pero vuelvo a la defensa de la vida con la coherencia moral de la doctrina de la Iglesia. En esta ocasión la voy a presentar con lo último de lo último, para que no se diga que este modo de pensar es de otros tiempos. Lo que voy a decir es del Papa Francisco, que además dialoga con frescura y espontaneidad con quienes le puedan acusar de retrógrado. “Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador”. Ante esa acusación replica: “No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana”. El Papa de las “periferias existenciales” recuerda en su reciente exhortación apostólica,Evangelii Gaudium, que entre los débiles de mundo están “los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo”

6. Francisco, el defensor de los pobres, los desamparados y los excluidos, nos propone la defensa de la vida humana por nacer con la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo; es decir, sin la excepción de supuestos o plazos. El nascituruses un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Esta es, nos hace ver el Papa, una convicción fundamental que todos deberíamos asumir sin reservas ni rebajas en la defensa de la vida humana; e insiste en que, si debilitamos esta convicción, nos quedaríamos sin fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias y circunstancias de los poderosos de turno. Espero que estéis de acuerdo conmigo en que estos razonamientos son tan claros que se entienden y acogen con facilidad por la propia razón.

7. No obstante, los católicos contemplamos esta responsabilidad moral desde la fe, y por eso afirmamos que “toda violación de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios y se configura como ofensa al Creador del hombre”. Por eso nosotros, sean cuales sean las decisiones políticas sobre el aborto -nos agraden más o menos-, seguimos pensado que en la defensa de la vida no hay más opción que la de ir a por todas. “No hay que esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto”, dice el Papa Francisco.

8. Como veis, no se puede decir ni más claro ni más tajante: para nosotros los católicos este es un asunto de coherencia interna. Para un católico no cabe aborto más o aborto menos, sólo cabe aborto cero. Os recomiendo que leáis lo números 213 y 214 de Evangelii Gaudium; en ellos expone el Papa estas ideas que acabo de citar. Os invito a que sean acogidas por todos con la misma docilidad y simpatía con que acogemos el resto de su mensaje.

Feliz y santo año 2014. Con mi afecto y bendición.

+ Amadeo Rodríguez Magro

Obispo de Plasencia

Fuente:: Mons. Amadeo Rodríguez

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Segovia Obispo Ángel RubioMons. Ángel Rubio   Al comenzar el nuevo año de 2014 ya están anunciados y previstos tres acontecimientos eclesiales para la Iglesia de España que repercutirán en todas las diócesis para los católicos y alguno incluso llegarán a ciudades fuera de nuestras fronteras.

1º. Visita ad Limina. Los obispos españoles en el mes de febrero realizaremos la visita “ad limina Apostolum” para encontrarnos con el sucesor de Pedro y obispo de Roma y venerar los sepulcros de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, pastores y columnas de la Iglesia romana. Es un acto que cada obispo cumple, para el bien de la propia diócesis, ofreciendo la información detallada de toda la situación geográfica, institucional y personal de la diócesis. Tiene un significado preciso: el fortalecimiento de la responsabilidad como obispo sucesor de los apóstoles y la comunión jerárquica con el sucesor de Pedro. Pido y espero la oración de todos los diocesanos. En la información amplia y detallada que hemos preparado y llevaré en mis manos, concluyo con estas palabras: “Esta es la realidad de la diócesis de Segovia. Por ello doy gracias a Dios y para ella pido la intercesión de la Virgen María bajo la advocación de la Fuencisla y la bendición del Santo Padre, el Papa Francisco, a quien tanto se le quiere y con quien se mantiene tan grande e inquebrantable comunión en esta diócesis de Segovia”.

2º. El Catecismo: Testigos del Señor. Segundo catecismo para la iniciación cristiana aprobado por la Conferencia Episcopal Española y ratificado por el Pontificio Consejo para la Nueva evangelización. Recoge el espíritu y la letra del Catecismo de la Iglesia Católica y será un medio que acerque, a las diversas etapas de la Iniciación Cristiana, una síntesis armónica y segura a los contenidos de la fe, al tiempo que facilite a los catecúmenos la maduración progresiva de su encuentro personal con el Señor. Será un catecismo para comunicar el evangelio de manera accesible a los niños y adolescentes, con un lenguaje adaptado como la pedagogía que Dios utilizó en la revelación. Como todo buen catecismo será claro en sus formulaciones y adaptado con fidelidad doctrinal. Ciertamente el catecismo no es la catequesis sino una forma de transmitir la doctrina de la Iglesia con métodos adaptados a la edad, la cultura y las circunstancias de las personas, a fin de que la verdad cristiana se convierte, con la gracia del Espíritu Santo, en la vida de los creyentes. Será un catecismo que ofrece la preparación para el Sacramento de la Confirmación con diversos itinerarios catequéticos atendiendo a dos franjas de edad diferente (10-12 años y 12-14 años); contará con una presentación y una guía de lectura que desarrollará sus cincuenta temas. Estará en nuestras manos en el mes de julio.

3º. V Centenario del nacimiento de Santa Teresa. Será todo un año Jubilar teresiano que  comenzará el día 15 de octubre del presente año y finalizará en esa misma fecha del año 2015. Santa Teresa de Jesús doctora de la Iglesia ha de ser ocasión propicia para iniciar nuestro compromiso a favor de una pastoral en la perspectiva de la santidad como nos recordaba el beato Juan Pablo II en su carta apostólica “Novo Milenio  ineunte” (2001). Ella es maestra de oración y a su enseñanza dedica su vida. Es la santa reformadora que nace desde dentro en la misteriosa comunicación profética. Es prototipo femenino. Mujer que fuiste Santa sin dejar de ser mujer. Un prototipo de Iglesia. El acontecimiento remitido al Magisterio y la ineludible responsabilidad de cada uno en todo, en un equilibrio difícil son piezas claves de la vida de la Iglesia y por tanto de su vida. Hemos de participar con gozo en todos en este año que se inaugura el V Centenario de su nacimiento.

+ Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia

Fuente:: Mons. Ángel Rubio Castro

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Cartagena Lorca PlanesMons. José Manuel Lorca     El silencio ha terminado, Jesús sale de su vida oculta para recorrer todos los caminos del mundo anunciando la Voluntad salvífica de Dios y lo hace de una manera solemne: recibiendo el bautismo de Juan en el Jordán, como un signo. En ese preciso momento se abre el cielo y Dios habla, es Dios mismo el que nos señala a quién debemos escuchar, al Mesías y Profeta, que promoverá el derecho y la justicia, que nos curará y nos librará de las esclavitudes. ¡El Señor nos bendice con su presencia y con su paz. ¡Qué suerte tenemos de conocer a Dios! ¡Qué aventura la del seguimiento de Jesús y qué maravillas encierra! ¡Somos amados por Dios gratuitamente, a cambio de nada! La razón es que Dios también nos ha hecho a nosotros sus hijos por el Bautismo, y este es otro gran regalo del Señor, ¡nos crea a imagen y semejanza suya y nos da la filiación divina!

De este admirable misterio habla el Catecismo: Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su Bautismo, su Muerte y su Resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con Él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y vivir una nueva vida. Pocas palabras, pero va a lo esencial, nos debemos parecer a Cristo, en el corazón sencillo y humilde, en saber escuchar la Palabra de Dios y en mantenernos en la fidelidad a ella todos los días, caminando por la senda del bien. Este es el modelo y el itinerario.

Con ese planteamiento que nos hace el Señor, nos da pena ver a tantos, que se llaman cristianos y se dejan arrastrar por todo lo que les aleja de Dios: el materialismo, el relativismo, el consumismo…! Es todo lo opuesto de sus compromisos bautismales. Que no pase de hoy, haz un alto en el camino y piensa sobre tu condición e identidad de cristiano y toma una decisión con valentía, ¡rompe tu silencio y sal a la calle, diciendo en voz alta: Yo renuncio a Satanás que me ha tenido engañado, que me cerró los ojos al amor y me los abrió al egoísmo; renuncio a Satanás, que me oscureció la Luz que me regaló mi Padre Dios y me metió en el vicio, en la oscuridad de las inseguridades, ambientes de violencia…; renuncio a quién me dice que mi dios es el dinero, el poder, los juegos, la sensualidad, la bebida, el escepticismo creciente o en el criticismo irresponsable… y los vuelvo a Jesucristo que ha mantenido abierta la puerta de su misericordia; los vuelvo hacia Jesucristo que su amor por mí le ha llevado a la Cruz; los vuelvo a Jesucristo crucificado que me enseña el camino de la Verdad y la Vida; los vuelvo a Jesucristo, cuyo nacimiento nos aumenta la esperanza, la auténtica fraternidad, la verdadera humanidad donde se respeta al ser humano, incluso antes de su nacimiento…; me ha enseñado el valor de la sencillez, humildad y la entrega diaria al plan salvador de Dios.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

 

Fuente:: Mons. José Manuel Lorca

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