OMP Libano 2El Arzobispo de Toledo y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y de Cooperación con las Iglesias, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, acompañado del Delegado de Misiones de Toledo, Don Jesús López Muñoz,mantuvo un encuentro con el director de Obras Misionales Pontificias Líbano, Padre Paul Karam, y con la secretaria de Infancia Misionera de Líbano Nada Haddir.

Encuentro en el que se habló de la mayor y más antigua red de solidaridad infantil del mundo, la Infancia Misionera, actualmente presente en 126 países, y de la que Líbano formarte desde el año 2006. Precisamente los representantes de OMP e Infancia Misionera del Líbano informaron al Arzobispo de Toledo sobre cómo los niños libaneses aportan su donativo y trabajo para el Fondo Universal de Solidaridad de Infancia Misionera, que sirve para ayudar a la infancia de los Territorios de Misión. Sobre este apoyo y contribución del Líbano, el Arzobispo de Toledo manifestó que es un vivo ejemplo de que en la solidaridad no hay fronteras, porque la Infancia Misionera, como destaca Mons. Braulio Rodríguez, es una iniciativa de gran y mayor eficacia a favor de la infancia en el mundo entero.

Nada Haddir, secretaria de Infancia Misionera del Líbano, transmitió a Mons. Braulio cómo “nuestros pequeños quieren ayudar a los niños refugiados de Siria, niños que son más pobres que ellos”, proseguía transmitiendo que “intentamos hacer cosas sencillas para motivar a los niños en el espíritu misionero”. Desde donativos de ropa hasta visitas a las familias de refugiados sirios, lo cierto es que Infancia Misionera abre en ellos el sentido de la solidaridad. Estos niños, según ha explicado Haddir, también ayudan a los niños de su país, que se encuentran con dificultades, sin importar la religión.

Por su parte, Paul Karam, director de Obras Misionales Pontificias de Líbano, explicó al Arzobispo y al Delegado de Misiones de Toledo las dificultades sociales y políticas que vive en su país, afirmado que “la Iglesia tiene que abrir la conciencia de la comunidad para tomar responsabilidad ante los refugiados, y para promover un camino de paz y no de guerra”. Es el ejemplo, como también destaca el Arzobispo de Toledo, de cómo “Obras Misionales Pontificias propone un camino que fomenta la solidaridad entre los niños del Líbano y los del mundo”. Por ello, junto al Delegado de Misiones toledano, destacaron el trabajo en la Diócesis de Toledo, que sigue este espíritu y que durante todo el año sirve para fomentar en los niños el sentido de la misión, logrando que los niños toledanos también se abran a la solidaridad.

Fuente:: SIC

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Ciudad del Vaticano (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press) El frío pronunciado que por estos días afecta la Ciudad Eterna, no fue obstáculo para que alrededor de 35.000 fieles concurrieran a la Plaza de San Pedro a escuchar la catequesis del Papa Francisco, quien continuó hablando del Bautismo. En la primera audiencia general del año, realizada hace una semana, el Pontífice había anunciado que realizaría una serie de catequesis sobre los sacramentos, esos «que prolongan en la historia la acción salvífica de Cristo».

Tras recordar una afirmación de la Suma Teológica, en la que Santo Tomás habla de la incorporación a Cristo por medio del Bautismo, y después de recordar la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la integración al Pueblo de Dios por este mismo sacramento, el Papa Francisco hizo un paralelo entre la trasmisión de la vida física y la vida de la gracia.

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Foto: Radio Vaticano

«En efecto, así como de generación en generación se transmite la vida, del mismo modo también de generación en generación, a través del renacimiento de la fuente bautismal, se transmite la gracia, y con esta gracia el Pueblo cristiano camina en el tiempo, como un río que irriga la tierra y difunde en el mundo la bendición de Dios. Desde el momento en que Jesús dijo esto que hemos escuchado del Evangelio, los discípulos fueron a bautizar y, desde aquel tiempo hasta hoy, hay una cadena en la transmisión de la fe por el Bautismo, y cada uno de nosotros somos el anillo de esta cadena; un paso adelante siempre, como un río que irriga. Y así es la gracia de Dios, y así es nuestra fe, que debemos transmitir a nuestros hijos. Así es el Bautismo. ¿Por qué? Porque el Bautismo nos hace entrar en este Pueblo de Dios, que transmite la fe».

El Pontífice puso un ejemplo insigne de como ocurre esta trasmisión de la fe y de la gracia, incluso en circunstancias excepcionales, como lo fueron las de la persecución religiosa en el Japón del S. XVII.

«Fueron numerosos los mártires [en el Japón], los miembros del clero fueron expulsados y millares de fieles fueron asesinados. No quedó en Japón ningún sacerdote, todos fueron expulsados. Entonces la comunidad se retiró a la clandestinidad, conservando la fe y la oración en el ocultamiento. Y cuando nacía un niño, el papá o la mamá lo bautizaban, porque todos los fieles pueden bautizar en circunstancias particulares. Cuando después de aproximadamente dos siglos y medio – 250 años después – los misioneros volvieron a Japón, millares de cristianos salieron a la luz y la Iglesia pudo reflorecer. ¡Habían sobrevivido con la gracia de su Bautismo! Pero esto es grande, ¿eh? El Pueblo de Dios transmite la fe, bautiza sus hijos y va adelante. Y habían mantenido, aún en secreto, un fuerte espíritu comunitario, porque el Bautismo los había hecho transformar en un sólo cuerpo en Cristo: estaban aislados y escondidos, pero eran siempre miembros de la Iglesia. ¡Podemos aprender tanto de esta historia!», dijo el Papa.

Discípulo y misionero – La dimensión comunitaria del Bautismo

En la línea de las enseñanzas del Documento de Aparecida, el Papa Francisco recordó que el bautismo constituye al fiel en discípulo, pero también en misionero: «Existe un vínculo indisoluble entre la dimensión mística e aquella misionera de la vocación cristiana, ambas radicadas en el Bautismo. ‘Recibiendo la fe y el bautismo, nosotros cristianos acogemos la acción del Espíritu Santo que conduce a confesar a Jesucristo como Hijo de Dios y a llamar Dios «Abbá» (Padre). Todos los bautizados y las bautizadas estamos llamados a vivir y a transmitir la comunión con la Trinidad, porque la evangelización es un llamado a la participación de la comunión trinitaria’ (Documento final de Aparecida, n. 157)».

Igualmente, el Papa insistió en la dimensión comunitaria a la que introduce el Bautismo, pues «nadie se salva solo». «Somos comunidad de creyentes, y en esta comunidad experimentamos la belleza de compartir la experiencia de un amor que nos precede a todos, pero que al mismo tiempo nos pide que seamos «canales» de la gracia los unos por los otros, no obstante nuestros límites y nuestros pecados».

«La dimensión comunitaria no es sólo un ‘marco’, un ‘contorno’, sino que es parte integrante de la vida cristiana, del testimonio y de la evangelización. La fe cristiana nace y vive en la Iglesia, y en el Bautismo las familias y las parroquias celebran la incorporación de un nuevo miembro a Cristo y a su cuerpo, que es la Iglesia», expresó el Pontífice, en consonancia con lo afirmado en el Documento de Aparecida, en el n. 175.

Con información de Radio Vaticano

 

Fuente:: Gaudium Press

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Madrid (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press) Resaltando el compromiso de solidaridad sin fronteras que hoy en día demuestran miles de niños, las Obras Misionales Pontificias (OMP) en España se preparan para celebrar la Jornada de Infancia Misionera el próximo 26 de noviembre.

Conmemorando el 170 aniversario de la Infancia Misionera-evento que aconteció el 9 de mayo de 2013-, la jornada de este año llevará como tema «Los niños ayudan a los niños», lema con el cual Mons. Carlos Augusto Forbin Janson, fundador de la obra misionera, dio inicio a la gran corriente de solidaridad donde los niños son los protagonistas.

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«Con este lema comenzó esta hermosa revolución solidaria, porque por primera vez los pequeños actuaban en la Iglesia como protagonistas humildes, sencillos, pero también creativos y valientes», recuerda el Padre Anastasio Gil García, Director de las OMP de España, en un mensaje en el que presenta la Jornada de Infancia Misionera de este año.

En dicha misiva, Gil García también explica que uno de los principales objetivos de la Infancia Misionera, así como de la Jornada, es «colaborar con los padres y educadores en el despertar progresivo de la conciencia misionera universal en los niños y niñas, ayudar a estos a desarrollar su protagonismo misionero, y moverles a compartir la fe y los medios materiales».

Expone a su vez que en España, donde la Obra de la Infancia Misionera llegó muy pronto gracias al Cardenal Bonel y Orbe, la iniciativa «se configuró como un itinerario de fe que, llevando la misión al corazón de los más pequeños, se les hacía descubrir la alegría de servir a los hermanos».

Un testimonio de fe que, como continúa el Director de las OMP en España, implicaba tanto las oraciones, como los sacrificios y la simpatía de los niños, quienes eran correspondidos también con las oraciones y la simpatía y, «a veces, con el testimonio del martirio de los niños chinos a quienes deseaban ayudar».

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Rueda de Prensa de Presentación de la Jornada de Infancia Misionera / Foto: OMP España.

Finalmente, el Director de las OMP en España, anima a los niños, y los fieles en general, para que se sumen a la Jornada desde la oración y las aportaciones económicas: «Con el impulso de la oración y con las aportaciones recibidas, la Infancia Misionera podrá seguir atendiendo a muchos niños y niñas del mundo en sus necesidades más perentorias. Obras Misionales Pontificias da las gracias a todos por anticipado, ya que tiene la esperanza y la certeza de que esta Jornada de Infancia Misionera será de nuevo una manifestación de caridad con aquellos en quienes se nos muestra el rostro de Jesús».

La Obra de la Infancia Misionera, conocida también como la red de solidaridad infantil más antigua del mundo, cuenta actualmente con la participación de 126 países. Cada año, con motivo de la Jornada, así como otras iniciativas que tienen lugar con el apoyo de las OMP, miles de niños ofrecen su donativo que es destinado al Fondo Universal de Solidaridad de Infancia Misionera para ayudar a los niños en los territorios de misión.

Con información de las OMP España.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Bangui (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press) República Centroafricana. Lo que acontece en este país sin costas del África Central, antigua colonia francesa, no es claro en muchas facetas, y sin embargo crecientemente preocupante. Tanto así, que el propio Papa Francisco, en la reunión a inicio de año que sostiene con el Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, aludió al conflicto en el que está sumergido el país.

«Mi pensamiento se dirige especialmente a la República Centroafricana, cuya población sufre a causa de las tensiones por las que el país atraviesa, y que repetidamente han sembrado destrucción y muerte. Mientras aseguro mi oración por las víctimas y por los numerosos desplazados, obligados a vivir en condiciones de indigencia, espero que la implicación de la comunidad internacional contribuya al cese de la violencia, al restablecimiento del Estado de derecho y a garantizar el acceso de la ayuda humanitaria también a las zonas más remotas del país. La Iglesia católica, por su parte, seguirá asegurando su propia presencia y colaboración, esforzándose con generosidad para proporcionar toda ayuda posible a la población y, sobre todo, para reconstruir un ambiente de reconciliación y de paz entre todos los componentes de la sociedad», expresó el Pontífice.

Sobre la configuración religiosa de la población, unos calculan que el 50% de los alrededor de 4.5 millones de habitantes es conformado por cristianos de diferentes denominaciones, el 35% tiene creencias nativas, de tipo animista, y el 15% es islamista. Sin embargo, otras estimaciones, basadas en el censo del 2003, afirman que los cristianos son el 80% (29% son católicos), los musulmanes un 10% y los animistas un 10%.

Durante el último año el país se ha sumergido en conflictos violentos, que tienen como protagonistas, entre otros, a milicias radicales musulmanas, muy probablemente con apoyos de milicias similares de países vecinos, y los grupos armados «d’Anti-Balaka», surgidos particularmente de comunidades cristianas. Fuentes cristianas acusan al anterior gobierno del ex-presidente Michel Djotodia, hoy refugiado en Benin -y quien anunció su demisión el pasado viernes- de apoyar subrepticiamente a las milicias musulmanas.

En la actualidad, el país -en medio de una situación bastante inestable- se encuentra dirigido por un Consejo Nacional de Transición, que ha convocado para el próximo sábado la elección de un presidente interino, a la espera de elecciones formales probablemente para el 2015. «Nos hemos puesto de acuerdo en una agenda, que prevé la presentación de las candidatos para el jueves [mañana] y una elección el sábado», declaró una fuente anónima del Consejo al periódico francés Le Figaro. Aseguró también la fuente que hoy sería establecida de forma definitiva esa agenda para la próxima elección de gobernante interino.

El pasado 5 de diciembre, y ante el peligro de una violencia generalizada que se fuese asimilando al genocidio de Ruanda, Francia envió tropas con intención pacificadora. Entretanto, según declaró el pastor Antoine Mbaobogo, presidente de la Cruz Roja centroafricana, desde esa fecha hasta hoy «en Bozoum, en el noroeste, la Cruz Roja ha contado 97 muertos, 107 heridos, y 14.000 desplazados», precisando que se trataba en su mayoría de civiles.

Tras la alocución pontificia del lunes a los diplomáticos, el mundo está cada vez más atento al desarrollo de los acontecimientos de esa rica en recursos, pero pobre república africana.

Gaudium Press / S.C.

Fuente:: Gaudium Press

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Redacción (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press)

Habituémonos a ver todas las cosas en Dios

Los cristianos fervorosos que, como Francisca de Río Negro, se empeñan en seguir muy de cerca los pasos del Cordero, ofrecen a la Iglesia un elocuente testimonio del poder de la gracia sobre las almas. Aunque no hayan experimentado la felicidad de contemplar la figura del Maestro caminando por las calles de Cafarnaúm, predicando en la barca o curando a los enfermos, el intenso comercio con lo sobrenatural modela su interior según la más perfecta comprensión de las palabras proferidas un día por Jesús en Israel: «No os preocupéis con lo que es preciso para vuestra vida» (Lc 12, 22), o todavía: «Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis» (Lc 12, 7).

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Al calor de esas divinas promesas, los justos adquieren la entrañada certeza de estar orientando sus existencias en función de una realidad toda hecha de predilección, más elevada que la terrena. Se saben instrumentos para la exaltación del Creador, incluso cuando no alcanzan a vislumbrar de inmediato la forma en que eso será realizado. Ellos parecen repetir, por la alegre aceptación tanto de las bonanzas como de las borrascas, las palabras que la Madre Francisca escogió para divisa suya: «¡Hágase! ¡Aleluya!». 1

Alcanzar ese heroico grado de abandono a la Providencia Divina es privilegio de unos pocos, mas todos cuantos se consideran discípulos del Buen Pastor deben tener certeza de que Él nos conduce por camino seguro (cf. Sl 22, 3), conoce nuestras necesidades (cf. Lc 12, 30), y es incomparable en los designios a nuestro respecto (cf. Sl 39, 6).

De ahí que el padre Garrigou-Lagrange, eminente dominico que fue director espiritual y biógrafo de la Madre Francisca, nos invite a recibir con ánimo generoso todos los acontecimientos de la vida presente: «Habituémonos poco a poco a ver, en la penumbra de la fe, todas las cosas en Dios: los sucesos agradables, como señal de su bondad; los acontecimientos adversos e imprevistos, como un apelo a subir más alto, como gracias ocultas, purificadoras, a veces mucho más preciosas que las propias consolaciones. San Pedro estaba más próximo de Dios cuando extendía sus brazos para ser crucificado, que en la cumbre del Tabor». 2

El ejemplo de San Pedro

Almas puede haber que no sientan en sí esa generosa disposición interior. A ellas cabe aplicar la justa amonestación que, con un timbre de voz impregnado de compasión, Nuestro Señor hizo a San Pedro: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» (Mt 14, 31).
Pero es importante recordarles también cuánto el Príncipe de los Apóstoles tuvo sus impulsos interiores transformados por la acción del Espíritu Santo, después de Pentecostés. Ya no se turbaba ante las mayores contrariedades, predicaba con audacia en el Templo (cf. At 3) y escribía a las ovejas de su rebaño: «Descargad sobre Él todas vuestras preocupaciones, porque Él cuida de vosotros» (I Pd 5, 7).

Renovado por el soplo del Paráclito, era él impelido a no contemplar la realidad de la vida presente con la pusilanimidad de los días antiguos, sino a descubrir a cada paso -hasta en los mayores sufrimientos- los designios que la benevolencia de Cristo le reservara: «Si sois ultrajados por causa del nombre de Cristo, bienaventurados sois» (I Pd 4, 14).

Bajo ese prisma sobrenatural, de confianza en los designios de Dios y en la acción del Espíritu Santo, la vida humana se reviste de extraordinario significado, pasando a ser como un turíbulo capaz de ofrecer incienso odorífico al trono de la Santísima Trinidad. Y tanto más alto llegará el sacrificio de alabanza, cuanto más confiado sea el «sí» del alma a los dictámenes de la Providencia: «Es cuanto exijo de mis servidores; tal será la prueba de que me aman», dijo el Señor a Santa Catalina de Siena. 3

Bondad inagotable de Jesús

Abandonarse en los brazos de la Providencia constituye una obra de amor, solo realizable por aquellos que se dejan conquistar por Jesús. En el transcurso de su vida pública, numerosos son los ejemplos de los que pasaban a esperar del Divino Maestro el rumbo para sus destinos, apoyados en la bondad inagotable de la cual Él daba pruebas.

Al paralítico extendido en el lecho, Nuestro Señor hizo una mirada llena de conmiseración, y dijo: «Hijo, ten confianza, te son perdonados los pecados» (Mt 9, 2). Y en seguida lo curó. A la mujer enferma, impelida por su fe a tocarle la orla del manto, exclamó: «Ten confianza, hija, tu fe te salvó» (Mt 9, 22).

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Crucificado, en la Iglesia del Triunfo, Cuzco, Perú

Foto: Gustavo Kralj

También los niñitos, conducidos por sus madres, se lanzan en los brazos de Cristo y auscultan las pulsaciones de aquel Corazón cuyas delicias consisten en estar con los hijos de los hombres. Más adelante, encontramos a Zaqueo encima del árbol, dispuesto a cambiar los lucros ilícitos por la amistad de Cristo. Y ni siquiera los griegos están ajenos a esa presencia arrebatadora, pues ellos se aproximan a Felipe y le imploran: «¡Queremos ver a Jesús!» (Jn 12, 21).

Todos reciben la cura del cuerpo y del espíritu, sintiéndose blanco de una ternura desconocida, que disipa las tinieblas y ahuyenta las angustias. Más todavía, el ímpetu de un amor tan excelente transforma los criterios de aquellas almas, cambiando la figura de un Señor al cual se sirve, por la de un Padre a quien se ama: «Padre nuestro que estás en el Cielo» (Mt 6, 9).

Pues bien, quien hoy así se presenta delante del Redentor, también tiene abiertas delante de sí las puertas de su Corazón. Como cuando vivía sobre la tierra, Él se dirige sobre nuestras debilidades y nos trata con esa indecible misericordia, dándonos motivo para de Él esperar todo cuanto necesitamos, seguros de que quien por nosotros ofreció su propia vida nada nos negará.

Las «armas de la luz»

Muchas son las razones para incentivarnos a la confianza. La Eucaristía constituye, ciertamente, la mayor de ellas, por ser «fuente y centro de toda la vida cristiana», 4 alimento de la vida sobrenatural en el mundo. Donde haya un tabernáculo, allí estará el origen de toda alegría, la solución de todos los males, la luz para cualquier camino oscuro.

Quien se aproxima al Santísimo Sacramento y, más todavía, quien comulga, recibe una fuerza espiritual superior a las energías humanas, prefigurada por el pan llevado por un Ángel al profeta, en el desierto: «Elías se levantó, comió y bebió y, con el vigor de aquella comida, anduvo cuarenta días y cuarenta noches, hasta Horeb, la montaña de Dios» (I Rs 19, 8). No sin razón, afirma San Pedro Julián Eymard: «La virtud característica de la contemplación de la Eucaristía y de la Comunión – unión perfecta a Jesús – es la fuerza». 5

A pesar de ese auxilio, la debilidad todavía puede persistir en nuestra naturaleza decaída. De ahí que herejes como los albigenses y los jansenistas hayan difundido un sentimiento de desespero, dedicándose a esparcir la creencia de ser el pecado un mal irremediable, proprio a alejarnos definitivamente de Dios. ¡Nada más engañoso! ¿Quién puede sustentar que la Preciosísima Sangre derramada en el madero no es suficiente para expiar todas nuestras faltas?

En la penumbra del confesionario, cuando el penitente declina sus culpas al ministro de Cristo y recibe la absolución, se derraman sobre él, una vez más, los méritos del Sacrificio del Mártir de Gólgota, restituyéndole la gracia, los dones y virtudes tal como él los poseía en el día del Bautismo. Una paz suave y difícil de ser descrita se sigue al perdón. ¡Todo fue borrado!

Compadecido todavía de nuestra orfandad, y deseando revelarnos el lado materno de su Divinidad, el Señor nos ofreció el tesoro que le era más querido: María, su Madre, cuyo poder de intercesión fue así exaltado por San Bernardo: «Si la sigues, no te desviarás; si recurres a Ella, no te desesperarás. Si de Ella te acuerdas, no caerás en el error. Si Ella te sustenta, no te precipitarás. Nada temerás si te protege; si te dejas llevar por Ella, no te fatigarás; con su favor, llegarás a puerto». 6

Las «armas de la luz» (Rm 13, 12), de las cuales San Pablo nos recomienda hacer uso, no son apenas esas aquí enunciadas. Enumerarlas es casi imposible; escapan a cualquier cálculo, pertenecen a la «multiforme gracia de Dios» (I Pd 4, 10). Nos cabe, esto sí, recibirlas con provecho y en ellas confiar, agradecidos por el hecho de Dios concedernos mucho más de lo que pedimos y merecemos: «Os exhorto a no recibir la gracia de Dios en vano» (II Cor 6, 1).

Regla de oro en nuestros días

Atravesamos días oscuros, innegablemente. Donde caen nuestros ojos, allí está el error, la violencia, el egoísmo y el pecado, en la mayoría de las veces en situaciones tan complejas al punto de redundar en fracaso las mejores iniciativas para revertirlas.
Esta realidad no impide la actuación de la gracia. Al contrario, debemos recordar que las horas difíciles son también las horas de la Divina Providencia, en las cuales Ella actúa en el fondo de las almas y allí obra prodigios no menores que los narrados por los Libros Sagrados o por los apasionantes volúmenes de la Historia de la Iglesia.

En nuestros días, la confianza tiende a afirmarse cada vez más como la regla de oro, el farol de las almas fieles que no niegan su testimonio de ufanía, sino se empeñan en transmitir al hombre de hoy la certeza de la bondad de Nuestro Señor. Y, junto con ella, la palabra con la cual el Maestro instruyó a sus más íntimos amigos: «¡Tened confianza! ¡Yo vencí al mundo!» (Jn 16, 33).

Por la Hna. Carmela Werner Ferreira, EP

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Notas

1 GARRIGOU-LAGRANGE, OP, Réginald. Madre Francisca de Jesus. São Paulo: Tipografia Beneditina Santa Maria, 1940, p.32.
2 GARRIGOU-LAGRANGE, OP, Réginald. La Providencia y la confianza en Dios. 2.ed. Buenos Aires: Desclée de Brouwer, 1942, p.133.
3 SANTA CATARINA DE SENA. Diálogo sobre a Divina Providência. 8.ed. São Paulo: Paulus, 2004, p.222.
4 Lumen Gentium, n.11.
5 SÃO PEDRO JULIãO EYMARD. A Divina Eucaristia. São Paulo: Loyola, 2002, v.I, p.97.
6 SAN BERNARDO DE CLARAVAL. Sermo II in Laudibus Virginis Matris. In: Obras Completas. 2.ed. Madrid: BAC, 1994, v.II, p.639.

 

 

Fuente:: Gaudium Press

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Génova (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press) Cerca de Génova, en Italia, a unos 50 metros de profundidad en el Mar Mediterráneo, se encuentra una estatua de bronce que representa a Jesucristo en actitud de oración: el Cristo del Abismo. La imponente imagen, de 2.50 metros de altura, obra del escultor italiano Guido Galletti, conmemora este 2014 el 60º aniversario de haber sido ubicada en el fondo del mar.

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La talla del Cristo del Abismo fue colocada en el fondo del Mar Mediterráneo en agosto de 1954. / Foto: Francesca Kix D’Enrico.

La efigie, tallada con los brazos elevados hacia la superficie, fue elaborada inicialmente en arcilla para conmemorar la muerte del primer buzo italiano, Dario Gozatti, quien falleció durante una inmersión realizada en 1950. La imagen fue luego restituida por una copia en bronce, ya que la original sufrió varios daños por barcos que arribaban al lugar.

La instalación de la talla submarina, que fue un acontecimiento para los habitantes vecinos a la bahía de San Fruttuoso -donde permanece la imagen-, ocurrió el 22 de agosto de 1954 con el apoyo de la Marina Militar italiana que la trasladó a unos 17 metros de profundidad y luego fue llevada al fondo por varios buzos.

Años después, en julio de 2004, el Cristo del Abismo fue ubicado sobre una nueva base en una profundidad menor, permaneciendo, hasta nuestros días, dentro de un parque marino protegido donde es accesible para quienes quieren ver de cerca la preciosa obra de arte submarina y elevar una plegaria desde las profundidades del mar.

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En el mundo existen réplicas de la imagen, una de ellas se encuentra en la Costa de la Florida, Estados Unidos. / Foto: Vgm.

Pero el Cristo del Abismo de Italia, no es el único que existe en el mundo. La costa de la Florida, en los Estados Unidos -específicamente en Key Largo-, y la de Granada, en el Caribe, también cuentan con dos preciosas réplicas de Jesucristo sumergido.

La de Granada fue donada por la Compañía Costa Cruceros de Génova para conmemorar el rescate de la tripulación y los pasajeros de una embarcación italiana destruida en el puerto de ‘Saint George’ tras un incendio.

Con información de Rome Reports.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Ciudad del Vaticano (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press) El Papa Francisco escribió una carta a los futuros cardenales, que serán creados el próximo 22 de febrero, cuya lista de nombres fue tornada pública el 12 de enero pasado.

En la carta, el Papa afirmó que el cardenalato no es una promoción, ni una honra, ni una condecoración, sino un servicio.

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Mons. Gerhard Müller será uno de los nuevos cardenales

El Santo Padre invitó a los nuevos cardenales a auxiliar con eficacia fraterna en su servicio en la Iglesia Universal y los exhortó a ampliar sus horizontes y sus corazones, a mirar más distante y amar universalmente.

Paradójicamente, todo esto no es posible, subrayó el Papa, a no ser siguiendo la voluntad del Señor, rebajándose y humillándose.

Para el Papa, los futuros cardenales deberán, entonces, acoger su nombramiento con un corazón simple y humillado, con alegría y felicidad, descartando toda la expresión de mundanismo y evitando todo regocijo extraño al espíritu de austeridad, de sobriedad y de pobreza. (JSG)

Fuente:: Gaudium Press

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Arzobispo Greco Católico rechaza amenazas de retiro de reconocimiento legal de la Iglesia en Ucrania

Kiev (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press) El Arzobispo de Kyiv-Halych, Mons. Sviatoslav Shevchuk, quien preside la Iglesia Greco Católica en Ucrania, emitió una fuerte respuesta a las declaraciones de funcionarios del gobierno de ese país que amenazaron con el retiro del estatus legal a la Iglesia por la atención pastoral de manifestantes congregados desde noviembre en la Plaza de la Independencia de Kiev. «La Iglesia no es un participante en el proceso político», recordó el Arzobispo, «pero a la vez no puede mantenerse al margen cuando sus fieles piden su cuidado espiritual».

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Mons. Sviatoslav Shevchuk,  Arzobispo Mayor de Kyiv-Halych, defendió la libertad religiosa de la Iglesia Greco Católica de ucrania. Foto: Gustavo Kralj / Gaudium Press

«Debería recordarse que precisamente en este año estamos conmemorando el aniversario número 25 de la legalización de la Iglesia Greco Católica de Ucrania en la Antigua Unión Soviética», afirmó Mons. Shevchuk. «Los tiempos en que los templos fueron demolidos y los sacerdotes fueron arrestados o asesinados han pasado hace mucho». Por este motivo el prelado aseguró que la Iglesia está consternada por los términos de las declaraciones, que sostuvieron la existencia de «bases para comenzar acciones legales para la terminación de su actividad».

La necesaria libertad de la Iglesia

La Iglesia como institución mantiene una posición neutral frente a la controversia política que dio origen a las manifestaciones (el rechazo gubernamental de un pacto con la Unión Europea) pero defendió su derecho de llevar a cabo servicios religiosos fuera del templo para las personas que ocupan la plaza pública. «La presencia de los sacerdotes allí, donde están sus fieles, es una parte fundamental de su misión pastoral», aseguró el Arzobispo.

«Basados en el principio de la libertad religiosa, un derecho humano básico, un sacerdote es libre de orar dondequiera que estén sus fieles», agregó Mons. Shevchuk. «La realización de dicho derecho no requiere el permiso especial del estado. La Iglesia reconoce el derecho de los fieles de orar y satisfacer sus necesidades espirituales en todo momento y bajo toda circunstancia». El prelado afirmó que quienes desean encontrar un camino de diálogo en medio de circunstancias sociales difíciles sienten una especial necesidad de orar por la paz y la tranquilidad en el país, y por el fin de la violencia y las violaciones a la dignidad humana y derechos constitucionales de los ciudadanos.

El Arzobispo también recordó que la Iglesia tiene derecho a pronunciarse sobre la situación del país para enseñar los «principios de la moralidad pública que fluyen de la ley de Dios y se reflejan en la doctrina social de la Iglesia». La Iglesia confió que su mensaje de paz y entendimiento mutuo entre los diversos grupos de la sociedad no sea causa de desconfianza o tensión en su relación con el estado.

«Espero que las autoridades del estado, especialmente aquellas a las que se confía la tarea de servir al pueblo garantizando el derecho a la libertad religiosa en Ucrania, sean lo suficientemente sabias para no comenzar una persecución religiosa de la Iglesia y de esta forma llevar la crisis sociopolítica actual a la esfera religiosa también», declaró Mons. Shevchuk, en nombre de la Iglesia Greco Católica Ucraniana.

Con información de Zenit.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Próximo Cardenal surcoreano se compromete a trabajar por la evangelización de China y Corea del Norte

Seúl (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press) Mons. Andrew Yoem Soo-jung, Arzobispo de Seúl, Corea del Sur, considera su designación para ser creado Cardenal como un compromiso en favor de la Evangelización de Asia, sobre todo en los dos países que representan un desafío especial en el continente por sus graves restricciones a la libertad religiosa : Corea del Norte y China. En diálogo con Agencia Fides, el prelado comentó cómo interpreta su próxima creación como Cardenal.

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Mons. Andrew Yoem Soo-jung, Arzobispo de Seúl, quien será creado Cardenal por el Papa Francisco en el consistorio de febrero. 

«Mi mirada se dirige a los Cardenales que en el pasado ha tenido nuestro país y que se dedicaron a la evangelización», afirmó Mons. Yeom Soo-jung. «Quiero seguir sus pasos». Por este motivo la noticia de su designación motiva un mayor compromiso, puesto que la dignidad de Cardenal es un servicio exigente. «Tengo que admitir que estoy un poco asustado y preocupado, pero acepto con humildad y con alegría la invitación del Santo Padre y de la llamada del Señor», declaró.

El Arzobispo de Seúl anunció que, «a través de esta llamada de Dios, rezo y daré mi apoyo total a la evangelización de la Iglesia en Asia, particularmente en China y Corea del Norte». Según Fides, el prelado eligió ese medio para su primera entrevista después del anuncio por ser el órgano oficial de información de las Obras Misionales Pontificias, para enfatizar su renovado interés misionero. «Esta es una tarea importante, no sólo para la Iglesia coreana», añadió.

La Iglesia en Corea del Sur conserva la responsabilidad de la evangelización de Corea del Norte, debido a que el país se encuentra bajo un régimen comunista que prohíbe por completo la labor de la Iglesia desde mediados del Siglo XX. La administración apostólica de las Diócesis norcoreanas son confiadas a prelados en Corea del Sur, quienes no pueden ingresar al territorio.

Según Ayuda a la Iglesia Necesitada, el número de católicos en el país no supera los 200. Un único templo católico es autorizado en Pyongyang, capital del país, pero se considera que la construcción sólo tiene un uso «decorativo» para el estado. «En esta nación comunista, ser ‘descubierto’ en una misa celebrada en un lugar no autorizado significa la cárcel o, aún peor, la tortura e incluso la muerte», destacó un informe de esta organización en 2012.

Con información de Agencia Fides y Ayuda a la Iglesia Necesitada.

 

Fuente:: Gaudium Press

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Redacción (Miércoles, 15-01-2014, Gaudium Press) La Virgen es el enemigo de Satanás por antonomasia, después de Dios. Esta enemistad entre la Madre de Dios y el demonio, la primera relatada y definida por la Biblia (Cfr. Gn 3, 15), se da en torno al amor.

El demonio en lugar de amar a Dios se amó de forma exclusiva a sí, mientras que la Virgen fue esclava del amor de Dios, al punto de aceptar enteramente su voluntad. Y en una segunda instancia, esa enemistad se da en relación a los hombres: el diablo odia al hombre, y quiere que comparta su eterna infelicidad en el infierno, mientras que la Virgen es puerta para llegar al Cielo, y nos ama eficazmente para llegar allí.

El demonio odia a la Virgen porque ella es digna merecedora de su odio; él sabe por su propia experiencia cuan eficaz es su intercesión para la salvación de las almas.

Cuenta el Padre Royo Marín en su excelente ‘Teología de la Salvación’ una historia maravillosa, que nos afianza en la confianza en la Madre de Dios. [1]

El converso P. Hermann Cohen, nacido de padres judíos en Hamburgo en 1821, se había tornado gran amante de la Virgen, de quien recibía innúmeros consuelos. Entretanto un dolor llagaba su corazón, y era que su madre no aceptaba el mensaje cristiano y seguía firme en su religión, muriendo así. «Mi pobre madre ha muerto y yo permanezco en la incertidumbre» de su salvación, escribía el sacerdote. «Sin embargo, se ha rogado tanto por ella, que debemos esperar que haya pasado entre su alma y Dios, en aquellos últimos momentos, alguna cosa desconocida para nosotros».

El P. Cohen tenía la fortuna de ser amigo de ese portento de virtud que la historia conoce como el Santo Cura de Ars. En la confianza íntima que acompaña a la verdadera amistad, el sacerdote judío le había confiado al cura taumaturgo su aflicción, ciertamente esperando un consuelo, o por qué no, un aviso del cielo. Y sí, este comenzó a llegar por boca de su amigo santo: «el hombre de Dios le dijo que esperara, anunciándole que un día, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, recibiría una carta que le causaría gran consuelo». [2] Inmaculada Concepción… la Virgen Bendita había ‘entrado en escena’.

Es así que 6 años después de la muerte de la madre, el 8 de diciembre de 1860, recibe el P. Hermann el escrito de una ilustre desconocida, una religiosa de Londres, que falleció después en olor de santidad. El texto dice así:

«El 18 de octubre, después de la Sagrada Comunión, me encontraba en un momento de íntima unión con Nuestro Señor, en el cual me hizo él sentir su voz y me dio una explicación relativa a una conversación que yo había tenido con una de mis amigas. Esta me había manifestado su maravilla de que Nuestro Señor, después de haber prometido tanto a la oración, había permanecido sordo a la que el P. Hermann le había dirigido por la conversión de su madre. He tenido el atrevimiento de preguntar a mi Jesús cómo había podido resistir a la oración del P. Hermann. He aquí su respuesta. ‘¿Por qué Ana quiere siempre sondear los secretos de mi justicia? Dile que yo no debo a nadie mi gracia, que yo la doy a quien me place, y que, obrando así, no dejo de ser justo y la justicia misma. Pero que ella sepa que antes que faltar a mi promesa hecha a la oración trastornaré el cielo y la tierra. Todas las plegarias que tienen por fin mi gloria y por objeto la salvación de las almas son siempre escuchadas cuando van revestidas de las cualidades necesarias’. Nuestro Señor me hizo entonces conocer lo que había ocurrido en el último instante de la vida de la madre del P. Hermann. En el momento en que estaba para exhalar el último suspiro, la Santísima Virgen María demandó piedad para esta alma, mostrando cómo su siervo Hermann le había confiado a ella el alma de su madre. Apenas había terminado de hablar María, cuando la gracia vino a iluminar el alma de la pobre hebrea. Esta, con un grito sólo de Dios entendido, mostró un dolor sincero de sus culpas y el deseo del bautismo… Después de haberme mostrado todas estas cosas, Nuestro Señor añadió: ‘Haz conocer esto al P. Hermann, es un consuelo que yo quiero otorgarle en premio a sus largos dolores y a fin de que bendiga y haga bendecir por todas partes la bondad del Corazón de mi Madre y su poder sobre el mío'».

La Maternidad espiritual de la Virgen

Este impresionante relato nos ubica en la doctrina de la Maternidad espiritual de la Virgen sobre los hombres. Hablemos de esta sublime función de María, desde la ciencia teológica.

María Santísima es Madre de Dios, y por serlo «síguese forzosamente que tiene que ser también madre real y verdadera de todos los que en una forma o en otra estamos incorporados a Cristo; no físicamente -como lo es de Cristo-, sino espiritualmente, pero de modo muy real y verdadero». [3]

¿Es entretanto la Virgen madre espiritual de todos los hombres de la misma manera? Claramente no: «María ejerce sus funciones realmente maternales sobre todos aquellos que están actualmente incorporados a Cristo, esto es, sobre todas las almas en gracia sin excepción», [4] es decir aquellos que no están en pecado grave. ¿Y del resto, de los pecadores, de los paganos, de los infieles?

«Muy otro es el caso de los cristianos en pecado mortal, y, sobre todo, el de los infieles y paganos. Los primeros sólo son hijos de María ‘radicaliter’ -como dicen los teólogos-, en cuanto por el bautismo y las virtudes informes de la fe y la esperanza están todavía unidos a Cristo, aunque sólo sea en su raíz; y los infieles y paganos ni siquiera en raíz están unidos a Cristo -no están bautizados ni tienen fe ni esperanza-, y por lo mismo, ni siquiera ‘radicaliter’, son hijos de María, sino únicamente en potencia, o sea, en cuanto que pueden convertirse a Cristo algún día y empezar a ser sus miembros vivos e hijos verdaderos de María». [5] Es decir los pecadores bautizados son de algún modo, imperfecto, hijos de María. Y los no bautizados, son posibles hijos de María. Esto significa que sí, que todos los hombres tienen una relación con la Virgen Santísima. Y eso lo sabe Satanás.

Y como a María no le fue confiada directamente la misión de juzgar, sino de auxiliar; y como conoce a todos los hombres, «perfectamente, uno por uno, individualmente, puesto que los ve reflejados en el espejo limpísimo de la esencia divina, como enseña la teología» [6]; y como tiene un gigantesco poder junto a Dios por lo que se la llama la Omnipotencia Suplicante; pues «es de creer que esta intercesión eficacísima de María arrancará de las garras de Satanás un número incalculable de desventurados pecadores». [7]

Esta verdad «viene a confirmarse cada día en la experiencia de centenares de misioneros que cuentan casos verdaderamente emocionantes de conversiones inesperadas de grandes pecadores – a veces momentos antes de morir- debidas a la intercesión de la Virgen María». [8]

Bien es cierto que no debemos esperar a la última hora de nuestras vidas para hacernos amorosos de la Madre de Dios, lo que sería temerario y ya pecaminoso. No nos privemos de esas delicias, de vivir en ese paraíso que el propio Dios hizo para sí, la Santísima Virgen María, «Corredentora de la humanidad, la Abogada y Refugio de pecadores, y la Mediadora Universal de Todas las Gracias». [9]

Por Saúl Castiblanco
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1 Cfr. Royo Marín, Antonio. Teología de la Salvación. 4ta. Edición Revisada. BAC. Madrid. 1997. pp. 137-138.

2 Idem.

3 Ibídem, p. 136.

4 Ídem.

5 Ibídem. pp. 136-137.

6 Ibídem, p. 137.

7 Ídem.

8 Ídem.

9 Ídem.

 

Fuente:: Gaudium Press

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