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Natural de Valencia, donde nació en 1940, Mons. Santiago García Aracil, lleva casi 10 años al frente de la Archidiócesis de Mérida Badajoz. Ordenado Obispo muy joven, con menos de 45 años, su vida ha estado muy ligada a la labor pastoral en los ámbitos de la educación y la acción social: fue Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria  en Valencia entre 1972 y 1984, fundador del Centro de Estudios Universitarios en 1971, miembro de la comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis… etc.

En la actualidad, encabeza la Comisión Episcopal de Pastoral Social, una comisión que, a través de su trabajo, se enfrenta al reto de dar respuesta cristiana a las numerosas cuestiones de índole social que la actual situación social, cultural y económica ha despertado en nuestro entorno.

Mons. García Aracil ha concedido una entrevista a Agencia SIC, en ésta primera parte recorre sus 50 años de vida sacerdotal y las respuestas de la Iglesia ante los retos sociales actuales.

P.- Usted celebra este año sus bodas de oro sacerdotales y el próximo año, cumplirá 30 años de ministerio episcopal. ¿Cómo resume estos cinco decenios al servicio de la Iglesia? ¿Cuáles son sus principales recuerdos?

R.- Estos cinco decenios de vida sacerdotal han sido, para mí, una permanente gracia de Dios difícil de valorar en toda su profundidad dada su magnitud siempre sorprendente. Cada día hasta hoy, la celebración de la Santa Misa, sobre todo, ha sido la manifestación del misterio de la elección divina de que he sido objeto, y que trasciende todo deseo, niega toda conciencia de protagonismo personal, y atrae el alma hacia la contemplación admirada que lleva a adorar al Señor y a renovar la entrega personal a su santa voluntad.

Haber podido servir a la Iglesia como presbítero y como obispo ha sido, y sigue siendo, la llamada más clara a la humildad –no fácil de lograr- a medida que se va descubriendo, por la fe y la experiencia religiosa, que sólo Dios puede haber hecho de la debilidad humana un instrumento de su gracia. Esto es muy serio, y no siempre lo tiene uno suficientemente en cuenta. Ese es el peligro de la mediocridad esterilizante de la que estamos tan cerca. Por eso es deber nuestro mantener una permanente actitud de conversión para la que todos los años posibles resultan insuficientes.

Haber podido servir a la Iglesia como presbítero y como obispo ha sido, y sigue siendo, la llamada más clara a la humildad (…) Esto es muy serio, y no siempre lo tiene uno suficientemente en cuenta. Ese es el peligro de la mediocridad esterilizante de la que estamos tan cerca. Por eso es deber nuestro mantener una permanente actitud de conversión

Los principales recuerdos, además de los momentos de la ordenación sacerdotal y episcopal, son los encuentros inesperados con almas exquisitas que, en los niños, en muchos jóvenes y en adultos, me han hecho gozar de la presencia de Dios en el corazón humano. Esto ayuda a entender y a vivir el mandamiento del amor, y a tomarse en serio el a cercamiento al Señor en la intimidad de la oración.

P.- Preside usted la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal española. En unos momentos en las que nuestro país se encuentra inmerso en una problemática de escasez laboral y agudizamiento de los problemas socio-económicos. ¿Cuál ha de ser la respuesta de la iglesia ante las demandas que se le plantean en el campo espiritual, y asistencial?

La Iglesia, sin dejar de atender a las necesidades de subsistencia de las personas necesitadas, ha de ofrecer las orientaciones que, desde el Evangelio, ayuden a vivir con unas actitudes limpias, y a mantener unos comportamientos lejanos de todo egoísmo, de todo interés innoble, y de toda injusta competitividad personal o institucional

R.- La Iglesia, habitualmente, y sobre todo en estos momentos de crisis profunda y plural, ha de vivir el amor al prójimo, poniéndose en su lugar y trabajando generosa, paciente y constantemente para contribuir, según sus recursos materiales y espirituales, a la liberación de las personas y de las familias que sufren el azote y la humillación de la penuria y de la agobiante oscuridad que impide intuir posibles soluciones a corto plazo. Esta ayuda debe ser incondicional y caritativa procurando vivir su acción como una contribución a la justicia, que no se está cumpliendo por otros conductos o instancias.

Al mismo tiempo, la Iglesia debe reflexionar y ayudar a la reflexión sobre las causas de la crisis económica, laboral, política, sindical, educativa y social, etc.  Ello exige a la Iglesia que, sin dejar de atender a las necesidades de subsistencia de las personas necesitadas, se esfuerce por ofrecer a todos las orientaciones que, desde el Evangelio, ayuden a vivir con unas actitudes limpias, y a mantener unos comportamientos lejanos de todo egoísmo, de todo interés innoble, y de toda injusta competitividad personal o institucional. Para ello, la Iglesia debe difundir su doctrina social en las distintas vertientes que la integran.

Finalmente, la Iglesia debe abrir el corazón de las personas a la esperanza que es la puerta de la ilusión y de la constancia en la lucha por lo que es justo, legítimo y posible.

P. Este año se cumple el cincuentenario de la publicación “Pacem in Terris”, sin embargo, las situaciones de conflicto son numerosas, ¿Cómo han de afrontar los cristianos su responsabilidad social ante estas situaciones?

Es muy fácil hacer un discurso magistral sobre la paz (…) Pero es incoherente y neutralizador mantener, al mismo tiempo, en la vida familiar y en el propio ámbito de relaciones sociales, unas actitudes autoritarias, unos monólogos cerrados a la escucha del otro, y un espíritu de venganza o destrucción, aunque sea verbal, del enemigo. Esto es sencillamente hipócrita

R.- En el cincuentenario de la Encíclica “Pacem in terris” la responsabilidad del cristiano, como la de toda persona ante los conflictos entre pueblos y entre grupos humanos, debe  asumir, en primerísimo lugar, la revisión de las propias actitudes ante los demás y ante “lo de” los demás. Sabemos que es muy fácil y frecuente, por una parte, hacer un discurso magistral sobre la paz, sobre el diálogo que ha de precederla, y sobre los necesarios acuerdos, renuncias y concesiones que implican. Pero es incoherente y neutralizador mantener, al mismo tiempo, en la vida familiar y en el propio ámbito de relaciones sociales, unas actitudes autoritarias, unos monólogos cerrados a la escucha del otro, y un espíritu de venganza o destrucción, aunque sea verbal, del enemigo. Esto es sencillamente hipócrita y estéril de cara a la consecución de la paz en la tierra.

Desde estas consideraciones podemos concluir en la necesidad de un equilibrio personal para lograr el urgente equilibrio social. De lo contrario, no habrá paz; a lo sumo se conseguirá el silencio del vencido que, en su soledad, estará maquinando la venganza posible en el momento preciso. Así vemos que ha discurrido la historia antigua y reciente. Y así vemos que discurren las manifestaciones entre quienes deberían dar testimonio perceptible de un verdadero interés por la paz; porque la paz implica un radical respeto a los otros, y un esfuerzo por evitar el binomio vencedores y vencidos, porque en ello está la causa de una espiral de la violencia en cualquiera de sus formas.

(Mª José Atienza  – Agencia SIC)

Fuente:: SIC

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ano-fe-int3El arzobispo de Valencia, Mons. Carlos Osoro, presidió en la tarde de ayer la clausuradel “Año de la Fe”, con una misa solemne en la Catedral en la que ha apremiado a todos los cristianos a “ser discípulos misioneros, porque no es discípulo quien vive encerrado en uno mismo, sino el que sale a la calle a anunciar a Jesucristo”.
De igual modo, Mons. Osoro, con quien han concelebrado cien sacerdotes, ha asegurado que ser discípulo misionero es “vivir la alegría del encuentro con Jesucristo”, pero también el compromiso para transformar este mundo, “tomando opción por los más pobres, no como planteamiento político, social o ideológico, sino como consecuencia de la fe vivida”.

El prelado ha subrayado que “este es un momento excepcional para anunciar a Jesucristo” y ha hecho un llamamiento a evitar “el egoísmo que roba la alegría del Evangelio o el pesimismo estéril que ahoga a la audacia”, así como a “superar la cultura del bienestar que anestesia al ser humano y lo encapsula”.

“Seamos capaces de vivir siempre la alegría del encuentro con Jesucristo y ello requiere una espiritualidad misionera en la familia, en el trabajo, con los amigos, ser luz pero no de cualquier manera, sino como quiere Jesucristo”, indicó el Arzobispo de Valencia en esta misa que se ha celebrado, además, en acción de gracias por la reciente beatificación, el pasado mes de octubre en Tarragona, de más de 30 mártires en la archidiócesis.

Cuadros de santos y una arqueta con reliquias de los mártires, junto al altar
portaron los cuadros de lona de los santos que durante todo el año estuvieron  expuestos en la lonja de los arcos de la Catedral, que fueron colocados en el coro durante toda la eucaristía. Además, también llevaron una arqueta con reliquias de los beatos que fue colocada en un pilar junto al altar durante la celebración, en la que intervino el Coro del Seminario Metropolitano.

Igualmente, el Arzobispo agradeció al comienzo de su homilía, el trabajo desarrollado durante el Año de la Fe, al vicario de Evangelización, Javier Llopis, y al presidente de la comisión diocesana de Liturgia, Jaime Sancho; así como la labor realizada con motivo de la beatificación de los mártires, al delegado diocesano para las Causas de los Santos, Ramón Fita.

La colecta de la celebración se destinó a los afectados por el tifón de Filipinas.

(Archidiócesis de Valencia)

Fuente:: SIC

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Málaga logo diócesisLa Diócesis de Málaga ha emitido un comunicado con motivo de la celebración, hoy 25 de noviembre, del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

El Obispado de Málaga manifiesta su apoyo a la mujer, que es víctima de la violencia en el ámbito doméstico. Rechazamos una forma tan mezquina de violencia, que de forma dolorosa y cruel atenta contra la dignidad de la persona y daña a la familia.

La violencia contra el ser humano constituye un problema social ante el que ninguna institución, colectivo o ciudadano debe permanecer indiferente. Nadie debe hacer oídos sordos a la realidad del maltrato. Todos debemos colaborar en la extinción de esta lacra.

La Diócesis de Málaga, sensible a esta situación, ofrece su ayuda a través de sus servicios socio-caritativos a las víctimas del maltrato. Enviamos un mensaje especial de afecto a los familiares de las mujeres que han sido asesinadas este año en la provincia de Málaga, así como a las mujeres que en la actualidad siguen sufriendo violencia. Están presentes en nuestra oración.

 

(Diócesis de Málaga)

Fuente:: SIC

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redes socialesEl Instituto Superior de Ciencias Religiosas (IREL), las delegaciones de Misiones, Catequesis, Formación del Clero y Comunicación del Obispado de Lleida organizan un curso sobre Redes Sociales y Evangelización que se desarrollará todos los miércoles del 5 de enero al 15 de febrero, en sesiones de 19 a 21 horas.

El curso tiene como objetivos comprender las características principales de la comunicación digital, dar a conocer qué son las redes sociales, iniciarse en su funcionamiento y descubrir su aplicación en la evangelización y la pastoral.

La primera sesión estará dedicada a introducirnos en el mundo comunicativo y su evolución hasta la era digital y correrá a cargo del periodista Jordi Pérez. La maestra y pedagoga Montse Claveria encargará de introducir a los asistentes en la red social Facebook mientras que el programador informático y coautor de la web del Obispado de Lleida, Josep Anton Belch, explicará los pormenores de la red de microblogging Twitter. El curso lo cerrará el delegado diocesano con una charla sobre la evangelización a través de las redes.

Los principales destinatarios son sacerdotes, catequistas, alumnos del IREL – ISC , agentes de pastoral y fieles de las parroquias. El precio de la matrícula es de 90 euros y hay que formalizar las inscripciones antes del 20 de diciembre. Las clases se desarrollarán en las aulas del IREL y del Colegio Episcopal. Este curso tendrá un valor académico de dos créditos para todos aquellos que quieran convalidar.

(Diócesis de Lleida)

Fuente:: SIC

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2013-12-1_EDMonaguillosLa Escuela Diocesana de Monaguillos de Alcalá de Henares comienza su curso marcada, como es tradicional por la revista Monamigos. La revista tendrá tres entregas este curso 2013-2014: la primera de diciembre a febrero, la segunda de febrero a abril y la última de abril a junio. Cada entrega estará dividida en diez encuentros teniendo como referencia los domingos. Coninuará teniendo las cuatro secciones de catequesis sobre el evangelio (El Evangelio de hoy), de formación litúrgica (Me acercaré al altar de Dios),  de virtudes humanas (Historias de Camilo) y de oración (Señor, enséñanos a orar).

En el apartado de juegos se puede encontrar la propuesta de diez juegos, uno por cada encuentro semanal-parroquial de monaguillos. Las últimas páginas de la revista están dedicadas a testimonios y noticias del Seminario.

Lo monaguillos seguiremos teniendo nuestros cuatro encuentros anuales y que hemos de marcar en la agenda:

         – Excursión al Santuario de Guadalupe  (Cáceres): 3 de enero

         – Encuentro de Monaguillos en la Misa Crismal: 16 de abril, Miércoles Santo.

         – Día del Monaguillo: 1 de junio, Domingo de la Ascensión.

         – Campamento de Monaguillos: del 23 al 27 de Junio

(Diócesis Alcalá de Henares)

Fuente:: SIC

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fidesLa exposición FIDES organizada por la Diócesis de Albacete con motivo del Año de la Fe  permanecerá abierta, dada la afluencia de visitantes,  hasta el 1 de diciembre,  en principio estaba prevista su clausura el próximo 24 de noviembre,

La muestra, organizada por el Obispado, con motivo del Año de la Fe, presenta 51 obras religiosas procedentes de los fondos parroquiales y de diversas comunidades religiosas de la provincia.

La exposición FIDES,  tiene como finalidad ayudarnos a reflexionar sobre el hecho de la fe a través de la contemplación obras de arte  concretas que nacieron desde la vivencia de la fe y expresan a través de sus diferentes técnicas y estilos la misma fe que profesamos y es el hilo conductor de la muestra, así  como  fomentar el conocimiento del patrimonio  histórico-artístico  de la Diócesis para su mayor valoración y preservación. Asimismo, ha hecho posible que se contemplen obras que nunca habían sido mostradas al público, en el conjunto de las piezas de orfebrería, escultura y pinturas que la componen, siendo buena parte de las mismas de extraordinario valor.

Por el Museo Municipal han pasado, hasta ahora,  más de 9.000 visitantes procedentes de colegios tanto de la capital como de la provincia, grupos de parroquias, grupos de turistas y particulares,…así como autoridades regionales, provinciales y locales.  Todos agradecen esta oferta cultural, valorando positivamente la calidad de las obras expuestas, el programa expositivo, y la sencillez de su montaje.

La muestra estará abierta al público, de martes a domingo en horario de 10:30 a 13:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas, hasta el día 1 de diciembre.

(Diócesis de Albacete)

Fuente:: SIC

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diaconos_feMons. Joan Enric Vives, Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, ordenó ayer tarde a Joseph Geetafonkalan y Pedro Morales como diáconos de la diócesis de Urgell, coincidiendo con la celebración de la clausura del Año de la Fe.

La Catedral de Santa María de Urgell acogió la Misa Solemne en la que intervino el Coro de Pequeños Cantores Libres de Andorra, dirigidos por Catherine Métanyer y a la que asistieron una gran parte de los sacerdotes de la diócesis, los Rectores del Seminario Diocesano e Interdiocesano, diáconos permanentes de la diócesis así como familiares y amigos de los nuevos diáconos y también numerosos fieles de la diócesis que quisieron acompañar a los dos jóvenes en este día.

La celebración se inició a las cinco de la tarde, con las palabras de Mons. Vives que hizo un breve balance del Año de la Fe: ” En comunión con el Santo Padre Francisco, que hoy en Roma concluye el Año de la Fe, también nosotros queremos llegar al final del camino personal y comunitario que hemos vivido. Damos gracias al Señor por el tiempo de renovación que nos ha concedido. Junto con la Iglesia universal, reflexionemos también sobre cómo la hemos vivido y si se ha renovado nuestro compromiso con la fe”. En su homilía hizo también mención de la celebración del Año de la Fe, todo agradeciendo este don que los fieles hemos recibido de nuestros padres y familia, antes de hacer una exhortación a los dos nuevos diáconos para ser fieles a los Evangelios y mantener una presencia de ánimo, de consuelo y de amor en las comunidades donde sirven.

A continuación se llevó a cabo la liturgia de la ordenación, con la imposición de manos y la oración de ordenación, la recepción de las vestiduras, la entrega de los Evangelios, el beso de la paz y el canto final, que en esta ocasión, fue el Credo.

Fuente:: SIC

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fin_año_feLa Clausura del Año de la Fe reunió en Roma a cientos de miles de fieles que, junto al Papa Francisco cerraron este tiempo dedicado a la profundización del misterio de la Fe, virtud teologal clave en la vida cristiana. El Año de la fe, convocado por Benedicto XVI en su Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Porta Fidei señalaba que ”A la luz de todo esto, he decidido convocar un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013. En la fecha del 11 de octubre de 2012, se celebrarán también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II, con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe”.

1.200 entre cardenales, patriarcas y arzobispos mayores de las Iglesias orientales, arzobispos, obispos y sacerdotes acompañaron al Papa en la Misa de Clausura del Año de la Fe. Al lado del altar se expusieron las reliquias del apóstol Pedro: una caja de bronce con algunos fragmentos óseos. Al final de la celebración, el Obispo de Roma entregó simbólicamente su exhortación apostólica “Evangelii gaudium” a 36 representantes del “pueblo de Dios” provenientes de 18 diversos Países. La exhortación apostólica sobre la evangelización, que también retoma contenidos del Sínodo de los Obispos de octubre de 2012, será presentada y publicada el próximo martes.

Homilía completa del Santo Padre:

La solemnidad de Cristo Rey del Universo, coronación del año litúrgico, señala también la conclusión del Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI, a quien recordamos ahora con afecto y reconocimiento por este don que nos ha dado. Con esa iniciativa providencial, nos ha dado la oportunidad de descubrir la belleza de ese camino de fe que comenzó el día de nuestro bautismo, que nos ha hecho hijos de Dios y hermanos en la Iglesia. Un camino que tiene como meta final el encuentro pleno con Dios, y en el que el Espíritu Santo nos purifica, eleva, santifica, para introducirnos en la felicidad que anhela nuestro corazón.

Dirijo también un saludo cordial y fraternal a los Patriarcas y Arzobispos Mayores de las Iglesias orientales católicas, aquí presentes. El saludo de paz que nos intercambiaremos quiere expresar sobre todo el reconocimiento del Obispo de Roma a estas Comunidades, que han confesado el nombre de Cristo con una fidelidad ejemplar, pagando con frecuencia un alto precio.
Del mismo modo, y por su medio, deseo dirigirme a todos los cristianos que viven en Tierra Santa, en Siria y en todo el Oriente, para que todos obtengan el don de la paz y la concordia.
Las lecturas bíblicas que se han proclamado tienen como hilo conductor la centralidad de Cristo. Cristo está al centro. Cristo es el centro. Cristo centro de la creación, del pueblo y de la historia.

Nuestras palabras serán palabras cristianas, palabras de Cristo. En cambio, la pérdida de este centro, al sustituirlo por otra cosa cualquiera, solo provoca daños, tanto para el ambiente que nos rodea como para el hombre mismo

El apóstol Pablo, en la segunda lectura, tomada de la carta a los Colosenses, nos ofrece una visión muy profunda de la centralidad de Jesús. Nos lo presenta como el Primogénito de toda la creación: en Él, por medio de Él y en vista de Él fueron creadas todas las cosas. Él es el centro de todo, es el principio. Jesucristo, el Señor. Dios le ha dado la plenitud, la totalidad, para que en Él todas las cosas sean reconciliadas (cf. 1,12-20). Señor de la Creación, Señor de la reconciliación.
Esta imagen nos ayuda a entender que Jesús es el centro de la creación; y así la actitud que se pide al creyente, que quiere ser tal, es la de reconocer y acoger en la vida esta centralidad de Jesucristo, en los pensamientos, las palabras y las obras. Es así, nuestros pensamientos serán pensamientos cristianos, pensamientos de Cristo. Nuestras obras serán obras cristianas, obras de Cristo. Nuestras palabras serán palabras cristianas, palabras de Cristo. En cambio, la pérdida de este centro, al sustituirlo por otra cosa cualquiera, solo provoca daños, tanto para el ambiente que nos rodea como para el hombre mismo.

Además de ser centro de la creación y centro de la reconciliación, Cristo es centro del pueblo de Dios. Y precisamente hoy está aquí, al centro de nosotros. Ahora está aquí, en la Palabra, y estará aquí, en el altar, vivo, presente, en medio de nosotros, su pueblo. Nos lo muestra la primera lectura, en la que se habla del día en que las tribus de Israel se acercaron a David y ante el Señor lo ungieron rey sobre todo Israel (cf. 2S 5,1-3). En la búsqueda de la figura ideal del rey, estos hombres buscaban a Dios mismo: un Dios que fuera cercano, que aceptara acompañar al hombre en su camino, que se hiciese hermano suyo.

En Él nosotros somos uno: un solo pueblo; unidos a él, participamos de un solo camino, un solo destino. Solamente en Él, en Él como centro, tenemos la identidad como pueblo.

Cristo, descendiente del rey David, es precisamente el «hermano» alrededor del cual se constituye el pueblo, que cuida de su pueblo, de todos nosotros, a precio de su vida. En Él nosotros somos uno: un solo pueblo; unidos a él, participamos de un solo camino, un solo destino. Solamente en Él, en Él como centro, tenemos la identidad como pueblo.

Y, por último, Cristo es el centro de la historia de la humanidad y también el centro de la historia de todo hombre. A Él podemos referir las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias que entretejen nuestra vida. Cuando Jesús es el centro, incluso los momentos más oscuros de nuestra existencia se iluminan, y nos da esperanza, como le sucedió al buen ladrón en el Evangelio de hoy.

Cada uno de nosotros tiene su historia; cada uno de nosotros también tiene sus errores, sus pecados, sus momentos felices y sus momentos oscuros. Nos hará bien, en esta jornada, pensar a nuestra historia y mirar a Jesús y desde el corazón repetirle tanta veces, pero con el corazón, en silencio, cada uno de nosotros: “¡acuérdate de mí, Señor, ahora que estás en tu Reino!”

Mientras todos los otros se dirigen a Jesús con desprecio -«Si tú eres el Cristo, el Mesías Rey, sálvate a tí mismo bajando de la cruz»- aquel hombre, que se ha equivocado en la vida hasta el final pero se arrepiente, se agarra a Jesús crucificado implorando: «Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino» (Lc 23,42). Y Jesús le promete: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (v. 43): su Reino. Jesús sólo pronuncia la palabra del perdón, no la de la condena; y cuando el hombre encuentra el valor de pedir este perdón, el Señor no deja jamás de atender una petición como esa. Hoy todos nosotros podemos pensar a nuestra historia, a nuestro camino. Cada uno de nosotros tiene su historia; cada uno de nosotros también tiene sus errores, sus pecados, sus momentos felices y sus momentos oscuros. Nos hará bien, en esta jornada, pensar a nuestra historia y mirar a Jesús y desde el corazón repetirle tanta veces, pero con el corazón, en silencio, cada uno de nosotros: “¡acuérdate de mí, Señor, ahora que estás en tu Reino!”. Jesús, acuérdate de mí, porque yo tengo ganas de ser bueno, tengo ganas de ser buena, pero no tengo fuerza, no puedo: ¡soy pecador, soy pecador! Pero acuérdate de mí, Jesús: ¡Tú puedes acordarte de mí, porque Tú estás al centro, Tú estás precisamente en tu Reino! ¡Qué bello! Hagámoslo hoy todos, cada uno en su corazón, tantas veces. “¡Acuérdate de mí Señor, Tú que estás al centro, Tú que estás en tu Reino!”

La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza: nos dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la oración que la ha solicitado. El Señor siempre da más de lo que se le pide, es tan generoso, da siempre más de lo que se le pide: ¡le pides que se acuerde de tí y te lleva a su Reino! Jesús está precisamente al centro de nuestros deseos de alegría y de salvación. Vayamos todos juntos por este camino.

(RV)

Fuente:: SIC

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«Esposo y esposa, padre y madre por la gracia de Dios»: tema para la Jornada de la Sagrada Familia en España

Madrid (Lunes, 25-11-2013, Gaudium Press) El próximo 29 de diciembre la Iglesia en España celebrará la Jornada de la Sagrada Familia, un evento que se conmemora cada año en el país europeo con el propósito de reflexionar sobre el importante rol que ocupa la familia, como Iglesia doméstica, en la sociedad. Este 2013 el lema escogido para el evento ha sido «Esposo y esposa, padre y madre por la gracia de Dios».

Con ocasión de esta celebración los obispos de la Subcomisión Episcopal de la Familia y Defensa de la Vida del Episcopado Español (CEE), han dirigido un mensaje a los fieles de su país en el que hacen un llamado de atención sobre la actual legislación española que «afecta gravemente a la familia».

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«Los obispos de la Subcomisión Episcopal de la Familia y Defensa de la Vida queremos llamar la atención de todos los fieles cristianos ante la situación preocupante del momento que vivimos en nuestra sociedad (…) Asistimos perplejos a un cambio sustancial en nuestra legislación que afecta gravemente a la familia, Este cambio viene promovido por la irrupción de la llamada ‘ideología de género’, que toma carta de ciudadanía en nuestro ordenamiento jurídico», dicen los prelados en la misiva.

Luego continúan: «Esta ideología pretende impregnar todo el ámbito social, especialmente el educativo, para llevar a la sociedad a una situación de permisivismo radical; en último término a una cultura que no genera la vida y que vive la tendencia cada vez más acentuada de convertirse en una cultura de muerte».

Sobre el lema de la jornada, dicen en el mensaje: «Desde el punto de vista de la fe es importante reflexionar sobre el lema de esta jornada, ‘Esposo y esposa, padre y madre por la gracia de Dios’, reconociendo el profundo significado que tienen en la Sagrada Escritura los términos de ‘esposo’ y ‘esposa’, a modo de un parangón, a las relaciones que mantiene Dios con su Pueblo, con su Iglesia».

Los prelados siguen: «De igual modo los términos relativos a la paternidad, ‘padre’ y ‘madre’, evocan, en el paralelismo intrínseco -propio de su ser-, a las relaciones que Dios mantiene con los hombres desde el principio. Sin esta referencia al significado profundo que estos términos tienen quizás no se acierte a reconocer el enorme calado del efecto que en la cultura ya en la sociedad puede derivarse desde la aplicación de estos cambios».

En este sentido, los obispo españoles también recuerdan que desde el momento mismo de la concepción «el hombre está ya ordenado a la eternidad en Dios. De esta manera se expresa con estos términos la profunda intensidad del amor de Dios a los hombres y nos permite también descubrir que la gracia de Dios ayuda, en el matrimonio, a los esposos a vivir y fortalecer su vocación al amor».

Finalmente, oran a la Virgen María para que Ella como Esposa y Madre, «ilumine, ayude y fortalezca para que desde el puesto de cada uno en la sociedad defendamos y promovamos el matrimonio y la familia, y su adecuado tratamiento por las leyes».

Con información de la CEE.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Nadie que haya encontrado el camino de la felicidad en la vida deja de comunicárselos a otros: Arzobispo de Santiago de Chile

Santiago (Lunes, 25-11-2013, Gaudium Press) Con banderas, pancartas, globos y un espíritu de júbilo cerca de 800 mil fieles repletaron ayer por la tarde la plaza de armas de la comuna de Puente Alto, para ser partícipes de la Misa de la Familia, ocasión en la que además se dio por concluido el Año de la Fe y se inició la Misión Territorial a que ha convocado la Iglesia de Santiago.

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La celebración, que congregó a las 12 parroquias que componen la Zona del Maipo, fue encabezada por el Arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati y concelebrada por el padre Miguel Hoban, Vicario de la Zona.

En su homilía, el Pastor de Santiago se refirió a la importancia de recoger las enseñanzas que dejó el Año de la Fe en cada una de las Comunidades Eclesiales de Base, a fin de incorporarlas en este nuevo proceso eclesial que comienza, marcado por la evangelización, que es la Misión Territorial.

«El agua de nuestra vida es justamente el don de la fe»

«Ciertamente, como sucede en esta tarde aquí en la Plaza de Puente Alto, habremos encontrado otros «ruidos» a lo largo de este año que nos querían separar de esa experiencia profunda de Jesucristo, presente en Su Evangelio; presente en la comunidad; presente en los pobres. Y sin embargo, la gracia de Dios, Su misericordia nos ha permitido vivir esta experiencia. Hicimos que la voz de la fe sea más fuerte que todas las demás voces», expresó monseñor Ezzati.

En su alocución, el obispo reiteró a los presentes la invitación hecha por el Papa Emérito Benedicto XVI a vivir la fe como un «entrenamiento» para atravesar el desierto y comprender qué necesitan los cristianos en el camino de la vida. «Durante la experiencia de quien camina en el desierto -tal como decía el Papa- no basta tener dinero en los bolsillos, estar adornados de joyas, tener la soberbia del poder, o tener orgullo. Sino que se necesita, en primer lugar, del agua, porque ella da la posibilidad de no perder la fuerza, no perder la energía de la vida», dijo.

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Y agregó: «El agua de nuestra vida es justamente el don de la fe. Ese don que el Señor nos ha regalado en nuestro bautismo, que hemos cultivado y madurado en nuestras familias y en comunidades eclesiales, en nuestras parroquias, en nuestros movimientos. El agua de la fe es indispensable para que el hombre y la mujer no mueran en medio del desierto sofocados por el calor o por el frio de la noche».

En la libertad y conciencia de cada persona, ofrecer el don de la fe

Más adelante en su intervención, monseñor Ezzati se refirió a la Misión Territorial, exhortando a los fieles a tener siempre como «brújula» el Evangelio de Jesús, «leído, meditado, orado en el seno de la familia, en el seno de la comunidad y en nuestra parroquia».

En este sentido, precisó que «nadie que haya encontrado el camino de la felicidad en la vida deja de comunicárselos a otros. Y bien, la Iglesia nos invita a vivir este año de Misión Territorial con un fuerte espíritu misionero. A ir a todas partes con el don de nuestra fe, para ofrecerlo a la libertad, a la conciencia de cada persona».

 

Fuente:: Gaudium Press

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